La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, afirmó este lunes que su gobierno ya transmitió a Corea del Norte su deseo de mantener una cumbre con el líder Kim Jong Un para tratar de resolver el histórico caso de los ciudadanos japoneses secuestrados por Pyongyang hace más de cuatro décadas. Durante un acto en Tokio dedicado a las víctimas, Takaichi expresó su determinación de hablar directamente con Kim y lograr resultados concretos. Aseguró que hará todo lo posible durante su mandato para alcanzar un avance real y poner fin a un conflicto que considera una cuestión de soberanía nacional y de vidas humanas.
Takaichi, quien asumió el cargo el 21 de octubre, subrayó que la resolución del problema de los secuestros es una prioridad absoluta de su gobierno. También se comprometió a trabajar junto con Estados Unidos y otros países aliados para abrir un camino diplomático que permita avanzar. Recordó que el tema no solo afecta a las familias de las víctimas, sino también a la credibilidad y dignidad del Estado japonés.
La semana pasada, la mandataria se reunió con el expresidente estadounidense Donald Trump durante su visita a Japón y le pidió mantener su apoyo en esta causa. En ese encuentro, en el que participaron familiares de los desaparecidos, Trump reiteró su compromiso con ellos y aseguró que tanto él como su país los respaldarán plenamente.
Japón reconoce oficialmente a diecisiete ciudadanos secuestrados por agentes norcoreanos durante las décadas de 1970 y 1980, aunque las autoridades sospechan que hay más casos no confirmados. Solo cinco de ellos regresaron al país en 2002, después de las históricas conversaciones entre el entonces primer ministro Junichiro Koizumi y Kim Jong Il en Pyongyang. Aquel encuentro marcó un punto de inflexión, pero desde la segunda visita de Koizumi en 2004 no se ha vuelto a realizar una cumbre entre ambos países.
Takaichi insistió en que el tiempo apremia, ya que muchos familiares de las víctimas son de edad avanzada. Mencionó especialmente a Sakie Yokota, de ochenta y nueve años, madre de Megumi Yokota, secuestrada cuando tenía trece. Hoy, Sakie es la única madre sobreviviente de los japoneses raptados, símbolo de una lucha que lleva décadas sin resolverse.
En 2014, Corea del Norte aceptó reabrir la investigación sobre los casos de ciudadanos japoneses, incluido el de Megumi, pero la iniciativa se suspendió dos años después, cuando Japón endureció las sanciones tras las pruebas nucleares de Pyongyang. Desde entonces, las relaciones bilaterales permanecen congeladas y Corea del Norte sostiene que el asunto está cerrado.
A pesar de ello, la primera ministra japonesa considera que todavía existe espacio para el diálogo. Confía en que una reunión directa con Kim Jong Un permita dar un paso decisivo hacia la reconciliación y siente las bases de una relación futura basada en la paz y la prosperidad compartida.







