La tercera revolución de las Pampas, agro 4.0 y el «parásito» de las retenciones para el crecimiento nacional

Durante más de un siglo, Argentina estuvo en el centro de la escena agroalimentaria global: primero como granero del mundo, luego como capital de la innovación agrícola 2.0. Hoy, el país se adentra en su Tercera Revolución de las Pampas, el Agro 4.0, marcada por la inteligencia artificial, los bioinsumos, los vehículos autónomos, los robots en los tambos, la conectividad satelital, las agtechs y un know-how exportable que ya se utiliza en más de 50 países. Sin embargo, arrastra un “parásito» que erosiona su competitividad: las retenciones (derechos a las exportaciones) afectan el crecimiento económico.

Las mismas, que fueron suspendidas en su vigencia recientemente, succionaron de los bolsillos de los hombres y mujeres del campo 200.000 millones de dólares desde su reimplantación en 2002 por parte del gobierno de Eduardo Duhalde. 

La primera semilla: el granero del mundo

En el corazón de Sudamérica, donde la tierra parecía no tener fin, nació la primera gran epopeya agroindustrial de la Argentina. A fines del siglo XIX, el país se transformó en un protagonista central de la economía global gracias a la Primera Revolución de las Pampas.

El ferrocarril, impulsado por capitales británicos y con una red que llegó a más de 45.000 km, permitió que los cereales y carnes del interior profundo se conectaran con los puertos de Buenos Aires y Rosario. La inmigración europea aportó brazos y conocimientos: italianos, españoles, franceses, alemanes y suizos quienes junto a los criollos  poblaron la pampa húmeda, creando colonias agrícolas que combinaban esfuerzo con innovación.

Argentina se convirtió en el granero del mundo. El trigo pampeano alimentó a la Europa industrializada y más tarde a países devastados por las guerras mundiales. La carne, transportada en barcos frigoríficos, convirtió a la Argentina en proveedor confiable de proteínas animales.

Fue una época de integración virtuosa: infraestructura ferroviaria, apertura comercial, tierra fértil y una demanda global creciente. El resultado fue un modelo agroexportador que cimentó la riqueza nacional y proyectó a la Argentina como potencia alimentaria.

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FADA: Cuadro de crecimiento del PBI per cápita por país, comparado con Argentina (Crédito Fada)En el caso de Argentina hasta 2023.

La segunda semilla: la revolución tecnológica de los 90

Un siglo después, la historia se repitió con nuevos protagonistas. Entre 1989 y 1999, la Argentina vivió un proceso de modernización que dio origen a la Segunda Revolución de las Pampas.

Bajo el liderazgo político de Carlos Menem y las reformas económicas de Domingo Cavallo, el país eliminó regulaciones distorsivas, abrió mercados y atrajo inversiones. El Decreto 2284/91 de Desregulación Económica fue el punto de partida: liberó precios, eliminó cupos, abrió la importación de maquinaria e insumos y derogó las retenciones agrícolas.

Con esas condiciones, el agro explotó en innovación. La siembra directa, una técnica que evita remover la tierra y conserva la humedad, pasó de ser una curiosidad de pioneros a convertirse en práctica dominante, hasta cubrir más del 90% de la superficie cultivada.

En 1996, Argentina fue el segundo país del mundo en aprobar la soja transgénica resistente al glifosato (RR). Esa semilla -apodada en su momento la “soja Maradona” por su capacidad de gambetear fronteras y regulaciones- se expandió rápidamente y transformó al Mercosur en potencia oleaginosa global.

El silo bolsa, adaptado en Argentina para almacenar granos secos, revolucionó la poscosecha: permitió descentralizar el almacenamiento, reducir costos y dar flexibilidad comercial a los productores.

La industria de maquinaria agrícola floreció en provincias como Santa Fe y Córdoba. Las sembradoras argentinas se exportaron a Ucrania, Sudáfrica, Australia y Estados Unidos, confirmando que el know-how local tenía demanda global.

La logística portuaria, con la expansión de la Hidrovía Paraná-Paraguay y puertos modernos como los de Timbúes y San Lorenzo, convirtió a Rosario en uno de los hubs granarios más importantes del planeta.

Fue un cambio cultural y tecnológico. El productor tradicional se transformó en empresario agroindustrial globalizado. Argentina pasó de ser “granero del mundo” a convertirse en la capital de la innovación agrícola 2.0.

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Campo de Ucrania: silos bolsa desplegados en zona agrícola (Crédito RFN).

