Los cinco aspirantes a la presidencia del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón expusieron este miércoles sus visiones sobre cómo enfrentar las crecientes amenazas de seguridad en Asia, en un debate marcado por diferencias sobre la relación con China y el futuro de la defensa nacional.
En una rueda de prensa conjunta, todos coincidieron en que el entorno de seguridad del país atraviesa un momento crítico, con desafíos provenientes de China, Rusia y Corea del Norte. Sin embargo, mientras varios abogaron por mantener el diálogo con Pekín, otros defendieron una línea más dura, incluida la adopción de una ley antiespionaje para disuadir acciones hostiles.
Sanae Takaichi, exministra de Asuntos Internos y una de las favoritas en la contienda, sostuvo que si llega a ser primera ministra buscará profundizar la cooperación con Corea del Sur para enfrentar las amenazas regionales. También afirmó que, en caso de visitar el santuario Yasukuni, símbolo de la militarización japonesa en el pasado, tomaría una decisión “apropiada”, subrayando que este asunto “nunca debe convertirse en un problema diplomático”.
Por su parte, el ministro de Agricultura, Shinjiro Koizumi, hijo del ex primer ministro Junichiro Koizumi, prometió organizar una cumbre con el presidente estadounidense Donald Trump “lo antes posible”. A su juicio, reafirmar la alianza con Washington será clave en el futuro inmediato. Con 44 años, Koizumi aspira a convertirse en el primer ministro más joven del Japón de posguerra, mientras que Takaichi, de 64, busca ser la primera mujer en asumir el cargo.
El exministro de Seguridad Económica, Takayuki Kobayashi, señaló que el objetivo actual de aumentar el gasto en defensa hasta el 2 por ciento del PIB “es insuficiente”, sin proponer aún una meta alternativa. Criticó a China por sus intentos unilaterales de modificar el statu quo en el mar de China Oriental y Meridional y advirtió sobre la detención de ciudadanos japoneses acusados de espionaje.
Toshimitsu Motegi, excanciller de 69 años, se presentó como un negociador firme y sostuvo que Japón debe destacarse como el socio más importante de Estados Unidos para contrarrestar a China, a la que calificó como el “mayor desafío” de Washington.
En contraste, Yoshimasa Hayashi, jefe de gabinete y considerado moderado, planteó la necesidad de gestionar con cautela la relación con Estados Unidos, anticipando que futuras administraciones en Washington podrían adoptar posturas más proteccionistas y unilaterales. Además, recordó que la estrategia de seguridad nacional vigente ya define a China como el “mayor reto estratégico” de Japón.
La elección para la presidencia del PLD se produce tras la renuncia del primer ministro Shigeru Ishiba, quien decidió dejar el cargo después de que la coalición gobernante, junto a Komeito, perdiera la mayoría parlamentaria en las elecciones de julio. El resultado de la votación interna, prevista en los próximos días, no garantiza automáticamente que el nuevo líder se convierta en primer ministro, aunque marcará el rumbo de la política japonesa en un contexto de incertidumbre regional.







