En un nuevo intento por rebajar tensiones, los jefes de defensa de China y Estados Unidos mantuvieron este martes una conversación virtual en la que abordaron temas sensibles como Taiwán y las disputas en el mar de China Meridional. Se trata del primer contacto conocido entre ambas partes desde que Donald Trump asumió su segundo mandato presidencial en enero, un escenario marcado por la desconfianza y la rivalidad estratégica.
El Ministerio de Defensa chino confirmó que su titular, Dong Jun, dialogó con el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en una reunión que ambos países describieron como franca y constructiva. Aunque aún no existe una agenda concreta de encuentros presenciales, el intercambio abre una vía de comunicación que llevaba meses estancada.
Desde Washington, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, señaló que Hegseth transmitió un mensaje claro: Estados Unidos no busca un conflicto con China ni persigue un cambio de régimen, pero mantendrá sin concesiones la defensa de sus intereses vitales en el Indo-Pacífico, considerado su principal teatro de operaciones. El funcionario subrayó que la presencia estadounidense en la región se mantendrá firme frente a cualquier intento de limitar su influencia.
Por su parte, Dong insistió en que Pekín aspira a una relación militar estable, basada en el respeto mutuo y en la coexistencia pacífica. Según la agencia oficial Xinhua, el ministro llamó a mantener canales de comunicación abiertos y advirtió que cualquier intento de apoyar la independencia de Taiwán o de utilizar la isla como herramienta para contener a China está condenado al fracaso.
El tema de Taiwán continúa siendo el punto más delicado en la relación bilateral. Mientras Estados Unidos sostiene compromisos de apoyo a la isla, Pekín la considera parte inalienable de su territorio y ha elevado en los últimos meses la presión militar en la zona del estrecho. Dong reiteró que su país no tolerará movimientos separatistas y que actuará para preservar su integridad territorial.
El mar de China Meridional fue otro de los focos de la conversación. En esa región estratégica, por donde transita buena parte del comercio global, China mantiene disputas territoriales con varios de sus vecinos del sudeste asiático. Dong aseguró que Pekín está dispuesto a cooperar para mantener la paz y la estabilidad, aunque se mostró tajante contra lo que describió como intentos de países externos de “sembrar problemas” en el área. Señaló que los actos de contención o disuasión contra China no tendrán éxito y que la injerencia en sus asuntos internos no será tolerada.
La jornada también incluyó un contacto paralelo entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el ministro de Exteriores chino, Wang Yi. De acuerdo con el Departamento de Estado, Rubio resaltó la importancia de sostener una comunicación abierta y constructiva en torno a los principales puntos de fricción.
Aunque los gestos muestran un esfuerzo por mantener el diálogo, la profundidad de las diferencias estratégicas deja en evidencia que el camino hacia una relación más previsible será complejo. Tanto Washington como Pekín parecen dispuestos a evitar una escalada directa, pero al mismo tiempo mantienen posiciones firmes en torno a temas clave que definen el futuro del equilibrio en el Indo-Pacífico.










