En la Plaza Independencia de Montevideo, el corazón de la ciudad, se encuentra uno de los edificios más emblemáticos de la capital uruguaya, conocido por su arquitectura neorrenacentista y su fascinante historia: el Palacio Salvo.
El edificio fue diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti, quien también diseñó el Palacio Barolo en Buenos Aires, un edificio “gemelo” del Salvo. La construcción del Palacio comenzó en 1923 y se completó en 1928. En su momento, fue el edificio más alto de América Latina, con sus casi 100 metros de altura y 27 pisos.
El proyecto del Palacio Salvo fue dado gracias al impulso de los hermanos empresarios Ángel, José y Lorenzo Salvo, de los cuales proviene su nombre, originalmente fue planeado como hotel y casino de lujo, pero finalmente lo convirtieron en oficinas y departamentos, el mismo destino que conserva hoy en día.
El Palacio cuenta con un subsuelo, planta baja, entrepiso, diez pisos altos completos y catorce pisos de torre, alberga 370 unidades habitacionales. Actualmente cuenta con comercios en la planta baja, y los pisos superiores están dedicados a viviendas y oficinas. Gran parte de los elementos ornamentales ubicados en las esquinas fueron retirados, debido a los sucesivos desprendimientos sobre la vía pública.
El icónico edificio es un ejemplo de la rica historia y patrimonio arquitectónico de Montevideo. Junto con otros edificios históricos en la ciudad, como el Teatro Solís y el Mercado del Puerto, el Palacio Salvo atrae a visitantes de todo el mundo y es un recordatorio de la rica historia y cultura de Uruguay.
El diseño
De estilo Art déco ecléctico, que combina referencias renacentistas con reminiscencias góticas y toques neoclásicos, su silueta característica se ha convertido en un emblema de la ciudad y recordatorio de los años de prosperidad de las primeras décadas del siglo xx.
La fachada del Palacio Salvo es impresionante, con detalles ornamentales y una torre que se eleva por encima de la ciudad.
Originalmente, el palacio estaba coronado por un faro con un espejo parabólico de 920 mm, que alcanzaba unos 100 km, pero la luz se retiró más tarde en favor de una antena que dio al edificio de 27 plantas su altura final de 100 metros.

Con este añadido, llegó a considerarse el edificio más alto de Sudamérica, pero la antena se retiró y el edificio pasó a ser simplemente una fantástica muestra de arquitectura.
El interior del Palacio Salvo también es magnífico. El edificio cuenta con un gran hall de entrada, que se encuentra decorado con mármol y bronce, y una escalera principal que conduce a los pisos superiores. Las paredes y los techos están ornamentadas con mosaicos y frescos elaborados por artistas italianos y uruguayos.
Los mitos e historias alrededor del Palacio Salvo
Al ser uno de los edificios más viejos de Montevideo, es natural que distintas historias surjan alrededor del mítico edificio. Durante la Segunda Guerra Mundial, se sospechaba que el edificio era un centro de espionaje para los nazis.
Se decía que los ascensores del Palacio Salvo eran utilizados para transportar espías y que la torre del edificio era un punto de observación para los submarinos alemanes en el Río de la Plata.
Si bien estas afirmaciones nunca fueron probadas ni tomadas muy en serio, si añadieron una capa más de misterio e intriga a la historia del Palacio Salvo.

El Palacio Salvo también se ha hecho su lugar en la cultura televisiva de Uruguay, apareciendo en varias películas y programas, incluyendo «The Motorcycle Diaries» y «Bajo el mismo cielo». El edificio ha sido objeto de muchas fotografías y ha inspirado a artistas y escritores de todo el mundo.
Además, se ubica en la esquina de la Avenida 18 de Julio y Plaza Independencia, emplazado en donde una vez se levantó la Confitería La Giralda, lugar donde Gerardo Matos Rodríguez compuso uno de los tangos más famosos del mundo: La Cumparsita.
Actualmente y en honor de ese evento histórico para la cultura y la música rioplatense, en ese mismo lugar funciona el Museo del Tango de Montevideo.
La actualidad de una pieza histórica
A 100 años del inicio de su construcción, el Palacio Salvo es un destino turístico popular en Montevideo y es posible subir a la terraza del edificio para obtener vistas panorámicas de la ciudad.
Si bien el Palacio Salvo ha sido siempre un punto de referencia en Montevideo, ha sufrido algunos cambios a lo largo de los años. En 2019, se completó una importante renovación del edificio, que incluyó mejoras en la iluminación y la restauración de algunos de los mosaicos y frescos en el interior.
Además, el edificio ha sido objeto de controversia en años recientes. En 2017, se propuso construir una torre de apartamentos de 40 pisos en la parcela adyacente al Palacio Salvo. Muchos uruguayos se opusieron a la propuesta, argumentando que la torre eclipsaría el Palacio Salvo y dañaría la estética de la Plaza Independencia. Después de un largo debate, el proyecto finalmente fue aprobado en 2018.

El 28 de abril de 2017 se inauguró sobre la cúpula del edificio una luminaria nombrada «Gran Salvo», parte de un proyecto arquitectónico, tecnológico, cultural, artístico e innovador que tiene como objetivo devolverle esa esencia de esplendor que supo este emblema de la ciudad el día de su inauguración. A esto se le suman una serie obras que se vienen realizando como:
El 13 de julio de 2017 se llevó a cabo la inauguración de las obras de reinstalación de los portones originales en el pasaje que une la Plaza Independencia con la calle Andes, parte del plan de recuperación del edificio que incluye arreglos en la fachada y la restauración del gran vitral.
El Palacio Salvo es una joya arquitectónica en el corazón de Montevideo. Su impresionante fachada, su rica historia y su ubicación central hacen que sea una visita obligada para cualquiera que visite Montevideo, ya que es un tesoro arquitectónico y cultural de Uruguay.
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