Won débil convierte a empresas surcoreanas en «gangas»: oleada de adquisiciones extranjeras alcanza niveles récord

La depreciación de la moneda local y una reforma legal que debilita defensas anti-OPA impulsan adquisiciones foráneas por 7,700 millones de dólares en nueve meses, acercándose al máximo histórico de 2023.

La fuerte depreciación del won surcoreano está convirtiendo a las empresas locales en objetivos atractivos para inversores extranjeros, generando una oleada de adquisiciones que en los primeros nueve meses del año alcanzó los 11,43 billones de wones (7,700 millones de dólares), acercándose peligrosamente al récord establecido en 2023.

El tipo de cambio promedio del dólar frente al won superó los 1,470 este mes, marcando su nivel mensual más alto desde la crisis financiera asiática de 1998. Esta debilidad sostenida de la moneda local ha reducido drásticamente las valuaciones de las compañías surcoreanas en términos de dólares, haciéndolas significativamente más asequibles para compradores internacionales con monedas fuertes.

Tormenta perfecta: moneda débil y reforma legal

Pero la depreciación monetaria es solo una parte de la historia. Una reforma integral de las leyes comerciales está debilitando simultáneamente las defensas tradicionales contra adquisiciones hostiles, dejando a las empresas locales cada vez más vulnerables a ofertas públicas de compra extranjeras.

Las modificaciones legislativas buscan fortalecer los derechos de accionistas minoritarios y mejorar el gobierno corporativo, pero como efecto colateral están eliminando mecanismos que históricamente permitían a los directorios rechazar ofertas no deseadas. Las tradicionales «píldoras venenosas» y otras tácticas anti-OPA están siendo desmanteladas bajo el argumento de democratizar las estructuras corporativas.

Esta combinación de factores —valuaciones deprimidas por la moneda débil y menor capacidad de defensa legal— ha creado una tormenta perfecta que está redibujando el mapa de propiedad corporativa en Corea del Sur.

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Preocupación por vaciamiento industrial

El fenómeno está generando creciente preocupación entre autoridades y empresarios locales sobre un posible «vaciamiento industrial». El temor es que sectores estratégicos puedan pasar progresivamente a manos extranjeras, erosionando la capacidad tecnológica y de toma de decisiones del país en áreas consideradas críticas para la seguridad económica nacional.

Ya este año se han concretado operaciones significativas como la adquisición de Douzone Bizon, el principal desarrollador de software ERP del país, por parte del fondo sueco EQT Partners por 905 millones de dólares. Air Liquide de Francia compró DIG Airgas por 2,900 millones de dólares. Estos casos ilustran cómo empresas tecnológicas y de servicios especializados están siendo objetivo prioritario de compradores foráneos.

El flujo de adquisiciones entrantes (inbound M&A) de 11,43 billones de wones en enero-septiembre representa un aumento dramático respecto a años previos y ya se acerca al total anual récord de 2023, con tres meses aún por contabilizar en el año.

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Fondos de capital privado lideran la carga

Los fondos de capital privado (private equity) han sido particularmente activos, aprovechando no solo las valuaciones atractivas sino también su mayor flexibilidad para financiar operaciones en un entorno donde los bancos comerciales locales han endurecido criterios de préstamo.

Tanto fondos internacionales como nuevos vehículos de crédito privado domésticos —habilitados por reformas regulatorias recientes— están llenando el vacío dejado por financiadores tradicionales, facilitando transacciones que de otro modo no se concretarían.

El dilema de las autoridades

Las autoridades surcoreanas enfrentan un dilema complejo. Por un lado, la inversión extranjera directa aporta capital, tecnología y acceso a mercados globales. Las reformas legales, además, están alineadas con estándares internacionales de gobierno corporativo que el país lleva años intentando adoptar.

Por otro lado, la velocidad y escala de las adquisiciones extranjeras en un contexto de moneda históricamente débil genera interrogantes sobre si el país está «vendiendo barato» activos estratégicos que en condiciones normales de tipo de cambio serían significativamente más caros.

La situación plantea preguntas fundamentales sobre el equilibrio entre apertura a capital extranjero y preservación de capacidades industriales estratégicas. Mientras el won continúe débil y las reformas legales avancen, es probable que 2026 establezca nuevos récords en adquisiciones extranjeras de empresas surcoreanas, para bien o para mal.

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Colaboradora, especialista en Comunicación & Relaciones Internacionales.