El primer ministro chino, Li Qiang, advirtió este miércoles que las tensiones comerciales globales se están intensificando, en un contexto marcado por medidas proteccionistas y crecientes fricciones económicas. La declaración tuvo lugar durante la ceremonia inaugural del Foro Económico Mundial en Tianjin, un encuentro apodado como el “Davos de verano” y que reúne a líderes políticos y empresariales de todo el mundo.
Durante su discurso, Li evitó señalar directamente a Estados Unidos, pero hizo una alusión clara a las políticas del presidente Donald Trump, cuya administración ha reactivado una guerra arancelaria con efectos globales. “La economía global atraviesa cambios profundos”, afirmó, advirtiendo que el aumento del proteccionismo está debilitando la cooperación internacional.
El líder chino subrayó que, en un mundo cada vez más interdependiente, ningún país puede avanzar en solitario. “La economía global está profundamente integrada. Ningún país puede crecer o prosperar solo”, señaló, en un mensaje directo contra el repliegue económico y la lógica de bloques.
Li fue aún más explícito al rechazar la idea de una competencia sin reglas. “En tiempos en los que la economía global enfrenta dificultades, lo que necesitamos no es la ley de la jungla en la que el débil es presa del fuerte, sino cooperación y éxito mutuo para que todos salgan ganando”, expresó ante un auditorio que incluyó al presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y al primer ministro de Singapur, Lawrence Wong.
Además de su advertencia sobre las tensiones globales, Li trató de proyectar confianza sobre la situación económica de su país. Pese a los desafíos internos, como el estancamiento del consumo y la ralentización del crecimiento, el primer ministro presentó un panorama optimista de la segunda economía mundial. “La economía de China continúa creciendo de forma constante, aportando un fuerte apoyo para acelerar la recuperación de la economía global”, sostuvo.
Según explicó, Pekín está redoblando sus esfuerzos para expandir la demanda interna, como parte de una estrategia para convertir al país en una potencia de consumo, apoyada en su ya consolidada base manufacturera. El objetivo, afirmó, es que China evolucione hacia una economía más equilibrada, menos dependiente de las exportaciones y capaz de sostener un crecimiento sólido desde dentro.
El Foro de Tianjin se celebra en un momento clave para la economía mundial, con mercados volátiles, inflación persistente en algunas regiones y tensiones geopolíticas que afectan las cadenas de suministro. En ese marco, el mensaje de Li apunta a posicionar a China como un actor que apuesta por la estabilidad, el multilateralismo y una visión compartida del desarrollo económico.







