Las ventas de teléfonos fabricados en Vietnam hacia Estados Unidos atravesaron en noviembre su punto más bajo en más de cinco años, de acuerdo con datos oficiales vietnamitas difundidos esta semana. El retroceso tomó por sorpresa a una industria que venía de un primer semestre sólido y reflejó un escenario marcado por la incertidumbre comercial y por un consumo debilitado en el mercado estadounidense. Detrás de esa caída se ubicó, sobre todo, el ajuste de producción de Samsung Electronics, cuya presencia en el país define buena parte del desempeño del sector.
Los teléfonos móviles no están sujetos a aranceles en Estados Unidos, aunque ese alivio no logró despejar las dudas que pesaron durante buena parte del año. Las exportaciones habían alcanzado su mejor momento al comenzar el calendario y luego recuperaron terreno a mediados de año, cuando la administración estadounidense decidió excluir a los dispositivos electrónicos de los gravámenes más altos. Sin embargo, el clima cambió a partir de agosto, cuando entraron en vigor nuevos aranceles generales sobre productos provenientes de Vietnam. Aunque los teléfonos permanecieron al margen de esas tarifas, la industria sintió el impacto de manera indirecta, ya que la cadena de suministros se volvió más incierta y los compradores redujeron pedidos ante la falta de claridad sobre el rumbo de la política comercial.
Con ese telón de fondo, las ventas de teléfonos vietnamitas al mercado estadounidense se desplomaron en noviembre hasta quedar por debajo de cualquier registro mensual desde mediados de dos mil veinte. Fue la cuarta caída consecutiva y confirmó una tendencia que se venía acentuando desde finales del verano boreal. El retroceso acompañó una baja más amplia en la producción nacional de teléfonos, que comenzó a descender en términos interanuales desde agosto y mantuvo esa dirección durante los meses siguientes.
Aun así, el año no quedó definido solo por los tropiezos más recientes. La fortaleza mostrada en la primera mitad compensó la debilidad del tramo final. Gracias a ese empuje inicial, el volumen acumulado de exportaciones entre enero y noviembre se mantuvo prácticamente sin cambios frente al mismo período del año anterior. Para funcionarios vietnamitas, esta estabilidad refleja tanto la resiliencia de las plantas instaladas en el país como la dependencia de un puñado de actores globales que concentran la mayor parte de la producción.
Entre ellos sobresale Samsung, que opera en Vietnam uno de sus centros manufactureros más importantes. La compañía no divulga cifras de exportación desde el país y prefirió no comentar los movimientos del comercio exterior vietnamita. Un ejecutivo radicado allí y al tanto de las operaciones explicó que la firma está ajustando ritmos de fabricación y envíos para adecuarse al deterioro del ánimo de los consumidores, un factor que afecta a toda la industria en un contexto de menor demanda mundial.
La disminución de los envíos de teléfonos no solo golpeó a ese segmento sino que arrastró al comercio exterior vietnamita en general. En noviembre, el valor total de las exportaciones cayó a su nivel más bajo desde la pasada primavera boreal, una señal de que la economía del país continúa expuesta a los vaivenes de una disputa comercial que sigue sin resolverse y que obliga a productores y autoridades a repensar estrategias en medio de un panorama internacional cada vez más cambiante.







