Córdoba y la idea federal de la economía argentina

La Fundación Mediterránea, el IERAL y el poder de las ideas en la transformación económica del país.

Hay países que se piensan a sí mismos desde su capital. Y hay países que, para comprenderse verdaderamente, necesitan mirar hacia sus provincias.

Argentina pertenece a la segunda categoría.

Durante décadas, el lenguaje cotidiano en Buenos Aires, capital política, financiera y mediática del país, ha reducido a todo lo que queda más allá de la avenida General Paz a una sola expresión: “el interior”.

La palabra parece inocente, pero encierra una visión profundamente centralista: una geografía vasta y diversa transformada en una periferia difusa.

La realidad económica argentina es mucho más compleja.

El país es un mosaico de regiones productivas dinámicas: agroindustria en la pampa húmeda, minería en la cordillera, energía en la Patagonia, polos industriales en Córdoba y Santa Fe, clusters tecnológicos emergentes y una red de ciudades intermedias que sostienen buena parte de la riqueza nacional.

Comprender esa geografía económica fue precisamente la intuición que llevó a un grupo de empresarios cordobeses, hace casi medio siglo, a crear una institución destinada a cambiar el modo en que se pensaba la economía argentina.

Su nombre es Fundación Mediterránea.

Y su laboratorio intelectual es el IERAL, Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana.

Lo que comenzó como una iniciativa empresarial en Córdoba terminaría influyendo en algunas de las reformas económicas más profundas del país y contribuiría a instalar una idea estratégica que hoy vuelve a cobrar relevancia: que Argentina sólo puede desarrollarse plenamente si piensa su economía desde una perspectiva federal.

Cuando los empresarios decidieron pensar el país

La Fundación Mediterránea fue creada el 6 de julio de 1977 en la ciudad de Córdoba, impulsada por 34 empresas locales lideradas por el empresario Piero Astori.

La institución nació con una misión clara: promover investigación económica rigurosa, contribuir al conocimiento de los desafíos latinoamericanos y crear un foro apartidista donde especialistas y empresarios pudieran debatir soluciones para el desarrollo del país.

Para llevar adelante ese objetivo, los fundadores crearon el IERAL, un instituto dedicado al estudio sistemático de la economía argentina y regional.

La iniciativa reflejaba una convicción profunda: el desarrollo económico moderno requiere algo más que capital o infraestructura: necesita instituciones que produzcan ideas. Fue presentada en un evento en el Salón de actos del histórico Colegio Nacional de Monserrat, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba.

En las economías avanzadas, ese papel suele ser desempeñado por centros de pensamiento que actúan como puentes entre el mundo académico, el sector productivo y los gobiernos.

La American Enterprise Institute en Washington, el Peterson Institute for International Economics también en Washington, el Institute for Fiscal Studies en Londres u otras fundaciones como las alemanas, de prolífica actividad en la vida institucional argentina, son algunos ejemplos.

La Fundación Mediterránea aspiraba a construir algo equivalente en Argentina, pero con una característica singular: hacerlo desde el interior productivo del país.

Empresarios con visión de país

Los fundadores de la institución, entre ellos Piero Astori, Fulvio Pagani, Adrián Urquía, José Castro Garayzábal, Piero Venturi y Juan Carlos Negrini, entre otros importantes empresarios, representaban sectores clave de la economía argentina. Sumado a ellos, el aporte de una invaluable tarea de organización, soporte y apoyo por parte de la actual directora ejecutiva, Myrian Martinez.

Mediterránea
Carlos Menem es recibido por los empresarios Piero Astori, Fulvio Pagani, Carlos Sanchez, Jose Castro Garayzabal y Hector Massuh en un evento de la Fundación Mediterránea, en la Taberna “Don Julio” en la Ciudad de Córdoba (archivo personal del autor).

Sus empresas estaban profundamente vinculadas al agro, la industria alimentaria, automotriz, insumos para la construcción, metalmecánica, maquinaria agrícola, la producción regional y sectores de las economías regionales del extenso territorio nacional.

Más allá de sus actividades empresariales, compartían una preocupación común: la falta de estabilidad económica y de instituciones capaces de pensar el desarrollo nacional estratégicamente.

El premio Nobel Douglass North escribió que “las instituciones son las reglas del juego de una sociedad” y que el desarrollo económico depende en gran medida de la calidad de esas reglas.

Los empresarios cordobeses parecían comprender esa idea intuitivamente.

