El Gobierno de Corea del Sur aseguró este martes que no se han detectado alteraciones significativas en los niveles de radiación en el mar Amarillo, tras informaciones que apuntan a un presunto vertido de aguas residuales provenientes de una planta de refinamiento de uranio en Corea del Norte. La declaración de Seúl surge como respuesta a un reporte del medio surcoreano Daily NK, que el mes pasado afirmó que el régimen norcoreano habría comenzado a descargar residuos nucleares en ríos cercanos a la frontera sur.
Según dicho medio, Pyongyang estaría operando una planta de refinamiento en la comarca de Pyongsan, en la provincia de Hwanghae del Norte, y estaría liberando desechos tóxicos directamente en afluentes que desembocan en territorio surcoreano. Aunque la información no ha sido confirmada oficialmente, ha generado preocupación por sus posibles implicancias para la salud pública y el medio ambiente.
En conferencia de prensa, un funcionario del Ministerio de Unificación de Corea del Sur, que pidió mantener el anonimato, indicó que las autoridades han estado vigilando de cerca la actividad nuclear norcoreana, incluyendo las operaciones en la planta de Pyongsan. Subrayó, sin embargo, que las mediciones regulares realizadas por las agencias responsables no muestran variaciones fuera de los parámetros normales en las aguas del mar Amarillo.
El funcionario reconoció que el tema es sensible por estar directamente ligado a la seguridad de la población y al entorno natural, por lo que el Gobierno de Seúl mantiene conversaciones con otros organismos para definir posibles respuestas en caso de que se compruebe alguna amenaza concreta.
La Comisión de Seguridad y Protección Nuclear de Seúl también emitió un informe este martes, detallando que las mediciones tomadas en todo el país, incluida la isla fronteriza de Ganghwa, no reflejan señales de radiactividad anormal. A las 11 de la mañana, los niveles registrados oscilaban entre 0,059 y 0,212 microsieverts por hora, valores dentro del rango considerado normal, que va de 0,05 a 0,3 microsieverts por hora.
Aunque por el momento no se ha detectado una amenaza directa, la situación ocurre en un contexto de creciente inquietud por el avance del programa nuclear norcoreano. El mes pasado, imágenes satelitales analizadas por el programa estadounidense Beyond Parallel revelaron indicios de una nueva planta de enriquecimiento de uranio en el complejo nuclear de Yongbyon, al norte de Pyongyang. Este desarrollo se interpreta como una posible señal de que Corea del Norte está intensificando sus esfuerzos para expandir su capacidad armamentística nuclear.
El Gobierno surcoreano continúa evaluando los posibles riesgos, manteniendo una postura de cautela mientras espera confirmar la veracidad de los reportes. Por ahora, las autoridades aseguran que no existe evidencia de contaminación radioactiva que afecte el territorio nacional, aunque el monitoreo se mantendrá activo y coordinado entre las diferentes agencias competentes.