El parásito de las retenciones y el daño al crecimiento nacional 

A pesar de ese potencial, el agro argentino arrastra desde 2002 un freno estructural: las retenciones a las exportaciones (DEX), el nombre que se le pone a los “derechos a las exportaciones”. Solamente en los años 90, durante la Presidencia de Carlos Menem, se llevó adelante un tratamiento beneficioso para el campo luego de controlar la hiperinflación y estabilizar la economía. Se eliminó este discriminatorio impuesto a la mayoría de los productos agrícolas y se rebajó las DEX de la soja al 3%. Como quedó claro en esos tiempos, los fondos no pagados en impuestos se invirtieron en el país: vehículos de carga, tractores, maquinaría agrícola, infraestructura logística, viviendas, ahorro en ladrillos, mejora de las localidades en las áreas rurales y calidad de vida. Luego el Presidente Eduardo Duhalde, elegido por una Asamblea Legislativa, las restituyó masivamente como un impuesto regresivo y discriminador que castigó el trabajo de la enorme familia rural argentina.

Lo que comenzó como un tributo transitorio se transformó en una política permanente. Hoy, Argentina es el único país que grava de manera sistemática a su sector más competitivo con tasas que llegaron hasta el 30%. Solo en los años 90 se derogó este injusto y confiscatorio impuesto. 

La consecuencia es un sesgo antiexportador que erosiona la competitividad, desalienta inversiones y reduce el crecimiento. La  reciente medida de la actual administración, como ya dijimos, suspendió la vigencia de las mismas para los productos agrícolas y carnes. Fue una decisión muy bien recibida por el sector agrícola, más allá de que regirá hasta el mes de octubre. A la fecha, como ya mencionamos, las retenciones succionaron al campo argentino más de 200.000 millones de dólares desde el año 2002 

La Fundación FADA lo demostró en un estudio comparativo sobre el crecimiento del PBI per cápita entre 1990 y 2023:

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Campo de Ucrania: silo bolsa y máquina embolsadora en plena faena (Crédito RFN).

Infografía FADA – Crecimiento del PBI per cápita (1990–2023)

  • Argentina (con retenciones hasta 30%): +56%
  • Uruguay: +324%
  • Paraguay: +252%
  • Brasil: +257%
  • EE.UU.: +176%
  • Canadá: +149%
  • Australia: +225%
  • Nueva Zelanda: +314%
  • Ucrania: +241%

Según afirma FADA, la prestigiosa fundación de Río Cuarto, Córdoba, “mientras países sin retenciones multiplicaron su riqueza, Argentina quedó estancada”.

El contraste es brutal: mientras países vecinos como Brasil, Uruguay o Paraguay multiplicaron varias veces su riqueza, Argentina se quedó estancada. El parásito de las retenciones debilitó al campo y, con él, al crecimiento del país.

El paquete tecnológico argentino: tres capas de innovación

Aun así, la Argentina sigue siendo competitiva gracias a su paquete tecnológico integral, admirado en todo el mundo.

Este paquete se compone de tres capas:

  1. Hardware
    • Siembra directa en más del 90% del área agrícola.
    • Maquinaria de precisión (sembradoras, pulverizadoras, cosechadoras) exportada a más de 50 países.
    • Silo bolsa como caja de seguridad de la poscosecha.
    • Logística portuaria y red vial que conecta con el hub Rosario.
  2. Software
    • Agtechs innovadoras acompañando al productor en la siembra, la cosecha y la postcosecha 
    • Plataformas de logística que optimizan transporte y almacenamiento.
    • Sensores de suelo, drones y satélites que generan datos en tiempo real.
  3. Biología aplicada
    • Bioestimuladores vegetales que mejoran el crecimiento.
    • Coadyuvantes que potencian herbicidas e insecticidas.
    • Fertilizantes biológicos y fitosanitarios de nueva generación.
    • Empresas argentinas con I+D propio y multinacionales con base en el país desarrollando innovación para exportar.

Los bioinsumos son la bisagra de la Tercera Revolución de las Pampas: aportan sustentabilidad, reducen costos y abren mercados premium en los que lo biológico es condición de acceso.

El agro argentino no exporta solo granos: exporta soluciones integrales.

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Pantalla de Monitor de Siembra de Agrobit & SAP, agtech líder en la región.

El “milagro argentino” en Ucrania: la llegada de los silos bolsa que salvaron  los granos en medio de la guerra con Rusia 

El silo bolsa resume como pocos la capacidad de adaptación argentina.

