Los cancilleres de Corea del Sur y Ucrania se reunirán el 30 de junio para confirmar los detalles del proceso, que enfrenta tensiones jurídicas en torno a la Convención de Ginebra y la presión de Pyongyang para exigir la repatriación de sus soldados.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur confirmó el 22 de junio que se han alcanzado acuerdos básicos con el gobierno ucraniano para el traslado de dos soldados norcoreanos capturados en el frente de Kursk, en el oeste de Rusia, hacia territorio surcoreano. Un alto funcionario de la cancillería calificó los trámites prácticos y legales como en «fase final» y expresó que se esperan avances concretos en la reunión bilateral del 30 de junio entre el canciller surcoreano Cho Hyun y su par ucraniano Andrii Sybiha.
Los dos soldados —identificados como Baek y Rim en medios surcoreanos— fueron capturados por fuerzas ucranianas en enero de 2025 durante operaciones en Kursk, donde Corea del Norte había desplegado personal militar en apoyo a Rusia. Desde su captura, ambos manifestaron reiteradamente su intención de desertar a Corea del Sur, declaración que el gobierno de Seúl tomó como base de su política de traslado voluntario. Si el proceso se concreta en los plazos previstos, el traslado se produciría aproximadamente 17 meses después de su captura.
El derecho internacional, el eje del debate
El traslado no está exento de complejidad legal. El Tercer Convenio de Ginebra sobre el trato a prisioneros de guerra establece el principio de repatriación al país de origen, lo que en términos estrictos implicaría devolver a los soldados a Corea del Norte. Pyongyang ya exigió formalmente su repatriación a través de Rusia en el marco de negociaciones de intercambio de prisioneros con Ucrania.
Seúl y Kiev fundamentan su postura en el principio de no devolución del derecho internacional, que prohíbe la repatriación a lugares donde las personas enfrentarían riesgo para su vida o su libertad. El canciller Cho Hyun obtuvo garantías personales del ministro Sybiha —durante la cumbre de cancilleres del G7 en Canadá en noviembre pasado— de que los soldados no serían repatriados ni a Corea del Norte ni a Rusia. El énfasis en la voluntariedad del traslado y en esas garantías opera, según analistas diplomáticos, como estrategia para blindar jurídicamente la operación ante eventuales impugnaciones internacionales.

Las contrapartidas que Ucrania podría exigir
El acuerdo no es unilateral. Kiev podría condicionar el traslado de los soldados a compromisos más sustantivos de Seúl, incluyendo asistencia en armamento defensivo o participación en proyectos de reconstrucción posguerra. Corea del Sur, por su parte, anunció la creación del «Equipo de Cooperación Económica Integral Corea del Sur-Oriente Medio» dentro de la cancillería para facilitar la inserción de empresas surcoreanas en la recuperación posterior al conflicto regional, aunque aclaró que dicha estructura no fue concebida para participar en el fondo de reconstrucción actualmente en debate en las negociaciones del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
Agenda diplomática paralela: el factor nuclear, China y el comercio
La rueda de prensa del canciller Cho Hyun del 22 de junio también abarcó otros frentes. En materia de cooperación nuclear con Estados Unidos —que incluye la construcción de submarinos de propulsión nuclear, el enriquecimiento de uranio y el derecho de reprocesamiento del combustible gastado—, un alto funcionario de la cancillería indicó que se espera una resolución antes de fin de año y que el acuerdo podría instrumentarse mediante enmiendas al tratado de cooperación nuclear vigente o a través de un anexo basado en cláusulas existentes.
Respecto al canciller chino Wang Yi, el funcionario confirmó que su visita a Seúl —en discusión desde comienzos de año— «sucederá pronto» y que los temas centrales girarán en torno al fortalecimiento de las relaciones bilaterales. Sobre la visita de Estado del presidente Xi Jinping a Corea del Norte —la primera en siete años, iniciada el día 8— y la ausencia de referencias a la desnuclearización en la cumbre con Kim Jong-un, la cancillería surcoreana señaló que Beijing evita mencionar el tema según sus propios cálculos de interés, aunque confirmó que la política china sobre desnuclearización de la península no ha cambiado formalmente.
Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.











