Japón e Indonesia inician conversaciones técnicas para la transferencia de destructores clase Asagiri en el marco del rearme del Indo-Pacífico

Los ministros de Defensa de ambos países acordaron en Tokio abrir un diálogo formal sobre la posible venta de buques de guerra retirados de la Fuerza Marítima de Autodefensa japonesa, en un contexto de creciente cooperación militar regional frente al avance naval de China.

Japón e Indonesia dieron el viernes un paso concreto hacia la cooperación en materia de equipos de defensa: los ministros Shinjiro Koizumi y Sjafrie Sjamsoeddin acordaron en Tokio iniciar conversaciones a nivel técnico sobre la posible exportación de destructores de la clase Asagiri a Yakarta.

El acuerdo fue alcanzado durante un encuentro bilateral en la capital japonesa y representa un avance significativo en la política de Tokio de profundizar vínculos de seguridad con socios del Indo-Pacífico. Ambos ministros acordaron utilizar un marco de trabajo establecido el mes pasado para debatir cuestiones vinculadas a una eventual transferencia, incluyendo formación del personal, mantenimiento y requisitos operativos. Japón e Indonesia ya habían concluido previamente el acuerdo bilateral necesario para regular la transferencia de equipos de defensa, lo que allana el camino jurídico para avanzar en las negociaciones.

Los destructores en cuestión

Los buques de la clase Asagiri entraron en servicio en 1988. Son destructores de uso general capaces de transportar un helicóptero de patrulla y equipados con misiles antisubmarinos, entre otros sistemas de armas. En el pasado fueron desplegados en operaciones antipiratería frente a las costas de Somalia. El buque líder de la clase fue retirado del servicio en marzo pasado, lo que abre la posibilidad de reasignar estas unidades a socios estratégicos de Tokio.

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Un giro histórico en la política de exportación japonesa

La negociación con Indonesia se enmarca en una transformación más amplia de la política de defensa japonesa. En abril, Tokio revisó sus tres principios sobre transferencia de equipos y tecnología de defensa, flexibilizando las restricciones a las exportaciones de armas que habían limitado históricamente la capacidad de Japón para vender material bélico al exterior. Bajo las nuevas normas, Japón puede exportar armamento —incluyendo destructores— a países que hayan suscrito acuerdos de protección de información clasificada y otros marcos de seguridad con Tokio.

Indo-Pacífico: el tablero se mueve

Indonesia no es el único destinatario de esta nueva política. El mismo fin de semana, en el marco del Diálogo Shangri-La celebrado en Singapur, Koizumi acordó con su par filipino Gilberto Teodoro acelerar el traslado de destructores retirados de la clase Abukuma a Manila. Japón también mantiene conversaciones con Nueva Zelanda sobre la posible exportación de su avanzada fragata clase Mogami, aunque Wellington también evalúa la fragata británica Tipo 31 y prevé tomar una decisión hacia finales de 2027.

El denominador común de estas iniciativas es el contexto estratégico: el rearme militar de China y su creciente presencia marítima en el Indo-Pacífico están acelerando la construcción de una arquitectura de seguridad regional en la que Japón asume un rol cada vez más activo, tanto en términos de capacidades propias como de cooperación con socios afines.

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Co-fundador de ReporteAsia.