Estados Unidos y China anunciaron este lunes un acuerdo para reducir mutuamente sus aranceles adicionales en 115 puntos porcentuales y suspender la aplicación de nuevos gravámenes del 24 por ciento durante los próximos 90 días. El anuncio, formalizado mediante un comunicado conjunto, se produjo tras las negociaciones de alto nivel celebradas el fin de semana en Ginebra, en un esfuerzo por aliviar la tensión comercial entre las dos mayores economías del mundo.
El acuerdo contempla la creación de un mecanismo bilateral de consulta económica y comercial que abordará asuntos de interés común. La reducción sustancial de aranceles entrará en vigor el miércoles, aunque ambas partes mantendrán ciertos gravámenes estratégicos.
Por parte de Washington, se conservará un arancel adicional del 10 por ciento sobre todas las importaciones chinas bajo el esquema de “tarifas recíprocas”, junto con un 20 por ciento extra vinculado a la política de drogas de China, específicamente en torno al control del tráfico de fentanilo y otras sustancias ilícitas.
China, en respuesta, mantendrá un arancel de al menos el 10 por ciento sobre todos los bienes estadounidenses y aplicará tasas de hasta el 15 por ciento sobre productos seleccionados, incluidos energía y alimentos. Además, Pekín anunció la suspensión de las contramedidas no arancelarias implementadas desde el 2 de abril, como las restricciones a la exportación de minerales de tierras raras críticos para la industria tecnológica, así como una reducción planificada en la cuota de películas estadounidenses importadas.
Ambos gobiernos acordaron que las futuras rondas de negociaciones podrán llevarse a cabo alternadamente en China, Estados Unidos o en terceros países. El equipo negociador se mantendrá compuesto por el viceprimer ministro chino He Lifeng, el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent y el representante de Comercio Jamieson Greer.
Desde Ginebra, Bessent declaró que el consenso alcanzado refleja que “ninguna de las partes desea una ruptura económica” y describió los aranceles anteriores —que superaban el 100 por ciento— como “el equivalente a un embargo”. También subrayó que el nuevo marco de diálogo evitará futuras escaladas innecesarias, al tiempo que apuntó al objetivo de lograr un comercio más equilibrado, con mayor apertura del mercado chino a los productos estadounidenses.
Por su parte, el Ministerio de Comercio de China señaló que el acuerdo “responde al interés común de ambos países y del mundo”, y expresó su expectativa de que Estados Unidos corrija lo que calificó como “una práctica errónea de incrementos unilaterales de impuestos”.
Este pacto llega días después de que el Reino Unido se convirtiera en el primer país en firmar un acuerdo de reducción recíproca de barreras comerciales con la administración Trump, que ha utilizado los aranceles como eje de su política exterior económica desde su regreso al poder en enero. El entendimiento con China representa ahora un paso significativo para frenar una guerra comercial que venía golpeando el comercio global y tensando las cadenas de suministro.








