México se ha convertido en una opción más económica que China, Canadá y Estados Unidos para la reubicación de empresas, y ofrece más espacio para naves industriales en toda América Latina.
Además, la cercanía con Estados Unidos brinda oportunidades de crecimiento para el sector exportador mexicano en los próximos años.
De acuerdo con un informe respaldado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la inversión extranjera directa (IED) de China en México era prácticamente nula antes de la pandemia. Sin embargo, actualmente, China se ha convertido en el país que más está invirtiendo en México.
La IED de China en México experimentó un aumento del 48% en 2022 en comparación con 2021, a diferencia de la disminución promedio del 6.7% registrada en la región.
El fenómeno del «nearshoring» (reubicación de empresas cerca de su mercado de destino), el panorama está cambiando, ya que ahora no solo Estados Unidos, Alemania y España, que ya tenían presencia en México, están invirtiendo, sino también China.
La relación entre América Latina y China ha evolucionado a lo largo del tiempo, inicialmente impulsada por el comercio de materias primas cuando China se convirtió en el principal comprador de la región para protegerse de los efectos de la crisis financiera global de 2008.
Por otro lado China, como el mayor importador de petróleo crudo del mundo, está experimentando una rápida recuperación económica. El recorte de tasas de interés realizado por el Banco Popular de China busca inyectar optimismo en los mercados y podría estimular la actividad económica interna en el país asiático, lo que llevaría a un aumento en la inversión de empresas chinas en diferentes regiones, incluida América Latina.
El recorte de tasas de interés en China también podría tener implicaciones positivas para el comercio y el crecimiento económico en América Latina, ya que estimularía el consumo interno y la actividad económica, aumentando así la demanda de exportaciones latinoamericanas. Esto podría beneficiar a los países de la región que dependen en gran medida de las exportaciones de materias primas, como minerales, productos agrícolas o recursos energéticos.
Sin embargo, uno de los riesgos asociados es que una aceleración económica en China pueda provocar un aumento en los precios de las materias primas a nivel global y, a su vez, reactivar el ciclo inflacionario.
A pesar de estos riesgos, la inversión creciente de China en México y la región latinoamericana ofrece nuevas oportunidades económicas y comerciales, generando un impacto significativo en el panorama empresarial y en las economías locales.









