Kim Jong Un acusa a EE.UU., Japón y Corea del Sur de desestabilizar la región y refuerza su apuesta nuclear

El líder norcoreano Kim Jong Un arremetió contra Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, acusándolos de aumentar las tensiones en la región a través de su cooperación militar. Según informó la agencia estatal norcoreana KCNA el domingo, Kim afirmó que la alianza entre estos países ha deteriorado el entorno de seguridad en el noreste asiático, justificando así su decisión de fortalecer aún más el arsenal nuclear de Corea del Norte.

Durante un discurso el sábado con motivo del 77º aniversario de la fundación del ejército norcoreano, Kim reafirmó su intención de acelerar el desarrollo de las fuerzas nucleares del país para hacer frente a lo que considera una amenaza directa. Según la agencia estatal, el líder norcoreano calificó como «inquebrantable» la política de Pyongyang de reforzar su capacidad de disuasión, incluyendo su arsenal atómico.

Kim también señaló a Estados Unidos como el principal responsable de la inestabilidad en la región, acusándolo de estar detrás de las maniobras militares conjuntas con Tokio y Seúl. En su discurso, expresó su preocupación por lo que denominó la posible creación de una «versión asiática de la OTAN», haciendo referencia al fortalecimiento de la cooperación militar entre los tres países.

Las declaraciones del líder norcoreano se producen poco después de la reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro japonés Shigeru Ishiba en Washington. Durante este encuentro, ambos mandatarios reafirmaron su compromiso con la desnuclearización total de Corea del Norte, una postura que ha sido rechazada de manera constante por Pyongyang.

El endurecimiento del discurso de Kim refleja la creciente tensión en la península coreana, donde el régimen norcoreano ha intensificado su programa de misiles y ensayos armamentísticos en respuesta a la presencia militar estadounidense en la región. La posibilidad de un incremento en la cooperación trilateral entre Washington, Tokio y Seúl podría generar una nueva escalada de confrontaciones en un contexto ya marcado por la inestabilidad.

Con su última advertencia, Kim Jong Un deja en claro que no tiene intención de ceder ante la presión internacional y que continuará fortaleciendo sus capacidades militares. El futuro de las relaciones en la región dependerá en gran medida de cómo reaccionen Estados Unidos y sus aliados ante este nuevo desafío de Pyongyang.

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