A 50 años de la última dictadura, el 78% de los argentinos sigue eligiendo la democracia

En el mes en que Argentina conmemora el cincuentenario del inicio de la última dictadura militar, sucedido el 24 de marzo de 1976, una encuesta nacional de la consultora cordobesa Explanans revela un dato que desafía el clima de época: el 78,4% de los argentinos considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. La medición, realizada entre el 18 y el 28 de febrero sobre una muestra de 4.068 casos en 91 ciudades de 21 provincias más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ofrece un retrato complejo de una sociedad que disputa el sentido de su historia sin abandonar sus valores fundacionales.

El número es robusto. Solo el 2,5% declara que da lo mismo vivir bajo una democracia que bajo una dictadura, y apenas el 12,6% sostiene que en algunas circunstancias un gobierno autoritario podría ser preferible.

En un contexto de polarización intensa, desconfianza institucional generalizada y revisión abierta del pasado reciente impulsada desde sectores del poder, el piso democrático se mantiene.

Fuente: Explanans.

Los Derechos Humanos: valorados pero en disputa

El cuadro sobre derechos humanos es más matizado. El 68,9% de los encuestados tiene una opinión positiva del movimiento de derechos humanos en Argentina, aunque esa aprobación se divide en dos visiones distintas: el 35,8% considera que los derechos humanos son necesarios pero que no debería hacerse política con ellos, mientras que el 33,1% los reivindica como un emblema nacional sin reservas. En el otro extremo, el 28,1% tiene una opinión negativa: el 21,1% cree que no defienden a los argentinos de a pie y el 7% directamente considera que no deberían existir.

Fuente: Explanans.

La brecha política es la más pronunciada de todo el estudio. Entre quienes votaron a Sergio Massa en el balotaje de 2023, el 63,7% tiene una opinión muy buena de los derechos humanos y solo el 1,4% una opinión muy mala. Entre votantes de Javier Milei, la relación casi se invierte: el 45,6% los califica como buenos pero con reparos sobre su uso político, el 30,4% los ve negativamente y solo el 9,7% tiene una opinión muy buena. La grieta no destruyó el consenso de derechos humanos, pero lo atraviesa con fuerza.

Los jóvenes sorprenden: más democráticos que sus mayores

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la posición de los menores de 30 años. Contrariamente a ciertos relatos que los presentan como el segmento más permeable al discurso antisistema, los jóvenes muestran los niveles más altos de adhesión positiva a los derechos humanos: el 79% tiene una opinión buena o muy buena, frente al 66,9% de los mayores de 50.

Fuente: Explanans.

En materia democrática, el 72,1% de los jóvenes prefiere la democracia a cualquier otra forma de gobierno, un punto por debajo del promedio general pero muy lejos del escepticismo que a veces se les atribuye.

La variable de género también arroja diferencias: las mujeres tienen una opinión muy buena de los derechos humanos en un 40,3% de los casos, diez puntos por encima de los varones. Y en cuanto a la valoración de la democracia, el 80% de las mujeres la prefiere frente al 76,8% de los varones.

Geografía del consenso

El apoyo a la democracia es mayoritario en todas las regiones del país, aunque con variaciones. La Ciudad de Buenos Aires registra el número más alto: el 84,4% prefiere la democracia. Le siguen Mendoza con el 80,8%, la Provincia de Buenos Aires con el 80,5% y el resto del país con el 76,1%. Santa Fe y Córdoba presentan los valores más bajos, aunque siguen siendo ampliamente mayoritarios con el 75% y el 75,3% respectivamente.

Fuente: Explanans.

En cuanto a los derechos humanos, CABA vuelve a liderar con el 82,6% de opiniones positivas. Santa Fe y Mendoza muestran los porcentajes negativos más altos entre las provincias relevadas, con el 35,3% y el 33,1% respectivamente.

El dato de época

A medio siglo de la última dictadura, los números de Explanans sugieren que el consenso democrático no colapsó, aunque se encuentra bajo tensión. La disputa no es entre quienes quieren democracia y quienes quieren dictadura: esa batalla está saldada: la discusión es sobre qué significa la memoria, quiénes tienen derecho a representarla y qué lugar ocupa en la política del presente.

En ese debate, la sociedad argentina sigue dividida. Lo que no se discute —y los datos lo confirman— es que la democracia sigue siendo el único marco legítimo dentro del cual esa disputa puede darse.

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Co-fundador de ReporteAsia.