El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., se encuentra en Tokio para mantener conversaciones con el primer ministro japonés, Fumio Kishida, con el fin de reforzar la cooperación económica y en materia de seguridad en un momento en el que China se muestra cada vez más firme en la región del Indo-Pacífico.
Según informó Kyodo News, durante las conversaciones previstas en la oficina del primer ministro, se espera que Kishida se comprometa a proporcionar un paquete de apoyo a Filipinas para el desarrollo de infraestructuras, según informó Kyodo News.
También es probable que ambos líderes acuerden continuar las conversaciones sobre seguridad «dos más dos», en las que participan sus ministros de Defensa y Asuntos Exteriores.
En la primera reunión «dos más dos», celebrada en Tokio el pasado mes de abril, Japón y Filipinas acordaron trabajar para firmar un tratado que facilite las maniobras conjuntas y las visitas recíprocas de sus fuerzas a los países del otro bajo el Acuerdo de Acceso Recíproco. Japón ha firmado un pacto similar con Australia y el Reino Unido.
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La visita de Marcos a Japón, la primera desde que asumió el cargo en junio, ha atraído la atención pública, ya que se produjo inmediatamente después de que su gobierno deportara a cuatro japoneses sospechosos de estar implicados en una serie de robos de alto perfil en todo Japón.
El viaje de cinco días del líder filipino es también importante desde el punto de vista político, ya que Tokio y Washington intentan estrechar lazos con Manila debido al creciente peso militar y económico de China en la región.
Un cambio en el liderazgo en Manila ha animado a Tokio y Washington a acelerar los planes para mejorar las relaciones, ya que el predecesor de Marcos, Rodrigo Duterte, había buscado lazos más estrechos con Pekín.
La semana pasada, Marcos y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, acordaron permitir el acceso de tropas estadounidenses a cuatro bases más en la nación del sudeste asiático, en un esfuerzo por mantener bajo control las acciones cada vez más asertivas de China sobre el territorio en disputa en el Mar de China Meridional y hacia Taiwán.
China, Filipinas, Taiwán, Malasia, Vietnam y Brunei tienen reivindicaciones que se solapan en el Mar de China Meridional, una zona marítima rica en recursos naturales que también sirve de ruta comercial crítica.
En cuanto a Taiwán, crece el temor a que la isla autogobernada se convierta en un foco de tensión militar en la región, ya que China, dirigida por los comunistas, la considera una provincia renegada que debe reunificarse con el continente, por la fuerza si es necesario.
Mientras tanto, China también ha intentado estrechar aún más sus relaciones con Filipinas, y el presidente Xi Jinping prometió invertir unos 22.000 millones de dólares en el país, incluidos proyectos que ya están en marcha, cuando Marcos visitó Pekín en enero.