Lo que nació en Europa, en Finlandia en particular, como bolsa forrajera, en Argentina fue reinventado para almacenar granos secos. Ese cambio exigió el desarrollo de embolsadoras, extractoras y bolsas más resistentes, con know-how propio.

El resultado fue una innovación disruptiva: los productores podían almacenar su cosecha en el propio campo, resguardar y decidir el momento óptimo de venta. El silo bolsa se transformó en una caja de seguridad rural para el productor argentino, descentralizada y flexible.

Un evento muy importante fue la decisión de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) de adquirir en Argentina 30.000 silos bolsa para los agricultores ucranianos, ya que en los bombardeos se había destruido parte de la infraestructura logística de ese país.

Muchos agricultores y empresas agrícolas ucranianas, especialmente aquellos que cultivan entre 50 y 10.000 hectáreas, han recibido y están utilizando bolsas para grano a través de programas de apoyo estatales e internacionales (FAO, USAID, Ministerio de Política Agraria, etc.).

En la primera etapa de distribución, se entregaron 25.401 bolsas a 1.488 productores agrícolas (con explotaciones de entre 100 y 10.000 hectáreas) en diversas regiones: Volinia, Zhytomyr, Ivano-Frankivsk, Kirovogrado, Leópolis, Rivne, Sumy, Ternopil, Jmelnitski, Chernivtsi y Chernígov.

Los agricultores de las regiones de primera línea (Kiev, Dnipropetrovsk, Donetsk, Zaporiyia, Mykolaiv, Odesa, Sumy, Járkiv, Jersón, Chernígov) también tuvieron la oportunidad de postularse, a través del Registro Agrario Estatal (DAR), para recibir silo bolsas con capacidad de 200 toneladas.

En la región de Chernígov, 14 agricultores recibieron 44 bolsas en el marco del programa “Harvest”.

Un gran rol de esta tecnología útil y eficiente para cuidar los frutos del trabajo agrícola. En un estado de guerra como el que hoy vive Ucrania, es también la garantía de la seguridad alimentaria ya que contribuye a mantener a buen resguardo los alimentos del sufrido pueblo ucraniano.

Hoy Argentina cuenta con seis fabricantes que exportan a más de 50 países. Es el mayor productor mundial de silo bolsas y maquinaria asociada, como las embolsadoras y extractoras. Este nuevo e inesperado rol en un país en guerra es un evento memorable por la utilidad que manifiesta y la tarea  humanitaria que en este caso resuelve la tecnología argentina.

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Drones agrícolas en plena actividad (Crédito Google). 

Fin del cepo y la deuda digital: las autopistas invisibles del agro

El fin del cepo cambiario bajo la actual administración del Presidente Javier Milei   marcó un quiebre estructural: devolvió previsibilidad al agro y permitió planificar exportaciones e inversiones sin el temor de un tipo de cambio artificial.

Pero la gran deuda pendiente es la conectividad rural de calidad.

El despliegue de la red 4G debería haber cubierto 3.858 localidades y parajes rurales, junto con las rutas que conectan la logística agrícola y ganadera. Gran parte de ese despliegue aun no llego.. Y sin conectividad, la agricultura 4.0 queda limitada: los sensores de suelo no envían datos, los drones no transmiten imágenes, las apps de gestión pierden eficacia y la trazabilidad se vuelve un obstáculo. y la calidad de vida de las familias y los trabajadores queda afectada por la falta de comunicaciones de calidad y a precios razonables.

En este escenario  emergen nuevos actores:

  • Pymes y cooperativas locales, que llevan fibra óptica hasta pueblos pequeños y parajes donde las grandes operadoras no llegan.
  • Empresas de capital argentino y extranjero, que invierten en backbones regionales y despliegan infraestructura con grandes infraestructuras de FO
  • Redes provinciales de telecomunicaciones, que integran nodos y fortalecen economías regionales.

En paralelo, la llegada de Starlink fue un extraordinario avance, junto a otros operadores satelitales que ofrecerán soluciones para parajes aislados. La abrupta caída de los precios de los servicios de la empresa argentina ORBITH, basada en capacidad satelital geoestacionaria, es una prueba palpable de los beneficios de la sana competencia.

Así como el ferrocarril fue el motor de la Primera Revolución de las Pampas, hoy las redes de fibra, las redes móviles, las cooperativas y los satélites son el soporte indispensable de la Tercera. La conectividad digital es al siglo XXI lo que el ferrocarril fue al XIX: la infraestructura que determina si un país se integra al mundo utilizando las tecnologías disruptivas para mejorar la productividad, o queda rezagado.

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Encuentro de técnicos agrícolas argentinos en Nigeria con agricultores (Crédito Embajada Argentina).

