La ausencia de Bill Gates en la Cumbre de Impacto de Inteligencia Artificial (IA) en India, apenas horas antes de su discurso inaugural, asestó un nuevo golpe a un evento que aspiraba a consolidar al país como referente del Sur Global en la gobernanza tecnológica. La cancelación, comunicada por la Fundación Gates, se produjo en medio de una serie de contratiempos que empañaron la apertura del encuentro en Nueva Delhi.
Según la fundación, el empresario decidió no participar para que la atención se concentrara en las prioridades centrales de la cumbre. Sin embargo, su retiro ocurrió poco después de que en Estados Unidos se difundieran correos electrónicos vinculados a Jeffrey Epstein que incluían intercambios con personal de la organización filantrópica. Gates ha reiterado que su relación con Epstein se limitó a asuntos de filantropía y que fue un error haberlo frecuentado.
La salida de Gates fue seguida por la cancelación del director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, lo que alimentó la percepción de un comienzo accidentado para un foro presentado como el primero de gran escala dedicado a la inteligencia artificial en economías emergentes. India había apostado fuerte a este evento para proyectar liderazgo en un momento en que la competencia global por el desarrollo y la regulación de estas tecnologías se intensifica.
El primer ministro Narendra Modi inauguró la cumbre junto al presidente francés Emmanuel Macron y a figuras destacadas del sector como Sundar Pichai, Sam Altman y Dario Amodei. En su intervención, Modi puso el foco en la necesidad de proteger a los menores en los entornos digitales y propuso que el desarrollo de la inteligencia artificial contemple criterios orientados a la familia y la educación. La imagen de los ejecutivos tecnológicos en el escenario buscó transmitir unidad, aunque algunos gestos evidenciaron la rivalidad existente entre empresas competidoras.
Más allá de las figuras presentes, la organización del evento fue objeto de críticas por fallas logísticas. Expositores y asistentes denunciaron cierres inesperados de áreas de exhibición y dificultades de acceso al predio. En uno de los episodios más comentados, una universidad fue obligada a retirar su stand luego de que se descubriera que un perro robot presentado como desarrollo propio era en realidad un producto comercial de origen chino.
La situación se agravó con el cierre de vías en la capital para facilitar el desplazamiento de autoridades, lo que generó congestionamientos y obligó a numerosos participantes a caminar largas distancias ante la falta de transporte disponible. Dirigentes opositores cuestionaron públicamente la gestión del encuentro y advirtieron sobre el impacto negativo en la imagen internacional del país.
A pesar de los tropiezos, el gobierno destacó los compromisos de inversión anunciados durante la cumbre, que incluyen aportes de grandes conglomerados y empresas tecnológicas para proyectos vinculados a la inteligencia artificial. Las autoridades confían en que estas promesas impulsen el desarrollo del sector, aunque especialistas advierten que un crecimiento acelerado podría presionar infraestructuras críticas como la red eléctrica y el suministro de agua.







