Miguel Gugliotta: el maestro argentino de la katana tradicional

Gugliotta

Conocé al herrero de Villa Soldati que supo dominar el arte ancestral de la forja japonesa y cuyas obras son reconocidas internacionalmente.

Miguel Gugliotta fue uno de los forjadores de katanas más reconocidos del mundo, y el único en Argentina que dominó las técnicas tradicionales japonesas de forja de sables samurái. Desde su taller en Villa Soldati, Buenos Aires, este maestro artesano desarrolló durante décadas un oficio que combinó metalurgia ancestral, filosofía marcial y precisión artesanal.

Orígenes y formación autodidacta

Gugliotta se acercó a las artes marciales a los 25 años por recomendación médica. «Yo era muy nervioso, muy loco, y mi médico me lo recomendó para que descargara», recuerda. Comenzó a practicar karate, y fue en la escuela de artes marciales donde se interesó por las armas blancas y descubrió la existencia de las katanas.

Se propuso fabricar una, aunque reconoce: «En realidad, no sabía cómo era una katana original, pero sabía que tenía que ser distinta». Al no encontrar maestros en Argentina que dominaran este oficio, emprendió un camino autodidacta extraordinario: consiguió un libro japonés del maestro Yoshihara y, guiado únicamente por las fotografías, comenzó a experimentar.

El proceso fue arduo: «Hacía hojas, las rompía, seguía…» La perseverancia y el estudio meticuloso lo llevaron a desarrollar gradualmente el dominio de técnicas milenarias sin instructor directo, en un país a miles de kilómetros de Japón.

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Fuente: La Nación.

El encuentro con el maestro Yoshihara

En 2000, Gugliotta recibió una llamada que cambiaría su trayectoria: la producción del programa de televisión «Sorpresa y media» le informó que un maestro japonés de paso por Buenos Aires había accedido a probar sus espadas.

Siguiendo la tradición que indica que solo el dueño y el fabricante pueden tocar un sable, nada menos que el maestro Yoshihara, el mismo maestro cuyo libro había sido su única guía durante años, pidió permiso antes de empuñar las katanas de Gugliotta. Las probó con gran destreza y emitió su veredicto: «Me dijo que una era buena y la otra muy buena».

Seis meses más tarde, tras 28 horas de vuelo, Gugliotta llegó a Japón para encontrarse nuevamente cara a cara con Yoshihara. «Fue como entrar en la foto del libro que tanto había observado», recordó emocionado.

El encuentro fue definitorio: Yoshihara le dijo que no debía copiarlo, sino encontrar su propia forma. Esta enseñanza marcó la madurez artística de Gugliotta, quien a partir de entonces desarrolló su estilo personal dentro de las rigurosas tradiciones japonesas.

La técnica y el proceso: cargar el hierro con vida

Gugliotta fue lo que se conoce como un forjador de acero. Con la ayuda de un yunque y una maza, golpeaba el acero rojo fluorescente recién salido del horno a 800°C, dándole forma junto a sus discípulos y ayudantes.

Aunque fabricó diversos tipos de armas blancas, su orgullo fueron las katanas tradicionales: aquellas fabricadas siguiendo métodos de hace mil años en Japón. La diferencia entre una katana común y una tradicional no radica en la «prestación mecánica», sino en el proceso y el material: una hoja tradicional está hecha con acero Damasco (compuesto por cientos de capas), mientras que la común utiliza acero estándar.

El proceso comenzaba desde la transformación del hierro en acero mediante la combustión con carbono. «Lo tiene que hacer uno. Cargar el hierro con vida», explicaba Gugliotta. El trabajo para cada katana requería alrededor de un año y medio.

«Hay que dejar estacionar el material. Se esperan los mejores momentos del día o de la semana para trabajar en él. Hay que estar en un estado de tranquilidad y armonía con el ambiente y con el acero», describía el maestro, quien a lo largo de su vida forjó 20 katanas tradicionales.

Características de las katanas

Las katanas son solo una de las diversas armas usadas por los míticos samuráis. Miden entre 60 y 90 centímetros de largo; si superan ese tamaño se llaman tachi katanas o katanas largas.

Las medidas dependen de cada usuario: ancho de hombros, largo de brazos y peso. Las katanas para hombres pesan entre un kilo y un kilo y medio; las diseñadas para mujeres pesan entre 600 y 800 gramos, todas personalizadas para el guerrero que las portará.

Clientes célebres: de Lou Reed a practicantes de artes marciales

En 2002, Gugliotta recibió otra llamada inesperada: Lou Reed, el legendario músico neoyorquino, le preguntaba si podía visitar su taller en Villa Soldati para comprar un sable. Se había enterado a través de una nota periodística que Gugliotta fabricaba katanas.

El músico llegó acompañado de dos guardaespaldas robustos, a quienes se les ponían «los pelos de punta» cada vez que Gugliotta desenvainaba una espada o abanicaba las armas más filosas frente a su comprador, aunque solo era para que pudiera apreciarlas. Lou Reed era un practicante avanzado de artes marciales.

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Lou Reed compró katanas de Gugliotta y visitó su taller.

