Koizumi califica el bloqueo de radar de 30 minutos como el mayor problema del incidente con China

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El ministro de defensa japonés denuncia como «extremadamente peligrosa» la acción de cazas chinos que apuntaron con radar de control de tiro a aviones nipones cerca de Okinawa.

El ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, ha identificado el bloqueo de radar prolongado de 30 minutos ejecutado por cazas chinos J-15 como el aspecto más grave del incidente militar ocurrido el pasado sábado cerca de la isla de Okinawa. La maniobra, considerada una señal de intención hostil en la práctica militar internacional, ha desencadenado una formal protesta diplomática de Tokio a Beijing y advertencias de Australia sobre el riesgo de escalada en Asia-Pacífico.

Dos incidentes en un solo día

Según el Ministerio de Defensa japonés, cazas J-15 lanzados desde el portaaviones chino Liaoning apuntaron de manera intermitente su radar hacia aviones F-15 japoneses en dos ocasiones distintas: la primera durante aproximadamente tres minutos por la tarde, y la segunda durante cerca de 30 minutos por la noche. Los incidentes ocurrieron cuando Japón había desplegado sus cazas para monitorear ejercicios de despegue y aterrizaje de portaaviones que realizaba China en aguas internacionales al sur de Okinawa.

Koizumi, en una inusual conferencia de prensa a las 2:00 a.m. del domingo, calificó los hechos como «un acto extremadamente lamentable» y «peligroso que excedió el alcance necesario para operaciones aéreas seguras». El ministro enfatizó que el bloqueo prolongado de media hora constituye el elemento más preocupante del enfrentamiento.

Significado militar del bloqueo de radar

El uso de radar de control de tiro —comúnmente denominado «lock-on»— es considerado en la práctica militar internacional un acto peligroso y escalatorio, ya que señala preparación para un potencial lanzamiento de armamento. Los radares de cazas operan generalmente en dos modos: uno de búsqueda de área amplia para detectar múltiples objetivos, y otro de control de tiro que proporciona el rastreo preciso necesario para guiar misiles.

David Cenciotti, editor del sitio militar The Aviationist, explicó que el «lock-on» normalmente se reserva para situaciones donde existe una amenaza clara e inminente. «Usarlo durante interacciones rutinarias entre cazas pertenecientes a diferentes naciones es ampliamente visto como agresivo, ya que aumenta el riesgo de cálculos erróneos», advirtió.

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La maniobra, considerada una señal de intención hostil en la práctica militar internacional, ha desencadenado una formal protesta diplomática de Tokio a Beijing.

El secretario del Gabinete japonés, Minoru Kihara, rechazó las acusaciones chinas y afirmó que los cazas japoneses «mantuvieron una distancia segura durante su misión» y no realizaron acciones que pudieran interpretarse como provocación.

Narrativas cruzadas entre Beijing y Tokio

China defendió sus acciones a través del portavoz de la marina, el coronel senior Wang Xuemeng, quien acusó a los aviones japoneses de «acoso» durante ejercicios de entrenamiento previamente anunciados.

«Pedimos solemnemente al lado japonés que detenga inmediatamente la calumnia y difamación, y restrinja estrictamente sus acciones de primera línea», declaró Wang.

Sin embargo, analistas militares señalan que esta es la primera vez que se registra formalmente un incidente de bloqueo de radar entre aeronaves militares chinas y japonesas, aunque en 2013 un buque de guerra chino había dirigido radar hacia un destructor japonés.

Contexto geopolítico y llamados a la calma

El incidente se produce en un momento de creciente tensión bilateral, apenas un mes después de que la primera ministra japonesa Sanae Takaichi declarara que Japón podría involucrarse militarmente si China tomara acciones contra Taiwán. Australia y Japón, cuyos ministros de Defensa sostuvieron conversaciones programadas en Tokio el domingo, expresaron preocupación por el desarrollo.

«Estamos profundamente preocupados por las acciones de China en las últimas 24 horas», manifestó el ministro de Defensa australiano, Richard Marles, quien instó a que las interacciones sean «seguras y profesionales». Australia, aunque mantiene a China como su mayor socio comercial, enfatizó que «no quiere ver ningún cambio en el status quo a través del Estrecho de Taiwán».

Funcionarios del gobernante Partido Liberal Democrático japonés expresaron en una reunión de emergencia su preocupación de que el incidente pueda señalar un riesgo de seguridad elevado por parte de China en la región.

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