Una agenda estratégica: de exportar granos a exportar know-how

La Tercera Revolución de las Pampas no debe quedar como un fenómeno aislado. Debe transformarse en política de Estado.

La agenda incluye:

  • Exportar el paquete tecnológico completo (maquinaria, bioinsumos, agtechs, logística).
  • Enseñar a producir con el modelo argentino de siembra directa y poscosecha descentralizada.
  • Demostrar eficiencia y sustentabilidad con datos verificables.
  • Convertir a la Argentina en escuela agrícola global, con África como destino estratégico del boom agrícola del siglo XXI.

Así como en los 90 compartimos nuestro paquete tecnológico con América Latina, hoy tenemos la oportunidad de ser la escuela agrícola de África, un continente con 54 países, muchos de los cuales están atravesando una revolución agrícola impresionante.

El agro como la Selección Nacional: campeones que necesitan apoyo

El agro argentino es como la Selección Nacional de Fútbol.

Tenemos jugadores de excelencia, probados en la adversidad. Así como Messi, Di María y Dibu Martínez nos hicieron Campeones del Mundo en Qatar 2022, el agro argentino alimenta a 450 millones de personas en el mundo.

Pero como la Selección, también necesita hinchada. El equipo de Scaloni no habría rendido igual sin las canciones, la pasión y el aliento de millones de argentinos. El agro tampoco puede seguir adelante si recibe indiferencia o castigo fiscal.

Lo que necesita es apoyo: infraestructura, reconocimiento y reglas claras y justas en materia impositiva.

El agro argentino ya es campeón mundial en productividad. Compite a la par con EEUU y con  Brasil. El primero subsidia a sus farmers y Brasil tiene un imbatible paquete de financiamiento para el agro. Aquí, altas e injustas retenciones, falta de acceso de caminos rurales, conectividad escasa para fomentar la trazabilidad, nulo acceso al crédito.

La semilla digital en la Tercera Revolución de las Pampas 

La Tercera Revolución de las Pampas ya germinó y  está en marcha. Visitar cada exposición rural demuestra cómo la innovación está en su apogeo, literalmente. Es digital y biológica, con el uso masivo de inteligencia artificial, utilizando  drones, agtech, conectividad con fibra óptica, satélites y redes móviles.

Argentina tiene el know how de la productividad agrícola líder del mundo, la tecnología y maquinaria de avanzada y el capital humano. Lo que falta son reglas de juego estables y duraderas: un RIGI para el campo que dé certezas por décadas a los actores de esta nueva revolución.  

Obviamente, ninguna sociedad próspera castiga a sus mejores jugadores.

Si seguimos indiferentes, contaremos a nuestros nietos que tuvimos la oportunidad de ser el cerebro agro-tecnológico del mundo, pero nos faltó la decisión de dejar de succionar los recursos que genera el campo y todas las cadenas agroindustriales virtuosas, dándoles reglas de juego estables y justas, tratando a nuestros empresarios agrícolas como los tratan nuestros vecinos brasileños, uruguayos o paraguayos, que los apoyan, les facilitan el acceso al crédito y obviamente nos los castigan con impuestos distorsivos. Nuestro “paquete tecnológico agrícola”, otro seleccionado nacional campeón del mundo, no espera que lo aplaudan sino que le saquen la mano de su bolsillo.

 

 

Fuentes:

  • Reporte Asia: “Argentina y la Segunda Revolución de las Pampas”, German Luis Kammerath
  • De Frente al Campo: “Una nueva revolución de las pampas con modelos más integrados” 
  • Clarín: “La tecnología que se desarrolló en Argentina “salvó” a Ucrania en plena guerra con Rusia”,  Esteban Fuentes 
  • Infobae: “Las cadenas agroindustriales generan el 22% del empleo privado en Argentina”, 31/Julio/2025 
  • Bolsa de Comercio de Rosario (BCR): “Las principales cadenas de granos aportaron US$ 5.350 millones de retenciones en 2024”, Tomas Rodriguez Zurro, Emilce Terre 
  • Bolsa de Comercio de Rosario (BCR): “Por la baja permanente de las retenciones, el agro proyecta un 8% más de producción y 28.800 millones de dólares extra en 10 años”, N.Martin T. Rodriguez Zurro 
  • Clarín: “Un impuesto que succionó US$ 200.000 millones en dos décadas”, Hector Huergo 
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Ex Secretario de Comunicaciones de la Nación. Ex Intendente de la Ciudad de Córdoba, 1999-2003.