Myriam Martinez directora ejecutiva de Fundación Mediterránea. Fuente: (Nicolás Bravo/La Voz).

Su apuesta era crear una institución que contribuyera a mejorar el debate económico argentino mediante investigación rigurosa y análisis estratégico.

Los socios fundadores recomendaron concentrar esfuerzos en diseñar una economía sectorial y geográficamente integrada, capaz de aprovechar los recursos humanos y naturales del país y proyectar a Argentina hacia el mundo.

Era una visión profundamente federal.

Y, en muchos sentidos, adelantada a su tiempo.

Domingo Cavallo y la arquitectura intelectual del IERAL

Toda institución necesita un arquitecto intelectual.

En el caso del IERAL, esa figura fue Domingo Felipe Cavallo.

Formado en la Universidad Nacional de Córdoba y posteriormente en Harvard University, Cavallo se convirtió en el director fundador del instituto.

El Presidente Carlos Menem y el Ministro Domingo Cavallo en la Casa Rosada (crédito Presidencia).

Bajo su liderazgo, el IERAL se transformó rápidamente en uno de los centros de investigación económica más influyentes de Argentina.

Su enfoque combinaba tres elementos fundamentales: rigor académico, aplicación práctica y perspectiva federal.

El instituto produjo estudios sobre política fiscal, comercio exterior, competitividad, desarrollo regional, infraestructura y mercados laborales.

Con el tiempo, sus informes se convirtieron en referencia habitual en el debate público.

El desafío federal

Uno de los aportes más influyentes del IERAL fue el libro “El Desafío Federal”, publicado en julio de 1986, que proponía una estrategia de desarrollo basada en la integración productiva del país, que abrió por primera vez el debate sobre una visión de los problemas nacionales desde el famoso “interior”, en realidad el corazón productivo argentino.

Portada del libro “El Desafío Federal” de Domingo Cavallo y Juan A Zapata.

El documento fue entregado al presidente Raúl Alfonsín durante los primeros años de la restauración democrática iniciada en 1983.

Argentina atravesaba entonces una crisis económica profunda marcada por hiperinflación, deuda externa y deterioro fiscal.

El libro planteaba una idea central: que el país debía superar su histórica concentración económica en la capital y desarrollar plenamente el potencial productivo de sus regiones.

El economista Jeffrey Sachs, de Columbia University, ha señalado que el desarrollo sostenible depende en gran medida de la capacidad de los países para integrar territorios y aprovechar sus ventajas geográficas.

Argentina es un caso emblemático de ese desafío.

El PAL: cuando las ideas llegaron al Parlamento

Entre las iniciativas más innovadoras surgidas en el ámbito de la Fundación Mediterránea se encontraba el Programa de Asistencia al Poder Legislativo (PAL), concebido para fortalecer la calidad técnica del debate parlamentario mediante estudios económicos aplicados.

La lógica era sencilla pero ambiciosa: apoyar al Congreso nacional y a las legislaturas provinciales a partir de investigaciones rigurosas que permitieran evaluar políticas públicas complejas con una base técnica sólida.

El origen del programa tuvo una dimensión internacional.

A fines de la década de 1980, el National Endowment for Democracy (NED) fue creado por el Congreso de los Estados Unidos a instancias del Presidente Ronald Reagan, y tuvo como misión fortalecer las instituciones democráticas en distintos países, la economía capitalista, el sindicalismo libre. Impulsaba proyectos orientados a apoyar el funcionamiento de los sistemas democráticos. El NED apoyó con énfasis al sindicato Solidaridad que lideró Lech Walesa, y su lucha por los derechos sindicales en Polonia.

Portadas de los trabajos PAL (Programa de Asistencia al Poder Legislativo) sobre la Desregulación del Transporte de Carga (1988), Privatización del sector eléctrico (!990) y Reforma a la Carta Orgánica del Banco Central (archivo personal del autor).

En ese contexto surgió la idea de promover en Argentina un programa similar.

Durante esos años quien escribe estas líneas se desempeñaba como diputado provincial en la Legislatura de Córdoba, electo en 1987 por el partido liberal UCEDE.

Ya existía entonces un diálogo frecuente con Domingo Cavallo, quien dirigía el IERAL desde su sede cordobesa.

En una de esas reuniones, le entregue documentación institucional vinculada a iniciativas del National Endowment for Democracy, sugiriendo que por la trayectoria de la Fundación Mediterránea podrían promover trabajos de apoyo al Congreso Nacional o a las legislaturas provinciales, donde muchas veces los legisladores carecíamos de herramientas técnicas y equipos para analizar cuestiones económicas complejas.

