El presidente estadounidense afirmó que Washington se convertirá en el «guardián» de la vía marítima más estratégica del planeta, el estrecho de Ormuz, y exigió que las naciones beneficiadas paguen por esa custodia, en medio de una escalada de ataques con Irán que amenaza con hacer colapsar la diplomacia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que su país probablemente tomará el control del estrecho de Ormuz y que debería ser reembolsado por administrar la vía marítima por donde circula buena parte del petróleo mundial. Las declaraciones llegaron tras un fin de semana de ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán que se extendieron por todo Medio Oriente y pusieron contra las cuerdas cualquier intento de destrabar la guerra por la vía diplomática.
«Vamos a quedarnos con el estrecho, y probablemente lo vamos a administrar. Nos convertiremos en el guardián del estrecho», sostuvo Trump en una entrevista telefónica con Fox News, donde llegó a proponer bautizarlo como el «ángel guardián» de la vía. Y remató sin vueltas: «Deberíamos ser reembolsados por eso».
El estrecho como botín y campo de batalla
El control de Ormuz se transformó en uno de los principales frentes del conflicto. El bloqueo efectivo impuesto por Irán ya disparó los precios de la energía y encendió las alarmas inflacionarias a escala global, un dato que en América Latina se sigue con atención por su impacto directo en los costos de combustibles e importaciones.
«Vamos a custodiarlo. Nos van a pagar por custodiarlo, mucha plata», agregó el mandatario republicano. «Vamos a ser reembolsados, porque las otras naciones son muy ricas. Están de nuestro lado, y no se puede esperar que hagamos eso gratis».
Teherán, que había anunciado el cierre del paso el sábado tras lo que describió como un tránsito no autorizado, ratificó el domingo que la circulación seguía suspendida y que los permisos se emitirían recién cuando se restableciera «la estabilidad y la calma». Trump respondió con dureza: «Teníamos un acuerdo. Estaba cerrado, y después lo rompieron. Siempre los rompen. Tuvimos diez acuerdos con esta gente, así que simplemente los vamos a golpear muy fuerte».
La Guardia Revolucionaria iraní replicó el lunes que la única manera de restablecer el tráfico marítimo regular era terminar con las intervenciones militares estadounidenses en la zona, y advirtió que la interferencia continua podría derivar en incidentes mayores para el sector global de petróleo y gas.
El tráfico de tanqueros, en mínimos de dos meses
Los datos del sector confirman la gravedad del cuadro: el número de buques que atravesaron el estrecho cayó en las últimas horas a su nivel más bajo en dos meses. Según el análisis de la consultora Kpler, el tráfico de tanqueros de petróleo y gas tocó su piso desde el 25 de mayo.
El broker naviero Gibson advirtió en un informe que, si la nueva escalada deriva en otro cierre prolongado de Ormuz, el mundo quedará en una posición mucho más comprometida: con los inventarios globales agotándose a ritmo acelerado en los últimos meses, el escenario apunta a una oferta más ajustada, precios más altos y un riesgo significativo para los mercados de tanqueros.
La Guardia Revolucionaria informó además que su armada detuvo dos barcos en el estrecho durante la noche del domingo mediante la desactivación de sus sistemas, aunque no identificó las embarcaciones involucradas.
Ataques estadounidenses y una tregua que se deshilacha
En paralelo, ataques estadounidenses mataron el lunes a dos personas en el sudoeste de Irán, en una región petrolera cercana a Kuwait e Irak, según reportaron las agencias iraníes Fars y Tasnim. Citando a un funcionario de la provincia de Juzestán, los medios indicaron que hubo además tres heridos por bombardeos en tres puntos distintos de las afueras de la ciudad de Abadán. Medios semioficiales iraníes reportaron también ataques en la provincia de Sistán y Baluchistán.
A esto se sumó un ataque con drones contra una base del brazo armado del Partido por la Libertad del Kurdistán, un grupo opositor kurdo-iraní con base en el norte semiautónomo de Irak. El comandante de la milicia kurda, Rebaz Sharifi, señaló que los ataques apuntaron a la base de Chamshar, sin precisar víctimas ni daños. Ningún grupo se atribuyó la acción.
Irán y Estados Unidos transitan casi la mitad del período de 60 días del acuerdo interino que debía sentar las bases de negociaciones para un fin permanente de la guerra. Lejos de eso, el proceso degeneró en una seguidilla de ataques por el estrecho y su futuro, alimentando el temor de los líderes mundiales a una reanudación total del conflicto. «Un retorno a las hostilidades a gran escala tendría consecuencias catastróficas», advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres.
Colaboradora, especialista en Comunicación & Relaciones Internacionales.













