Entre los 20 países que aparecen en el reporte de la tarjeta corporativa de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) publicado como anexo del informe de gestión del jefe de Gabinete Manuel Adorni ante el Congreso, tres son asiáticos: Corea del Sur, India y Singapur. El documento, de 58 páginas y correspondiente al período marzo de 2025 a febrero de 2026, coincide íntegramente con la gestión de Demian Reidel al frente de la empresa estatal, exasesor presidencial que renunció en febrero de 2026 en medio de denuncias por sobreprecios en contrataciones de limpieza. Reidel negó tener gastos personales en el reporte y acusó de «mala fe» a quienes intentan atribuirle los consumos. Nucleoeléctrica aclaró que el informe agrupa gastos de casi un centenar de personas con cargos jerárquicos.
Lo que el reporte no aclara en ningún caso es quién hizo cada gasto puntual, ni si los montos sin justificación fueron efectivamente devueltos. El actual presidente de NASA, Juan Martín Campos, reconoció «inconsistencias» y «falta de justificación suficiente» en algunos consumos, cortó las tarjetas en febrero y aseguró que el sistema de rendición obligatoria detectó y reclamó las devoluciones correspondientes. Cuánto se devolvió y a cuántas personas se les exigió hacerlo son preguntas que NASA no respondió al momento de publicación de este artículo.
Corea del Sur: free shop en el aeropuerto de Seúl
El 16 de agosto de 2025, la tarjeta corporativa de NASA registró dos operaciones en «The Shilla Duty Free» por un total de 256,43 dólares. The Shilla Duty Free es una de las cadenas de tiendas libres de impuestos más reconocidas de Corea del Sur, con locales en los aeropuertos de Incheon y Gimpo, en Seúl, y en el centro de la ciudad. No es un proveedor vinculado a la industria nuclear ni a ninguna actividad institucional de la empresa. Es, en términos directos, una tienda de lujo de aeropuerto.
El gasto en Seúl adquiere relevancia en el contexto de la relación bilateral Argentina-Corea del Sur en materia nuclear. NASA tiene vínculos institucionales concretos con el sector nuclear coreano: KEPCO E&C, filial de ingeniería del consorcio estatal Korean Electric Power Corporation, participó en licitaciones vinculadas a la extensión de vida de la central Embalse y es uno de los actores del mercado nuclear que tiene presencia en Argentina. Una visita institucional a Corea del Sur en el marco de esas relaciones sería completamente legítima. Un gasto en un duty free del aeropuerto de Seúl como parte de esa misma visita no lo es.
India: Adidas en Mumbai
El 9 de septiembre de 2025, la tarjeta registró dos operaciones en «Adidas India Marketing» por un total de 355,15 dólares. India tiene un sector nuclear en expansión: la Nuclear Power Corporation of India Limited (NPCIL) opera 22 reactores en funcionamiento y tiene varios en construcción. El Departamento de Energía Atómica indio es uno de los más activos del mundo en términos de planificación de nueva capacidad. Una visita institucional de funcionarios de NASA a la India en ese contexto tiene una justificación plausible. Una compra en Adidas por más de 350 dólares durante esa misma visita no la tiene.
Singapur: el St. Regis y los adelantos de efectivo
En Singapur, el reporte ubica un pago al «St Regis Hotel Singapo» —identificable como el St. Regis Singapore, uno de los hoteles de lujo más caros de la ciudad-estado— por 1.216 dólares el 26 de octubre de 2025. El St. Regis Singapore cobra entre 600 y 900 dólares por noche en sus habitaciones estándar. El gasto es el más alto de los tres destinos asiáticos y también el de mayor dificultad para justificar: Singapur no tiene industria nuclear propia, aunque es sede de organismos regionales de energía y de conferencias internacionales del sector.
El mismo patrón que se repite en los destinos europeos —gastos institucionales legítimos mezclados con consumos personales en el mismo período y bajo la misma tarjeta— aparece también en Asia, aunque con montos más acotados que los registrados en España, Austria o Estados Unidos. El componente asiático del reporte suma en total menos de 1.900 dólares entre los tres países, una fracción menor del total, pero suficiente para ilustrar la geografía ampliada de un problema que el presidente de NASA describió con una palabra que el documento de 58 páginas convierte en eufemismo: «inconsistencias».
El contexto: Nucleoeléctrica en venta y bajo escrutinio
NASA opera las centrales nucleares de Embalse, Atucha I y Atucha II, que generan aproximadamente el 10% de la electricidad del país. En noviembre de 2025, el Ministerio de Economía habilitó mediante resolución la venta de un paquete accionario equivalente al 44% de la compañía, reservando el 51% para el Estado y el 5% restante para el personal. El proceso de privatización parcial convierte a NASA en un activo de alta sensibilidad política y regulatoria, en un sector —el nuclear— donde la reputación institucional y la transparencia en el uso de recursos públicos son condiciones de habilitación tanto para los organismos internacionales de supervisión como para los potenciales inversores privados.
Que el reporte de la tarjeta corporativa incluya gastos en free shops de aeropuertos asiáticos, cadenas de indumentaria deportiva en Mumbai y hoteles de lujo en Singapur no es solo un problema de imagen. Es una señal sobre la cultura de gestión que prevaleció en la empresa durante el período analizado, en un momento en que esa empresa está siendo valuada para su apertura parcial al capital privado. Los inversores que evalúen entrar al capital de NASA leerán ese reporte. Y lo que leerán no es solo el free shop de Seúl.
Colaborador en ReporteAsia.












