La Unión Japonesa de Rugby oficializó el inicio de su candidatura para organizar la Copa del Mundo de rugby de 2035, con la intención de volver a colocar al país en el centro de la escena deportiva internacional. La presentación se realizó en Tokio y estuvo encabezada por el presidente de la federación, Masato Tsuchida, quien remarcó la ambición de construir un torneo que trascienda lo estrictamente deportivo y deje una huella duradera en la sociedad japonesa y en el rugby global.
Japón ya presentó una expresión formal de interés ante World Rugby y, al mismo tiempo, dejó abierta la posibilidad de aspirar a la edición posterior si el proceso no culmina a su favor. Desde la dirigencia consideran que el país cuenta con la experiencia, la infraestructura y el respaldo social necesarios para asumir nuevamente un desafío de esta magnitud, luego del éxito que significó el Mundial celebrado en territorio japonés hace algunos años.
Aquella edición marcó un punto de inflexión para el rugby en Asia. No solo fue la primera vez que el torneo se disputó fuera de los tradicionales bastiones europeos y del hemisferio sur, sino que también se transformó en un fenómeno cultural dentro de Japón. La organización fue ampliamente elogiada, al igual que la respuesta del público local, que colmó los estadios y adoptó al rugby como parte de una fiesta deportiva que superó todas las expectativas iniciales.
Con ese antecedente como principal carta de presentación, la federación japonesa busca convencer al organismo rector del rugby mundial de que el país está preparado para volver a asumir el rol de anfitrión. El proceso de selección será largo y competitivo. World Rugby tiene previsto definir a su candidato preferido en los próximos años y anunciar oficialmente la sede elegida más adelante, una vez evaluadas todas las propuestas.
El camino no será sencillo. Japón deberá medirse con otras candidaturas que también aspiran a llevar el torneo a nuevos mercados. Entre ellas aparece España, que ve en el Mundial una oportunidad para consolidar el crecimiento del rugby en el sur de Europa, y también se menciona la posibilidad de una candidatura conjunta impulsada desde Medio Oriente, una región que en los últimos años ha incrementado su presencia en el deporte internacional.
Mientras tanto, el calendario ya tiene definidas las próximas paradas del torneo. Australia será sede de la próxima edición y luego será el turno de Estados Unidos, lo que refleja la estrategia de World Rugby de expandir el alcance del juego hacia nuevos públicos y territorios con alto potencial de crecimiento.
En ese contexto, Japón apuesta a su credibilidad como organizador y al legado de un Mundial que dejó imágenes imborrables, tanto dentro como fuera de la cancha. La dirigencia confía en que la combinación de experiencia, pasión y capacidad logística vuelva a inclinar la balanza a su favor y permita que el rugby mundial regrese a un país que ya demostró estar a la altura del mayor evento del deporte ovalado.













