En los pasillos de Gastech 2025, la feria más importante del mundo del sector gasífero, las conversaciones entre ejecutivos de YPF y representantes de la empresa china Wison New Energies han adquirido un tono de urgencia histórica. En juego está la construcción de dos buques flotantes de licuefacción (FLNG) de 6 millones de toneladas anuales cada uno, que se convertirían en las unidades de mayor capacidad jamás construidas por la firma asiática y posicionarían a Argentina como un jugador clave en el mercado global de gas natural licuado.
La negociación, que involucra una inversión de 6.000 millones de dólares, representa mucho más que un contrato comercial: es la oportunidad de Wison de redimirse tras una experiencia fallida en territorio argentino y consolidar su liderazgo en un mercado ultraespecializado donde apenas seis barcos en todo el mundo producen GNL.
Para entender la complejidad de las actuales negociaciones, es necesario retroceder a 2019, cuando Argentina vivió su primera experiencia con un buque licuefactor chino. El Tango FLNG, construido por Wison y operado por la empresa belga Exmar, llegó al puerto de Bahía Blanca con la promesa de convertir a Argentina en exportadora de gas natural licuado. Con una capacidad modesta de 0,5 MTPA, la embarcación debía marcar el inicio de una nueva era energética para el país.
Sin embargo, lo que comenzó como una apuesta estratégica se transformó en una pesadilla financiera para YPF. «El negocio fue ruinoso para YPF durante la gestión del gobierno de Mauricio Macri», reconocen fuentes cercanas a las negociaciones actuales. La pandemia de COVID-19 y el consiguiente desplome del mercado mundial de GNL terminaron por sepultar el proyecto. YPF rescindió el contrato, pagó una indemnización de 150 millones de dólares, y el Tango FLNG quedó como un recordatorio amargo de las oportunidades perdidas.
La unidad, posteriormente comprada por ENI en 2022, permaneció inactiva hasta este año, cuando finalmente comenzó a operar en la República del Congo. Esta experiencia, aunque dolorosa para Argentina, proporcionó a Wison valiosas lecciones sobre los desafíos del mercado sudamericano y la volatilidad del sector energético global.
Wison: más que un constructor naval
Fundado en 1997 en Shanghai, Wison Group se ha consolidado como uno de los conglomerados industriales más importantes de China en el sector de ingeniería energética. Cotizada en la Bolsa de Hong Kong desde 2012 (código 02236.HK), la empresa ha expandido sus operaciones a más de 20 países, convirtiéndose en el mayor proveedor privado de servicios EPC (Ingeniería, Adquisición y Construcción) de China.
«Wison no es simplemente un astillero más», explica Jason Liu, gerente general del FLNG Product Center de la empresa, en diálogo con medios especializados en Milán. «Somos una empresa de ingeniería integral que ha desarrollado capacidades únicas en el diseño y construcción de infraestructura energética compleja.»
La especialización de Wison en buques FLNG la posiciona en un nicho de mercado extremadamente exclusivo. Actualmente, solo tres empresas en el mundo dominan esta tecnología: la propia Wison, la surcoreana Samsung y algunos astilleros noruegos que han optado por proyectos de menor escala. Esta escasez de proveedores explica, en parte, por qué YPF ha decidido negociar directamente con Wison, evitando procesos de licitación que podrían demorar el proyecto hasta un año adicional.
Las conversaciones actuales entre YPF y Wison representan un cambio radical de escala y ambición respecto al proyecto Tango. Mientras aquella embarcación tenía una capacidad de 0,5 MTPA, los nuevos buques proyectados alcanzarían los 6 MTPA cada uno, convirtiendo a Argentina en un exportador de gas natural licuado de primera línea mundial.
«Para proyectos de gran escala, pensamos que YPF podría convertirse en nuestro primer cliente», declaró Liu durante Gastech 2025, reconociendo implícitamente que estos barcos serían pioneros en términos de capacidad. La tecnología propuesta combina la experiencia de Wison con desarrollos de la empresa estadounidense Chart, implementando la tecnología patentada IPSMR® con tres cadenas de producción de 2,0 MTPA cada una.
