Nissan Motor Co. analiza la posibilidad de vender su edificio sede en Yokohama, cerca de Tokio, como parte de un esfuerzo por cubrir los costos derivados del cierre de plantas y otras medidas de reestructuración que lleva adelante la compañía. Así lo informaron este viernes fuentes cercanas a la automotriz.
Según registros de una reunión con analistas realizada tras la publicación de sus últimos resultados financieros, la empresa podría sumar otros 60.000 millones de yenes (unos 418 millones de dólares) en costos de reestructuración durante el actual ejercicio fiscal.
El 13 de mayo, Nissan reportó una pérdida neta de 670.900 millones de yenes correspondiente al año fiscal cerrado en marzo. Ese resultado incluyó una pérdida por deterioro de activos de 460.000 millones y 60.000 millones en gastos relacionados con su plan de reforma empresarial.
A raíz de esta situación, la automotriz no emitió una previsión de ganancias para el nuevo período fiscal, ya que aún no se han incorporado al análisis financiero los efectos de nuevas tarifas impuestas por Estados Unidos ni el impacto completo de los gastos de reestructuración. Así lo indicó el director financiero de Nissan, Jeremie Papin, durante una conferencia de prensa.
Aun si concreta la venta de su edificio central, Nissan consideraría la opción de continuar utilizando el inmueble a través de un contrato de alquiler posterior, señalaron las fuentes.
La compañía —la tercera mayor fabricante de automóviles de Japón en términos de volumen— atraviesa un complejo proceso de ajuste: anunció el cierre de siete de sus actuales 17 plantas de ensamblaje en el mundo y el recorte de 20.000 empleos a nivel global.
Las bajas ventas en China y Estados Unidos, sumadas al efecto negativo de los aranceles estadounidenses, han llevado a Nissan a acelerar su reestructuración con la meta de volver a obtener ganancias durante el próximo año fiscal.