La mayoría de los clientes de Gugliotta fueron practicantes de artes marciales. «Cuando llegan a cierto nivel, para continuar el aprendizaje necesitan la katana», explicaba. También recibía coleccionistas de armas, aunque no despertaban la misma simpatía: «No entienden el valor de la pieza. Lo ponen al lado de una ametralladora», señalaba con cierto pesar.

Sus obras están «desparramadas por todo el mundo», reconocidas por cultores del ambiente «del filo» que veneraron a Gugliotta Sensei por su conocimiento y generosidad.

La escuela: transmitiendo el conocimiento

Por mucho tiempo, Gugliotta debió combinar su trabajo de forjador con ocupaciones como camionero, sensei de artes marciales y mecánico. Durante más de dos décadas se dedicó únicamente al taller.

Allí no solo fabricaba los pedidos de clientes, sino que también dictaba cursos de forjado a los que asistían alrededor de 30 alumnos. «Algunos hacen cuchillos para sobrevivir, otros lo hacen como terapia», explicaba.

Su hijo Mariano Gugliotta continuó el legado familiar, convirtiéndose también en forjador experto en cuchillos, espadas y acero damasco. Mariano fue el primer argentino en aprobar el examen de corte y flexión de la American Bladesmith Society, y tiene artículos publicados en las principales revistas internacionales de cuchillería como Tactical Knives.

La escuela de los Gugliotta mantiene un programa de estudios estructurado en tres niveles, con exámenes probados en cientos de alumnos a lo largo de los años. Las inscripciones se realizan a través de su página de Facebook «Cuchilleros Forjadores».

Filosofía de vida y bajo perfil

El bajo perfil no fue una pose en Gugliotta, sino una condición innata de su disciplina artística y filosofía de vida. Quienes lo conocieron descubrieron un artista sin ego y con absoluto desprendimiento. «El hombre calmo le quita al acero el espíritu y las formas, a su imagen y semejanza», describió una crónica sobre su trabajo.

El yunque fue su templo y la maza su vara mágica que pintaba con el acero rojo fluorescente a 800 grados centígrados. Rodeado de sus «samuráis obreros», Gugliotta creó distintas armas blancas, pero su sublimación como gran maestro armero fueron las katanas tradicionales.

Reconocimiento internacional

Las katanas de Gugliotta fueron «como las piernas de Diego Maradona»: reconocidas en el mundo por su excelencia sin igual. Los cultores del ambiente «del filo» lo veneraron por su conocimiento y generosidad.

Pocos vecinos de Soldati conocían su arte, pero fue considerado uno de los mejores forjadores de katanas del mundo. Su historia representa un caso extraordinario de maestría autodidacta, perseverancia y dedicación a un arte ancestral que trasciende fronteras y culturas.

Fallecimiento y legado permanente

Miguel Ángel Gugliotta falleció el 17 de enero de 2023 tras una larga lucha contra el mal de Parkinson y a consecuencia de COVID-19, según confirmó su hijo Mariano en un emotivo mensaje en las redes sociales de la escuela de forja familiar.

En sus palabras de despedida, Mariano resumió la dimensión de su padre: «Fue el gran impulsor de la forja en Argentina y Latinoamérica. El primero en forjar acero damasco. Considerado durante años uno de los pocos occidentales capaces de forjar un nihonto con la técnica tradicional japonesa.»

Miguel creó una escuela de forja de donde salieron numerosos alumnos y alumnas, generó torneos de corte con espada y cuchillos, y nunca se sintió más grande que el arte que transmitía. «Nunca buscó excusas para la excelencia», recordó Mariano. «Hoy tenemos maestros forjadores, maestros espaderos, navajeros y cuchilleros. Y si hacemos bien el trabajo serán muchos más. Pero… GRAN MAESTRO hasta hoy uno solo.»

Su legado continúa vivo a través de múltiples canales. Mariano Gugliotta se ha consolidado como uno de los forjadores más reconocidos de América Latina, siendo el primer argentino en aprobar el examen de corte y flexión de la American Bladesmith Society. Ha participado como jurado en todas las temporadas del programa «Desafío sobre Fuego Latinoamérica» de History Channel, tiene artículos publicados en las principales revistas internacionales de cuchillería, y mantiene activa la escuela fundada por su padre.

Los más de 30 alumnos que pasaron por el taller de Miguel a lo largo de los años también llevan adelante su enseñanza. «Algunos hacen cuchillos para sobrevivir, otros lo hacen como terapia», explicaba el maestro. La escuela de los Gugliotta continúa formando nuevas generaciones de forjadores con un programa estructurado en tres niveles, probado en cientos de estudiantes.

Miguel Gugliotta demostró que es posible dominar un arte milenario japonés desde Argentina, guiado solo por la pasión, la disciplina y el estudio obsesivo. Fue el primero en forjar acero damasco en Latinoamérica y uno de los pocos occidentales capaces de crear un nihonto auténtico con técnica tradicional japonesa.

Sus katanas son testimonio de que la excelencia artesanal no conoce fronteras geográficas, y que el espíritu del samurái puede manifestarse en un taller de Villa Soldati tanto como en las ancestrales forjas de Japón. Su obra permanece dispersa por el mundo, reconocida por cultores del «filo» que continúan venerando su conocimiento y generosidad. El maestro partió, pero el acero que «cargó con vida» sigue cortando el tiempo.

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Periodista, viajera full-time, especialista en Cultura, Negocios y Lifestyle.