El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio cerró este miércoles con una caída superior al dos por ciento, después de haber llegado a desplomarse más del cuatro por ciento y situarse momentáneamente por debajo de la línea de los cincuenta mil puntos. El retroceso estuvo marcado por una fuerte ola de ventas en valores tecnológicos de gran peso, tras las pronunciadas alzas registradas en semanas anteriores.
El Nikkei 225 perdió mil doscientos ochenta y cuatro puntos, un dos coma cinco por ciento, para cerrar en cincuenta mil doscientos doce coma veintisiete unidades. El índice más amplio Topix descendió uno coma veintiséis por ciento y terminó en tres mil doscientos sesenta y ocho coma veintinueve puntos. Los sectores más castigados fueron los de metales no ferrosos, información y comunicación, y aparatos eléctricos.
La caída bursátil provocó una reacción en el mercado de divisas. El dólar retrocedió temporalmente hasta la línea de ciento cincuenta y tres yenes, mientras los inversores se refugiaban en la moneda japonesa ante la volatilidad. A las cinco de la tarde, el billete verde cotizaba en ciento cincuenta y tres coma cincuenta y cuatro yenes, ligeramente por debajo de su nivel del martes. La rentabilidad del bono gubernamental japonés a diez años descendió una décima, hasta uno coma seiscientos sesenta por ciento, reflejando la búsqueda de activos seguros.
El desplome del Nikkei se produjo en un contexto de recogida de beneficios tras el histórico repunte de octubre, cuando el índice avanzó más de siete mil cuatrocientos puntos, su mayor incremento mensual en puntos. Las acciones vinculadas a los semiconductores y a la inteligencia artificial concentraron la presión vendedora. SoftBank Group se hundió un diez por ciento, hasta veintidós mil seiscientos cuarenta yenes, mientras Advantest, fabricante de equipos de prueba para chips, perdió casi seis por ciento.
Algunos analistas señalaron que la corrección podría ser transitoria. “Algunos podrían llamar a esto una burbuja, pero mientras no haya señales de que el crecimiento del sector de inteligencia artificial se detenga o decepcione, la caída puede considerarse una reacción temporal a la reciente subida”, explicó Maki Sawada, estratega de Nomura Securities.
El mercado también se vio afectado por las pérdidas en Wall Street, donde el índice Nasdaq, dominado por tecnológicas, cerró con un descenso del dos por ciento ante la preocupación por la prolongada paralización del gobierno estadounidense. Sin embargo, la Bolsa de Tokio logró moderar el desplome inicial, con inversores que aprovecharon la caída para adquirir acciones a precios más bajos.
Entre las compañías que limitaron las pérdidas destacó Nintendo, que subió más del seis por ciento tras publicar sólidos resultados y elevar su previsión de beneficios. En contraste, Toyota Motor retrocedió pese a haber revisado al alza su proyección de ganancias operativas, ya que las cifras no alcanzaron las expectativas del mercado.
“Las ventas parecieron impulsadas por el pánico, pero una vez que los inversores se tranquilizaron y comenzaron a aparecer buenos resultados empresariales, el mercado empezó a estabilizarse”, señaló Yuta Okamoto, analista de Tokai Tokyo Intelligence Laboratory.