Horacio Marín, CEO de YPF, ha expresado su confianza en la propuesta china, destacando un factor que considera crucial: «ENI tiene hoy 45 italianos trabajando en el astillero, terminando un barco que va a ir a Congo. Eso ayuda: ya trabajaron con Wison, ya se conocen, no es algo improvisado. A nosotros nos dio mucha tranquilidad».
Esta referencia al proyecto NGUYA FLNG, la embarcación de 2,4 MTPA que Wison acaba de completar para ENI y que actualmente se dirige a la República del Congo, ilustra la evolución tecnológica de la empresa china. Con 376 metros de eslora y una capacidad de almacenamiento de 180.000 metros cúbicos de GNL, el NGUYA representa un hito tecnológico al integrar por primera vez la tecnología de licuefacción IPSMR® con tanques SPB® de Chart.
Una presencia consolidada en América Latina
La relación de Wison con América Latina trasciende el mercado argentino. En Venezuela, la empresa china ha ejecutado algunos de los proyectos de ingeniería más significativos de la región. Entre 2012 y 2018, Wison participó en el Consorcio Hyundai-Wison para desarrollar el proyecto de conversión profunda de la refinería de Puerto La Cruz, valorado en casi 3.000 millones de dólares y considerado el mayor contrato de refinería en América Latina adjudicado a una empresa china.
«Venezuela se ha convertido en uno de los mercados clave más importantes para Wison Engineering ya que la compañía se centra en su desarrollo de negocios internacionales», declaró Dong Hua, vicepresidente de Wison Engineering, durante la firma de aquellos contratos. El proyecto contemplaba la actualización de las instalaciones para procesar petróleo crudo pesado con una capacidad de 210.000 barriles por día, además de la expansión de plantas de gasolina, diesel y kerosene de aviación.
La experiencia venezolana también incluyó un componente de responsabilidad social corporativa que revela la estrategia de largo plazo de Wison en la región. Los equipos de la empresa organizaron actividades educativas en escuelas rurales, impartiendo conferencias sobre protección ambiental a más de 220 estudiantes y maestros en comunidades remotas. Estas iniciativas, aunque modestas en escala, demuestran un enfoque de arraigo territorial que va más allá de los contratos puramente comerciales.
Las negociaciones de Wison con YPF se desarrollan en un contexto de intensa competencia regional. Pan American Energy (PAE), la principal competidora de YPF en el sector de hidrocarburos no convencionales, ha logrado asegurar su propia solución de GNL a través de un acuerdo con la noruega Golar para traer la unidad FLNG Hilli, con una capacidad de 2,45 MTPA.
«Ese era el barco que teníamos proyectado para 2027, quizá no es el de Petronas, pero es el que trae PAE y lo aplaudo, me parece extraordinario. Para Argentina fue una noticia poco comentada respecto de lo que es, empezar es lo más difícil», reconoció Marín, mostrando una actitud constructiva hacia la competencia que revela la urgencia del desarrollo del sector.
Aunque las búsquedas exhaustivas no revelaron evidencia específica de una licitación directa entre Wison y PAE en años recientes, la presencia de ambas empresas en el ecosistema argentino de GNL sugiere un mercado lo suficientemente grande como para albergar múltiples proyectos simultáneos.
La relación comercial entre Wison y Argentina no está exenta de complejidades geopolíticas. En enero de 2025, Estados Unidos impuso sanciones a Zhoushan Wison Offshore and Marine, una subsidiaria del grupo, por su participación en el suministro de equipos al proyecto ruso Arctic LNG 2, en violación de las sanciones occidentales contra Moscú.
Las sanciones estadounidenses afectaron específicamente a las operaciones navales de Wison relacionadas con Rusia, pero no impactan directamente las negociaciones con Argentina. Sin embargo, este episodio ilustra los riesgos inherentes de trabajar con empresas chinas en un contexto geopolítico cada vez más polarizado.
«Las sanciones son un recordatorio de que vivimos en un mundo multipolar donde las decisiones comerciales tienen implicaciones geopolíticas», analiza un experto en comercio internacional que prefiere mantener el anonimato. «Para Argentina, trabajar con Wison puede ofrecer ventajas tecnológicas y financieras, pero también requiere una navegación cuidadosa de las tensiones entre potencias.»
