América Latina y el Caribe se preparan para aprovechar la demanda global de alimentos

América Latina y el Caribe

El crecimiento de la agricultura en América Latina y el Caribe ha sido variable en las últimas décadas, con tasas que oscilaron entre el 2% y el 3.5%. Aunque actualmente la agricultura representa menos del 10% del producto total, su importancia no ha disminuido. A pesar de la urbanización creciente, la población rural sigue siendo una parte fundamental de la región. En 1970, casi la mitad de la población era rural, pero en 1995 esta cifra se redujo a una cuarta parte.

En este contexto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha asumido un papel destacado al reconocer el inmenso potencial del sector agroalimentario en América Latina y el Caribe (ALC). Los datos revelan que la región ostenta una posición sólida en el mercado global de alimentos, al aportar el 14% de la producción mundial de alimentos y controlar el 45% del comercio agroalimentario internacional neto. Esta cifra no solo subraya la importancia de ALC en el abastecimiento de alimentos a nivel mundial, sino que también refleja su posición central en las cadenas de suministro globales. 

Los sistemas agroalimentarios de la región desempeñan un papel vital en sus economías nacionales, contribuyendo de manera significativa al Producto Bruto Interno de cada país, con un rango que varía entre el 9% y el 35%. Además, estos sistemas representan una parte sustancial de las exportaciones, contribuyendo hasta en un 25% de los ingresos por exportación en algunos casos.

Esta realidad pone de manifiesto la importancia estratégica del sector agroalimentario en la región, no solo como fuente de ingresos sino también como un medio para garantizar la seguridad alimentaria y el bienestar de las poblaciones locales. El BID, consciente de estos datos, se ha comprometido a impulsar políticas y programas innovadores que promuevan la sostenibilidad socioambiental y fortalezcan la posición de los países de ALC en el comercio agroalimentario global. 

Sin embargo, se enfrentan a desafíos globales como el cambio climático, el crecimiento demográfico, la degradación de recursos naturales y la pérdida de biodiversidad, así como a nuevos riesgos en materia de sanidad, inocuidad y seguridad alimentaria. Estos desafíos pueden afectar la seguridad alimentaria y los precios mundiales de los alimentos.

El comercio internacional desempeña un papel crucial en la seguridad alimentaria, mejorando la disponibilidad, el acceso, la utilización y la estabilidad de los alimentos. La Agenda de Desarrollo 2030 reconoce al comercio como un motor central para el crecimiento inclusivo y la meta de «hambre cero», así como para abordar el cambio climático y los riesgos geopolíticos.

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En el período 1995-2020, se observaron tres tendencias globales en el comercio de agroalimentos en la región: una menor concentración de las redes comerciales a nivel internacional, un aumento del comercio intrarregional y un comercio más balanceado a nivel global. Sin embargo, persisten desafíos como la concentración en un grupo de países y la falta de avances en la liberalización comercial.

Para aprovechar las oportunidades que ofrece la demanda mundial de alimentos, se deben abordar tres factores clave: la reducción de los costos del comercio, la ampliación de las políticas comerciales para promover la integración regional y la mejora de la productividad agrícola.

Oportunidades para el crecimiento agrícola en América Latina y el Caribe

El informe conjunto de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ofrece un panorama de las perspectivas de crecimiento en el sector agrícola y pesquero de América Latina y el Caribe (ALC). Según el informe, se anticipa un crecimiento del 12% en la producción agrícola y pesquera de la región en la próxima década, aunque a un ritmo más moderado en comparación con décadas anteriores.

El crecimiento proyectado en la producción agrícola y pesquera de ALC dependerá en gran medida de las exportaciones y del mantenimiento de un mercado global abierto. El informe subraya que las exportaciones desempeñan un papel fundamental para un crecimiento agrícola sostenido en la región. América Latina y el Caribe, con sus vastas extensiones de tierras cultivables y recursos agrícolas abundantes, está posicionada para aumentar su cuota de exportación mundial en productos clave como el maíz, la soja, el azúcar, la carne de vacuno, las aves de corral y la harina. 

Los sistemas agroalimentarios de la región desempeñan un papel vital en sus economías nacionales, contribuyendo de manera significativa al Producto Bruto Interno de cada país, con un rango que varía entre el 9% y el 35%

Sin embargo, el informe advierte que este crecimiento dependerá en gran medida de que el mundo continúe manteniendo un enfoque hacia un mercado global abierto, y que factores como el cambio climático y las tensiones geopolíticas pueden crear tanto oportunidades como riesgos para los productores de la región.

América Latina y el Caribe tienen el potencial de aprovechar la demanda mundial de alimentos, pero deben abordar desafíos como el cambio climático y garantizar un mercado global abierto para un crecimiento sostenible en el sector agrícola y agroalimentario.

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Paramérica SA, fundada en 1994 en el Noroeste Argentino, es una empresa familiar arraigada en la agroindustria, parte del Grupo Ruiz. En menos de una década, se consolidó como líder mundial en la exportación de poroto negro. En 2016, diversificó su negocio hacia la citricultura, exportando granos y limón a nivel global.

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