Nissan Motor Co. anunció este martes un plan de reestructuración drástico que incluye el cierre de siete plantas de producción de vehículos y la eliminación de 20.000 puestos de trabajo a nivel global, más del doble de lo previsto inicialmente. La medida busca contener el deterioro financiero tras registrar una pérdida neta de 670.900 millones de yenes (unos 4.500 millones de dólares) durante el año fiscal 2024.
El tercer mayor fabricante de automóviles de Japón, afectado por la caída en ventas en Estados Unidos y China, reducirá su plantilla global en aproximadamente un 15 %. En paralelo, el número de plantas se reducirá de 17 a 10 para el año fiscal 2027, lo que afectará instalaciones tanto dentro como fuera de Japón. La compañía también planea disminuir su capacidad de producción —excluyendo China— en un 30 %, dejándola en 2,5 millones de unidades anuales.
“Esta decisión, por supuesto, no fue fácil”, afirmó el CEO Ivan Espinosa, quien asumió el cargo el 1 de abril. “Es muy dolorosa y triste… pero absolutamente necesaria. El tamaño actual de la compañía simplemente no es sostenible”.
La profunda reestructuración busca estabilizar las finanzas de la automotriz con la expectativa de regresar a la rentabilidad en el ejercicio fiscal 2026. No obstante, el panorama sigue condicionado por factores externos, particularmente la política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump, que desde abril impone un 25 % de arancel sobre autos importados. Nissan importa desde Japón y México cerca del 45 % de los vehículos que vende en Estados Unidos, lo que deja a la empresa especialmente expuesta.
Debido a esta incertidumbre, Nissan no ofreció previsiones de ingresos netos ni beneficios operativos para el presente ejercicio fiscal que culmina en marzo de 2026. “Es muy difícil planificar con el nivel actual de volatilidad”, explicó Espinosa, quien expresó su esperanza en que las negociaciones entre Japón y EE.UU. puedan conducir a una eliminación total de los aranceles.
Los resultados del ejercicio 2024 reflejan una fuerte caída operativa del 87,7 %, con un beneficio de apenas 69.800 millones de yenes, y ventas por 12,63 billones de yenes, un 0,4 % menos que el año anterior. Las ventas globales también se contrajeron un 2,8 %, hasta 3,35 millones de unidades.
En paralelo, Espinosa confirmó que Nissan seguirá buscando alianzas estratégicas, especialmente en electrificación y digitalización. Pese al colapso de las negociaciones para una fusión con Honda a fines del año pasado, la automotriz mantiene abierta la posibilidad de futuras colaboraciones, tanto con su rival local como con socios internacionales.
Este recorte masivo, que incluye los 9.000 despidos ya anunciados en noviembre, marca un punto de inflexión para la compañía con sede en Yokohama, que enfrenta el desafío de redefinir su modelo de negocio en un mercado cada vez más competitivo y condicionado por factores geopolíticos.