La ventaja financiera china
Uno de los aspectos más atractivos de la propuesta de Wison es su acceso privilegiado al sistema financiero chino. «Como contratista de YPF, estamos tratando de ayudar a nuestros clientes a financiarse, porque tenemos una relación con nuestra banca en China, y queremos promover este modo de financiamiento corporativo», explicó Liu durante las negociaciones en Milán.
Esta capacidad de financiamiento resulta crucial en un contexto argentino caracterizado por restricciones de acceso al crédito internacional. Los bancos chinos pueden ofrecer líneas de crédito preferenciales que difícilmente estarían disponibles a través de instituciones financieras occidentales, especialmente para proyectos de la magnitud contemplada.
El modelo propuesto por Wison contempla su participación como contratista EPC y EPCI&C (Ingeniería, Adquisición, Construcción, Instalación y Puesta en Marcha), asumiendo responsabilidades integrales que van desde el diseño hasta la operación inicial de los buques. Esta propuesta de valor integral, combinada con el financiamiento chino, podría resultar determinante en las negociaciones finales.
Las expectativas temporales del proyecto son ambiciosas pero realizables según los estándares de Wison. Liu explicó que un buque de 6 MTPA demandaría aproximadamente 33 meses de construcción, más dos meses adicionales para el traslado desde China hasta Argentina y otros dos meses para la puesta en marcha definitiva.
«Esperamos que el proyecto pueda comenzar a principios de 2026», declaró Liu en Milán, estableciendo un cronograma que colocaría los buques operativos hacia 2029-2030 en la costa de Río Negro. Este cronograma se alinea con las expectativas de YPF y los compromisos preliminares ya establecidos con potenciales compradores internacionales de GNL argentino.
Marín ha explicado que la decisión de evitar procesos de licitación tradicionales obedece a consideraciones de tiempo: «Wison está haciendo el FEED (diseño de ingeniería de los barcos) y en un par de meses va a pasar con el valor final. Esto habría sido dentro de 1 año, nos salteamos ese tiempo porque no hicimos licitación, sino directa y eso acelera un año o más todo el proyecto.»
El futuro del GNL argentino
El proyecto con Wison representa mucho más que la construcción de dos buques licuefactores: es la materialización de la ambición argentina de convertirse en un exportador energético de relevancia global. El megaproyecto Argentina LNG, valorado en 25.000 millones de dólares en infraestructura, contempla exportaciones anuales proyectadas en 12.500 millones de dólares para la década de 2030.
En este contexto, la experiencia previa de Wison, aunque marcada por el fracaso inicial del Tango FLNG, se convierte en un activo. La empresa china ha aprendido de sus errores, ha desarrollado nuevas tecnologías y ha demostrado su capacidad de ejecución con proyectos como el NGUYA FLNG para ENI.
«Para nosotros, Argentina representa una oportunidad de redención y consolidación tecnológica», reconoce un ejecutivo de Wison que participó en las negociaciones de Milán. «El fracaso del Tango nos enseñó sobre la volatilidad del mercado, pero también sobre la resiliencia del potencial energético argentino. Ahora estamos mejor preparados.»
La decisión final sobre el proyecto se espera en los próximos dos meses, cuando Wison complete el diseño de ingeniería detallado y presente el valor final de la propuesta. Si las negociaciones prosperan, Argentina habrá dado un paso decisivo hacia su consolidación como exportador de gas natural licuado, mientras que Wison habrá construido los buques FLNG más grandes de su historia, estableciendo un nuevo estándar tecnológico en una industria que mueve cientos de miles de millones de dólares anuales.
En las salas de reuniones de Milán, entre maquetas de buques y proyecciones financieras, se está escribiendo un capítulo crucial del futuro energético argentino. El protagonista chino de esta historia busca transformar una experiencia fallida en el proyecto más ambicioso de su carrera corporativa.
Colaborador en ReporteAsia.














