Chaco se ha convertido en el territorio más importante para la transición energética de la Argentina, y dentro de ese mapa el parque solar Pampa del Infierno se destaca como la obra más ambiciosa de MSU Green Energy hasta el momento.
Con una capacidad instalada de 130 megavatios, el emprendimiento no solo es el más grande de la provincia sino que también ocupa el tercer lugar a nivel nacional en cuanto a extensión y potencia. Desde su entrada en operación en agosto de 2024, esta planta se consolidó como un ejemplo de eficiencia y sostenibilidad, marcando un antes y un después en la manera en que el norte argentino enfrenta la creciente demanda eléctrica.
El proyecto ocupa un predio de 320 hectáreas a la vera de la Ruta Nacional número 16. Allí se desplegaron más de doscientos 20 mil paneles solares capaces de abastecer de electricidad a más de 90 mil hogares. En términos ambientales, el impacto es igual de significativo: el parque evita la emisión anual de casi 150 mil toneladas de dióxido de carbono, lo que equivale a plantar más de 2 millones de árboles. Estos números dimensionan la magnitud de una obra que no solo aporta energía limpia, sino que también contribuye de manera directa a la lucha contra el cambio climático.
La decisión de avanzar con este parque se remonta a 2022, cuando MSU Green Energy definió su estrategia de inserción en el mercado a partir del programa MATER. Este esquema regulatorio habilitó la posibilidad de ofrecer energía renovable a industrias y grandes usuarios, lo que abrió un nuevo escenario para el sector privado. “Vimos la oportunidad de diversificar clientes y consolidarnos como un actor relevante en el mercado de energías limpias”, explicó en su momento Manuel Santos Uribelarrea, director de la compañía.
Esa visión estratégica se tradujo en inversiones, que permitieron no sólo la construcción del parque sino también las obras de infraestructura necesarias para su integración al sistema nacional. El proyecto incluyó la instalación de una línea de transmisión de alta tensión de ciento treinta y dos kilovoltios y la construcción de un nuevo campo en la estación transformadora. Estos trabajos anexos resultaron indispensables para garantizar que la energía generada pudiera ser inyectada de forma segura y confiable a la red eléctrica.
El esfuerzo rindió frutos. Desde que el parque entró en operación, Chaco dispone de un respaldo energético sin precedentes. En los meses de mayor consumo, cuando el calor extremo pone a prueba la capacidad del sistema, Pampa del Infierno se convirtió en un sostén que evita apagones y brinda estabilidad.
Alianzas que multiplican el impacto
Uno de los aspectos más destacados de este parque es que no solo abastece al sistema eléctrico nacional, sino que también se convirtió en un proveedor estratégico para empresas privadas que buscan reducir su huella de carbono. En febrero de 2024, MSU Green Energy anunció la firma de un contrato de compraventa de energía a diez años con Volkswagen Group Argentina. El acuerdo garantiza que el Centro Industrial Pacheco, ubicado en la provincia de Buenos Aires, pueda suplir parte de su demanda con electricidad proveniente de Pampa del Infierno y del parque Las Lomas, situado en La Rioja.
Ese mismo año se firmó otro contrato emblemático con Telecom Argentina, que adquirió sesenta mil megavatios hora anuales de energía solar para los próximos diez años. Este convenio convierte a la empresa de telecomunicaciones en uno de los principales clientes corporativos del parque, alineando su operación con los estándares internacionales de sostenibilidad.

La lista de alianzas se completa con acuerdos de menor escala pero igual de representativos. El hotel Sofitel Buenos Aires Recoleta, uno de los más prestigiosos de la capital, decidió abastecer el cien por ciento de su demanda energética con electricidad renovable proveniente de Pampa del Infierno. De esta manera, el parque chaqueño no solo ilumina hogares y empresas industriales, sino que también aporta a la transformación de sectores tan diversos como las telecomunicaciones, la automotriz y el turismo.
Más allá de los contratos y la magnitud técnica del proyecto, el parque Pampa del Infierno tiene un efecto concreto en la vida de las comunidades locales. Durante su construcción, cientos de trabajadores de la provincia fueron contratados, lo que generó empleo, capacitación técnica y oportunidades de desarrollo económico en una de las zonas más postergadas del país.
La operación del parque también tiene un correlato positivo en términos de infraestructura. La línea de transmisión construida para conectar la planta con la red eléctrica no solo beneficia al parque, sino que mejora la calidad del suministro en localidades vecinas. Esto significa que, además de generar energía limpia, el proyecto deja instalada una red más robusta que podrá ser aprovechada por futuras expansiones.
¿Cuáles son los parques solares que tiene MSU Green Energy en operación?
Desde el punto de vista ambiental, el aporte es incuestionable. La reducción anual de ciento cuarenta y siete mil seiscientas toneladas de dióxido de carbono contribuye a que la Argentina cumpla con los compromisos asumidos en el Acuerdo de París y otros tratados internacionales. En un contexto global en el que la descarbonización es una prioridad urgente, iniciativas como Pampa del Infierno demuestran que es posible combinar crecimiento energético con sostenibilidad.
Un modelo para el futuro de la energía renovable
La inauguración de Pampa del Infierno representa un hito en la historia de MSU Green Energy y un ejemplo de cómo los proyectos solares pueden transformar el panorama energético de la Argentina. La planta no solo garantiza electricidad limpia y confiable a decenas de miles de familias, sino que también muestra que la articulación entre inversión privada, regulaciones claras y compromiso con el medio ambiente puede generar resultados de gran escala.
El éxito de este parque refuerza el liderazgo de MSU Green Energy en el mercado local y su proyección hacia objetivos más ambiciosos. La compañía se ha fijado como meta alcanzar un gigavatio de capacidad instalada en energía solar para 2027, y Pampa del Infierno es una pieza central en esa hoja de ruta. Con una red de proyectos distribuidos en distintas provincias, la empresa busca consolidar un modelo que combine innovación tecnológica con beneficios sociales tangibles.
Chaco, que alguna vez enfrentó serias dificultades para cubrir su demanda eléctrica, hoy puede exhibir con orgullo un parque solar que no solo es símbolo de progreso, sino también un motor de desarrollo regional. Pampa del Infierno demostró que las energías renovables no son una promesa lejana, sino una realidad concreta capaz de transformar territorios enteros.
Periodista especializado en tecnología, energía e infraestructura.