Meses después Cavallo me informó que el IERAL había presentado formalmente un proyecto inspirado en esa posibilidad. Luego de lo cual, pasado poco tiempo, me comentó que había sido aprobado. Con gran generosidad, puso a disposición de la Legislatura de Córdoba el análisis de proyectos de enorme utilidad.

Nacía así el PAL: Programa de Asistencia al Poder Legislativo

El primer trabajo concreto del programa tuvo lugar precisamente en la Legislatura de la Provincia de Córdoba, donde el PAL brindó apoyo técnico en una de las tareas más exigentes del control parlamentario: el análisis de las Cuentas de Inversión del Estado provincial, es decir la ejecución de los Presupuestos, que es el mecanismo de control de la calidad de la gestión de un gobierno.

Los prestigiosos técnicos del PAL colaboraron en la elaboración del dictamen legislativo sobre la ejecución presupuestaria correspondiente a los ejercicios 1985, 1986 y 1987, apoyando técnicamente la tarea que utilicé en el debate parlamentario realizado el 8 de noviembre de 1988. Fue un extraordinario y útil aporte institucional que le dio características de calidad a la tarea de fiscalización y control y al debate parlamentario.

Exposición en la Legislatura sobre el tratamiento de las Cuentas Generales de Inversión 1985-1986 y 1987 Diario de Sesiones Legislatura de Córdoba (archivo personal del autor).

La experiencia fue significativa porque mostró algo poco habitual en la política argentina de la época: un think tank económico colaborando activamente con el trabajo legislativo para fortalecer la calidad institucional del debate público.

En ese mismo marco, surgió uno de los estudios más recordados del programa: “Desregulación del Transporte Interprovincial de Carga”, elaborado en octubre de 1988.

El trabajo abordaba un problema estructural del sistema productivo argentino: una regulación del transporte de cargas heredada de décadas anteriores que generaba distorsiones, costos innecesarios y obstáculos a la competitividad del sector agroindustrial.

La iniciativa surgió en parte de conversaciones con Adrián “Ñoño” Urquía, uno de los referentes históricos de la agroindustria cordobesa, quien describía con claridad los absurdos regulatorios que enfrentaban productores y transportistas en su actividad cotidiana, que creaban costos adicionales a la logística de los alimentos.

Aquellas observaciones, surgidas directamente del terreno productivo, se transformaron en un estudio técnico orientado a mejorar el marco regulatorio y dieron sustento a la desregulación que se aprobaría posteriormente. Otros estudios del PAL, como la necesidad de la autonomía del Banco Central, la necesidad de la Reforma Previsional y la transformación del sector energético argentino, fueron sólidos aportes para el debate nacional y se utilizaron en las modernizaciones que se llevaron adelante en los años 90, que fueron tan exitosas.

Jose Castro Garayzabal, ex director de IKA Renault, con el autor, entonces subsecretario de comunicaciones, en una visita de exploración a París para visitar a “Le Poste”, el correo oficial de Francia (archivo personal del autor).

Era, en esencia, la filosofía que inspiraba a la Fundación Mediterránea desde su origen: convertir la experiencia del sector productivo en ideas concretas para mejorar las políticas públicas. El PAL continúa aportando al país estudios de gran utilidad, como los que realizó sobre la Reforma Laboral, que fueron aportados al Congreso Nacional, a los legisladores de las distintas bancadas políticas, y entregado en mano al Presidente de la Cámara de Diputados Martin Menem.

La década de las reformas

El impacto de las ideas desarrolladas en el entorno de la Fundación Mediterránea se volvió particularmente visible en la década de 1990.

En perspectiva histórica, muchos analistas coinciden en que la institución se convirtió en el think tank más influyente de la Argentina contemporánea, aportando al gobierno del presidente Carlos Menem no sólo diagnósticos económicos, sino también ideas, proyectos de política pública y equipos técnicos que ayudaron a diseñar e implementar un ambicioso programa de reformas.

Con Carlos Menem como presidente, Argentina emprendió un proceso de transformación económica destinado a estabilizar la economía y modernizar el funcionamiento del Estado.

Durante gran parte de ese período, Domingo Cavallo, quien había sido director fundador del IERAL, se desempeñó como Ministro de Economía, llevando al ámbito gubernamental muchas de las discusiones económicas que durante años se habían desarrollado en el laboratorio intelectual de la Fundación Mediterránea.

