Una delegación del Ejército Popular de Corea del Norte partió hacia Rusia este lunes para asistir a un evento internacional, informó la agencia estatal KCNA, apenas un día después de que Pyongyang confirmara públicamente, por primera vez, el envío de tropas a territorio ruso para combatir contra Ucrania en la región de Kursk.
La delegación está encabezada por Pak Young-il, subdirector del Buró de Política General del Ejército norcoreano, y su participación estaría vinculada a un acto antifascista que se celebrará en Rusia. Aunque el reporte no ofrece mayores detalles, el viaje ocurre en un contexto simbólico y político relevante, ya que Moscú se prepara para conmemorar el 80º aniversario del Día de la Victoria el próximo 9 de mayo, fecha clave en la narrativa histórica rusa sobre la Segunda Guerra Mundial.
El movimiento se produce tras la reciente confirmación por parte de Pyongyang del despliegue de tropas norcoreanas en apoyo a Rusia, una decisión que marcó un giro drástico en el papel de Corea del Norte en el conflicto europeo. Según la agencia estatal, los soldados enviados habrían contribuido a las operaciones rusas en la región de Kursk, enfrentándose a las fuerzas ucranianas en lo que describen como un combate contra “elementos neo-nazis”.
El lunes, el presidente ruso, Vladímir Putin, agradeció oficialmente a Kim Jong-un por el envío de tropas, reforzando así los lazos entre Moscú y Pyongyang. También anunció un alto el fuego de 72 horas en Ucrania con motivo del Día de la Victoria, en un gesto que podría tener fines tanto propagandísticos como estratégicos.
La posibilidad de que Kim Jong-un viaje a Rusia para participar en las celebraciones ha generado expectativa internacional. Putin habría extendido una invitación durante su visita a Pyongyang en junio del año pasado, aunque por ahora no hay confirmación oficial por parte del gobierno norcoreano.
El acercamiento entre ambos países se produce en medio de un aislamiento internacional creciente, sanciones económicas y tensiones con Occidente. Este fortalecimiento del eje Moscú-Pyongyang parece ir más allá del gesto diplomático, consolidándose en el terreno militar con implicaciones directas en el conflicto en curso en Ucrania.







