En un movimiento inesperado, Pablo Otero, conocido como el Señor del Tabaco y propietario de la Tabacalera Sarandí, ha presentado una denuncia judicial contra funcionarios de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), integrantes del directorio de Clarín, y directivos de Massalin Particulares, filial local de Phillip Morris International. La denuncia alega delitos de asociación ilícita, incumplimiento de los deberes de funcionario público, tráfico de influencias, cohecho pasivo, cohecho activo y defraudación a la administración pública.
La denuncia se dirige específicamente contra Darío Pulenta, Director de Asuntos Externos de Phillip Morris International, y otros miembros del directorio de Massalin Particulares SRL. También están implicados miembros del directorio del Grupo Clarín SA y funcionarios de AFIP, entre ellos su titular Florencia Misrahi y Claudio Ernesto Castagnola, además de cualquier otro que la investigación pueda identificar como coautor, cómplice o encubridor.
Contexto del conflicto
Otero argumenta que Tabacalera Sarandí, una pyme que ha crecido en el mercado de cigarrillos de bajo costo debido a la disminución del poder adquisitivo de los consumidores, ha sido blanco de una campaña mediática y judicial promovida por Phillip Morris a través de Massalin Particulares. Según Otero, esta campaña busca eliminar a su empresa como competidora mediante acusaciones de evasión fiscal y otras presiones indebidas.
El empresario sostiene que su compañía ha cumplido con todas las obligaciones fiscales y que las acusaciones de deuda tributaria son infundadas. Además, denuncia que la AFIP ha dificultado las operaciones de Tabacalera Sarandí al retener los Instrumentos Fiscales de Control (IFC) necesarios para su funcionamiento, supuestamente bajo la influencia de presiones mediáticas y de otros actores interesados.
Acusaciones de manipulación y presión
La denuncia también menciona a la empresa SICCPA, contratada para proveer el nuevo sistema de estampillas físico-digitales, insinuando que podría estar vinculada a Phillip Morris y podría acceder al control de la producción de sus competidores a través del software suministrado.
En su presentación, Otero se hace eco de las declaraciones del diputado Carlos Zapata, quien afirmó haber sido presionado por Darío Pulenta para influir en su voto sobre la legislación de impuestos al tabaco. Zapata denunció que, tras su negativa, fue objeto de una campaña de desprestigio mediático, lo que Otero considera una táctica recurrente de Phillip Morris para manipular a funcionarios y entorpecer a sus competidores.
Impacto en el sector y la legislación
Este conflicto se produce en un momento crítico, con el Senado discutiendo un impuesto que afecta directamente a la industria del tabaco. La denuncia de Otero podría intensificar las tensiones y polarizar aún más los debates en torno a la regulación fiscal del sector.
La respuesta de las partes implicadas, incluyendo AFIP, Grupo Clarín y Massalin Particulares, será crucial para el desarrollo de este caso. Mientras tanto, la denuncia de Otero subraya las complejidades y las disputas de poder dentro de la industria tabacalera argentina, planteando serios cuestionamientos sobre las prácticas empresariales y la integridad de las instituciones implicadas.