Evento en el Hotel Alvear con el Presidente Carlos Menem y el Presidente de la Fundación Mediterránea Enrique Palacios Minetti, por el tercer aniversario del Plan de Convertibilidad (archivo personal del autor).

El programa incluyó estabilización monetaria, apertura comercial, privatizaciones, modernización del Estado y reinserción en los mercados financieros internacionales.

La pieza central fue el Plan de Convertibilidad de 1991, que estableció una paridad fija entre el peso argentino y el dólar.

Tras años de inflación crónica e hiperinflación, el programa logró estabilizar la moneda y restaurar la confianza en la economía. El Plan surgió de un encuentro nocturno entre el entonces Ministro Cavallo con Juan Lach y Carlos Sánchez, quienes analizaron junto a Horacio Tomas Liendo, el arquitecto jurídico de este plan, los alcances legales y constitucionales que sustentarían su factibilidad. El Plan de Convertibilidad, que se puso en marcha rápidamente, fue el programa más audaz y exitoso de política pública argentina, hasta entonces, y devolvió a los argentinos la confianza en su moneda. La “exportación” del plan a Brasil con sus propias características, fue una segunda gran contribución. El éxito de este plan, más allá de la calidad técnica, se basó en el apoyo incondicional del Presidente Carlos Menem y del Congreso Nacional, con mayoría de legisladores del Partido Justicialista, que crearon las condiciones políticas para llevarlo adelante con el apoyo decidido de la UCEDE y de partidos provinciales de gran representación en muchas provincias argentinas.

El economista Rudiger Dornbusch, del MIT, señalaría entonces que Argentina estaba llevando adelante uno de los programas de estabilización más audaces del mundo emergente.

Influencia regional

Las reformas argentinas también fueron observadas con atención en toda América Latina.

En Brasil, el país atravesaba episodios recurrentes de inflación y un modelo económico caracterizado por una fuerte intervención estatal.

Los presidentes Carlos Menem y Fernando Enrique Cardoso de Brasil (crédito Wikipedia).

A mediados de los años noventa, bajo la presidencia de Itamar Franco y con Fernando Henrique Cardoso como ministro de Economía, Brasil implementó el Plan Real, que logró estabilizar la economía brasileña. Sin embargo, en determinados momentos desafiantes en la implementación de este Plan el Presidente Menem debió intervenir ante el Presidente Bill Clinton en apoyo a Brasil.

Cardoso reconocería posteriormente que las experiencias de estabilización en América Latina, incluida la argentina, formaron parte del debate intelectual que condujo al Plan Real y agradeció a Argentina por los apoyos prestados.

El poder de las ideas

Hace casi cincuenta años, un grupo de empresarios cordobeses decidió crear una institución dedicada a estudiar la economía argentina.

Su apuesta era simple.

El país necesitaba pensar estratégicamente. Ese fue el rol de la Fundación Mediterránea.

El economista Milton Friedman escribió alguna vez que “las ideas económicas se vuelven poderosas cuando las circunstancias las vuelven inevitables”.

Tal vez esa sea la lección más duradera de la historia de la Fundación Mediterránea.

Las transformaciones profundas rara vez comienzan con una decisión política aislada. Suelen iniciarse con algo más discreto, un estudio, una conversación, una idea.

Y un grupo de personas dispuestas a pensar el futuro de su país con una mirada más amplia que la geografía política del momento. Así fue.

 

 

 

 

Fuentes:

1. Publicaciones del PAL (Programa de Asistencia al Poder Legislativo)

2. National Endowment for Democracy www.ned.org

3.”Treinta años después de 1989, el National Endowment for Democracy honra a Lech Walesa” publicado el 25/11/2019 www.ned,org

4. “Se ayudará a Brasil, dijo Clinton a Menem” La Nación 7 de octubre de 1998

5.”Menem salió a respaldar al presidente brasileño” Clarín 2/02/1999

6.”Córdoba perdió a su más apasionado y convencido promotor” Blog de Domingo Cavallo. Semblanza sobre Jose Castro Garayzabal.

7. Le Poste Group www.lepostegroup.com

8. “Horacio Liendo, ”arquitecto” de la Convertibilidad “ Infobae, 1 de junio de 2024

 

 

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Ex Secretario de Comunicaciones de la Nación. Ex Intendente de la Ciudad de Córdoba, 1999-2003.