Corea del Sur tiene impuestos a la propiedad bajos, pero su carga inmobiliaria total es de las más altas del mundo

impuestos

El gobierno de Lee Jae-myung impulsa una suba de impuestos citando tasas nominales bajas, pero cuando se suman las cargas por adquisición, registro y ganancias de capital, Corea del Sur se ubica entre los países con mayor presión fiscal inmobiliaria global.

El gobierno del presidente Lee Jae-myung impulsa un aumento de los impuestos a la propiedad con el argumento de que Corea del Sur aplica tasas «muy inferiores» a las de las principales economías del mundo. Algunos institutos privados respaldan esa lectura al señalar que la tasa nominal coreana equivale a menos de la mitad del promedio global. Sin embargo, esa conclusión se basa exclusivamente en la comparación de tasas nominales, sin contemplar la estructura tributaria completa.

Cuando se analizan los impuestos inmobiliarios en relación con el tamaño de la economía —el indicador que utiliza la OCDE como métrica oficial— el resultado cambia significativamente: la carga impositiva coreana se sitúa en línea con el promedio del organismo. Y si se suman todos los tributos vinculados al sector inmobiliario —adquisición, registro y ganancias de capital—, Corea del Sur emerge como uno de los países con mayor presión fiscal inmobiliaria a nivel global.

El debate sobre la tasa efectiva

El concepto de «tasa efectiva» —es decir, el impuesto a la propiedad efectivamente cobrado como proporción del valor de mercado del inmueble— es el indicador que el gobierno y ciertos grupos cívicos utilizan con mayor frecuencia para fundamentar la propuesta de subir los impuestos.

En marzo, el propio presidente Lee compartió en X un artículo que destacaba que la tasa efectiva coreana es inferior a la de las principales ciudades de economías avanzadas.

El gobierno del presidente Lee Jae-myung impulsa un aumento de los impuestos a la propiedad con el argumento de que Corea del Sur aplica tasas «muy inferiores» a las de las principales economías del mundo

Según el informe más reciente del Instituto de Investigación Tosei Plus Jayu, de septiembre del año pasado, la tasa efectiva de Corea del Sur en 2023 fue del 0,15%, menos de la mitad del promedio de la OCDE (0,33%), ubicándola en el puesto 20 entre 30 países analizados. El mismo informe recomendó aumentos graduales de la tasa y vincular el impuesto a la propiedad con un esquema de renta básica.

No obstante, los académicos cuestionan la validez de esta comparación. El problema de fondo es que los valores de mercado inmobiliario —sobre los que se calcula la tasa efectiva— son altamente volátiles y se estiman con metodologías distintas en cada país, lo que compromete la confiabilidad del indicador. La Oficina Presupuestaria de la Asamblea Nacional también advirtió en marzo que «se requiere cautela en las comparaciones internacionales debido a las diferencias metodológicas en la valuación de inmuebles».

El indicador más robusto: impuestos sobre el PBI

Para superar esas limitaciones, la métrica más utilizada en comparaciones internacionales es la relación entre recaudación inmobiliaria y PBI, una estadística oficial compilada anualmente por la OCDE. Según los datos de 2024, Corea del Sur se ubica en el 0,87% del PBI, ligeramente por debajo del promedio de los 38 países miembros (0,95%), en el puesto 17 del ranking. En comparación, el Reino Unido registra el 2,8%, Estados Unidos el 2,7%, Canadá el 2,6%, y Francia y Japón el 1,9%.

El cuadro completo: adquisición, registro y plusvalía

El profesor Lee Chang-mu, de la Universidad Hanyang, señaló que para comparar correctamente la fiscalidad inmobiliaria entre países es necesario considerar el conjunto de los tributos vinculados al sector. «Cuando se incluyen no solo los impuestos a la propiedad, sino también los de adquisición, registro y ganancias de capital, la carga fiscal de Corea del Sur se ubica entre las más altas del mundo», afirmó.

Los números respaldan esa lectura: los impuestos de adquisición y registro equivalen al 1,5% del PBI en Corea del Sur, la proporción más alta a nivel global. El impuesto a las ganancias de capital (0,66% del PBI) ocupa el tercer lugar mundial. En conjunto, todos los tributos inmobiliarios suman el 3,03% del PBI, solo superados por Estados Unidos (4,22%) y el Reino Unido (3,97%).

El académico subrayó que «dado que múltiples impuestos interactúan entre sí e influyen sobre el mercado inmobiliario, es indispensable un análisis de impacto integral antes de impulsar cualquier reforma fiscal».

 

+ posts

Co-fundador de ReporteAsia.