La Unión Europea propone restringir exportaciones de anguila a nivel global, Japón se opone

Unión Europea

La Unión Europea presentó este viernes una propuesta para imponer restricciones a la exportación de todas las especies de anguila en el marco del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), desatando una fuerte oposición por parte de Japón. La medida, que se debatirá en la próxima conferencia de las partes del tratado internacional en Uzbekistán, requeriría que los países exportadores emitan permisos oficiales y demuestren la legalidad de la captura de anguilas antes de su comercialización internacional.

De ser adoptada, la propuesta afectaría directamente a especies como la anguila japonesa, la anguila americana y la Anguilla bicolor del sudeste asiático, incluyendo tanto ejemplares vivos como productos procesados como el tradicional kabayaki (anguila asada).

Japón, gran consumidor de anguila y altamente dependiente de las importaciones, especialmente desde China, planea coordinar con dicho país, así como con Corea del Sur y Taiwán, una estrategia común para rechazar la iniciativa. Representantes de los cuatro territorios se reunieron de manera informal en Hamamatsu, prefectura de Shizuoka, los días 19 y 20 de junio para discutir su respuesta conjunta.

Un funcionario del Ministerio de Agricultura de Japón afirmó que “no existe riesgo de extinción vinculado al comercio internacional”, argumentando que las poblaciones de anguila japonesa han mostrado signos de recuperación desde la década de 1990 y que el desarrollo de la acuicultura ha reducido significativamente la presión sobre las anguilas juveniles, conocidas como glass eels, que se utilizan para repoblar las granjas.

El gobierno japonés también advirtió que una regulación excesiva podría provocar un aumento en el precio de las glass eels, lo que a su vez incentivaría la pesca ilegal y el contrabando.

La propuesta europea busca incluir a las 19 especies y subespecies de anguila en el Apéndice II del convenio, categoría que no prohíbe el comercio internacional, pero sí lo somete a estricta regulación para evitar que las especies se vean amenazadas. Cabe destacar que la anguila europea ya está incluida en este apéndice desde 2007, también a propuesta de la UE, debido a su estado crítico.

Bruselas defiende la ampliación de la medida afirmando que las poblaciones globales de anguila han disminuido considerablemente en las últimas décadas y que el comercio no regulado contribuye a esa presión. En contraste, Japón insiste en que la propuesta no toma en cuenta los esfuerzos locales de conservación ni los avances tecnológicos en cría y cultivo.

La tensión por esta iniciativa anticipa un intenso debate en la próxima cumbre del CITES, donde chocarán intereses ecológicos y comerciales en torno a un recurso que, además de su valor económico, tiene una profunda importancia cultural en varios países asiáticos.

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