Una aplicación para detectar crisis respiratorias mediante la voz está despertando el interés de investigadores y profesionales de la salud por su capacidad para identificar cambios que podrían anticipar un ataque de asma o un brote de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Desarrollada por científicos de los Países Bajos, la herramienta utiliza inteligencia artificial para analizar patrones vocales y advertir posibles complicaciones hasta tres días antes de que los síntomas se agraven. El proyecto, presentado en un estudio publicado en ERJ Open Research en mayo de 2026, busca ofrecer una nueva alternativa para el monitoreo remoto de pacientes con enfermedades respiratorias crónicas.
Cómo funciona el análisis de la voz para anticipar problemas respiratorios
La tecnología parte de una premisa sencilla: cuando las vías respiratorias se inflaman, el flujo de aire cambia y también lo hace la forma en que vibran las cuerdas vocales. Aunque esas variaciones son casi imperceptibles para una persona, los algoritmos de inteligencia artificial pueden reconocerlas y relacionarlas con un posible deterioro del estado de salud.
La investigación fue encabezada por el Dr. Sami Simons, del Centro Médico de la Universidad de Maastricht. Para desarrollar el sistema, participaron 73 pacientes con diagnóstico confirmado de asma o EPOC, quienes durante 12 semanas realizaron grabaciones diarias de su voz mientras pronunciaban sonidos sostenidos y leían un breve texto.
Los investigadores compararon esos registros con los síntomas informados por cada participante. Durante el estudio se identificaron 38 episodios de exacerbación, lo que permitió entrenar al modelo para reconocer alteraciones en el tono, el timbre, las pausas y otros parámetros acústicos asociados con el empeoramiento respiratorio.
Según explicó Simons, los resultados demostraron que la voz comienza a modificarse desde el primer día en que aparecen los cambios fisiológicos, incluso antes de que el paciente perciba un agravamiento evidente.
Inteligencia artificial aplicada al monitoreo de enfermedades crónicas
El sistema, denominado TACTICAS (Telemonitoring for Asthma and POC Through voICe AnalysiS), utiliza técnicas de aprendizaje automático entrenadas con miles de muestras de voz. El algoritmo analiza características acústicas que resultan imposibles de detectar únicamente mediante la audición humana.
Además del análisis vocal, la aplicación incorpora información proporcionada por el propio usuario, como episodios de tos, sensación de falta de aire o el uso de medicación de rescate. Con todos esos datos genera un puntaje que estima el riesgo de sufrir una exacerbación.
En las pruebas iniciales, la plataforma alcanzó una precisión superior al 80 % para anticipar brotes de EPOC con hasta tres días de anticipación.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es que convierte al teléfono móvil en una herramienta de seguimiento clínico sin necesidad de incorporar dispositivos adicionales. Todo el proceso puede realizarse con un smartphone convencional, mientras que las grabaciones permanecen protegidas mediante sistemas de cifrado y almacenamiento seguro.
Un posible avance para la medicina preventiva
Los especialistas consideran que una herramienta de este tipo podría modificar la forma en que se controlan enfermedades respiratorias crónicas.
Actualmente, el asma afecta a unos 340 millones de personas en todo el mundo, mientras que la EPOC supera los 300 millones de pacientes, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Ambas patologías representan una de las principales causas de hospitalización y generan una elevada carga para los sistemas sanitarios.
Si los médicos reciben una alerta antes de que aparezca una crisis grave, pueden ajustar el tratamiento de manera anticipada y reducir el riesgo de internaciones.
El Dr. Marc Miravitlles, vicepresidente de la Sociedad Europea de Respiración, destacó que detectar estos episodios antes de que evolucionen permite iniciar terapias oportunamente y disminuir complicaciones que podrían afectar la función pulmonar.
De los espirómetros a los biomarcadores vocales
El monitoreo remoto de enfermedades respiratorias existe desde hace décadas mediante espirómetros portátiles. Sin embargo, estos equipos requieren calibraciones específicas y un uso adecuado para ofrecer resultados confiables.
La expansión de los teléfonos inteligentes y el desarrollo de la inteligencia artificial abrieron nuevas posibilidades para utilizar señales cotidianas como indicadores clínicos.
Durante la pandemia de COVID-19 varios grupos científicos investigaron si la tos podía servir como herramienta diagnóstica. Aunque muchos de esos proyectos no llegaron al uso clínico, sentaron las bases para explorar el potencial de la voz como biomarcador.
TACTICAS representa uno de los primeros desarrollos respaldados por evidencia científica revisada por pares que demuestra que las modificaciones vocales pueden utilizarse para anticipar complicaciones respiratorias.
Desde 2021, la Unión Europea financia distintos proyectos destinados a desarrollar herramientas predictivas basadas en inteligencia artificial para enfermedades crónicas, con el objetivo de pasar de un modelo reactivo a uno preventivo.
Los desafíos que todavía enfrenta esta tecnología
Uno de los principales obstáculos fue entrenar el algoritmo para reconocer voces muy diferentes entre sí. La edad, el acento, el ruido ambiental e incluso la humedad pueden alterar el sonido registrado.
Para minimizar esos efectos, los investigadores aplicaron técnicas de normalización acústica y diseñaron un sistema capaz de aprender cómo suena cada paciente en condiciones normales. De esa forma, la inteligencia artificial detecta desviaciones individuales en lugar de compararlas únicamente con promedios generales.
Otro aspecto importante es la privacidad. Los desarrolladores aseguran que todo el tratamiento de los datos cumple con el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) europeo y que cualquier futura implementación deberá respetar estrictamente las normas de confidencialidad médica.
Tras los resultados obtenidos en los Países Bajos, el proyecto comenzó nuevas pruebas en Brasil para comprobar si mantiene su precisión en otros idiomas y condiciones climáticas.
Los investigadores esperan que, si los próximos ensayos confirman la eficacia del sistema, la herramienta pueda incorporarse gradualmente a programas públicos de salud en Europa y América Latina.
Por el momento, la aplicación continúa disponible únicamente para investigación, aunque los responsables del proyecto siguen recopilando grabaciones de voluntarios con asma y EPOC para perfeccionar el algoritmo.
Más allá de sus resultados iniciales, esta tecnología refleja una tendencia creciente dentro de la salud digital: utilizar dispositivos que ya forman parte de la vida cotidiana para obtener información clínica de manera constante. Si futuras investigaciones confirman su utilidad, el análisis de la voz podría convertirse en un complemento para el seguimiento de enfermedades respiratorias y ayudar a intervenir antes de que una crisis ponga en riesgo la salud del paciente.
Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.
