La firma de software india Zoho ha puesto en pausa su ambicioso plan de invertir US$700 millones en el sector de fabricación de semiconductores, lo que representa un nuevo revés para las aspiraciones de la India de posicionarse como un actor global en la industria de chips. La decisión se produjo después de un año de búsqueda infructuosa de un socio tecnológico capaz de guiar el complejo proceso de manufactura de semiconductores.
Zoho había previsto invertir inicialmente US$400 millones en la construcción de una planta de chips en la región de Mysuru, en el estado de Karnataka. El proyecto prometía la generación de al menos 460 empleos y fue aprobado por el gobierno estatal en diciembre de 2024. Sin embargo, el plan ha sido suspendido indefinidamente, aunque fuentes cercanas indican que podría retomarse si se encuentra un socio técnico adecuado.
La decisión de Zoho coincide con el anuncio de que el Grupo Adani también ha detenido sus conversaciones con la empresa israelí Tower Semiconductor sobre un proyecto separado de US$10.000 millones. Estos acontecimientos reflejan los obstáculos persistentes que enfrenta la India para convertir su visión de soberanía tecnológica en una realidad concreta.
Zoho, valorada en aproximadamente US$12.000 millones, es ampliamente reconocida por ofrecer soluciones de software empresarial asequibles, en competencia con gigantes como Microsoft. Su cofundador, Sridhar Vembu, se ha destacado por un enfoque poco convencional que incluye el establecimiento de operaciones en zonas rurales. En 2024, Vembu había manifestado públicamente su respaldo al proyecto de semiconductores, considerándolo vital para el crecimiento tecnológico de la India. Incluso se creó una nueva entidad, Silectric Semiconductor Manufacturing, y se conformó un consejo directivo para supervisar la iniciativa.
El retroceso de Zoho tiene implicaciones que van más allá de una empresa individual. Representa un golpe directo a los planes del gobierno del primer ministro Narendra Modi, que desde hace años promueve la India como un destino atractivo para la fabricación de semiconductores en medio de una reconfiguración global de las cadenas de suministro. Pese a los anuncios y compromisos gubernamentales, el país aún no cuenta con una sola planta de fabricación de chips plenamente operativa.
La fabricación de chips no solo requiere grandes inversiones de capital, sino también conocimientos altamente especializados y colaboraciones tecnológicas de largo plazo. Los procesos de diseño, litografía, empaque y pruebas exigen una infraestructura que la India está en proceso de construir, pero que aún presenta vacíos fundamentales. En este contexto, la falta de un socio técnico con experiencia internacional fue un factor decisivo para que Zoho congelara su apuesta.
La postura cautelosa de Zoho también pone de relieve un dilema moral y estratégico: el uso de fondos públicos en proyectos de alto riesgo. Según declaraciones de Vembu, la empresa no quería comprometer recursos del contribuyente sin tener garantías suficientes sobre la viabilidad tecnológica del proyecto. Esta posición contrasta con otros casos donde empresas han avanzado en iniciativas similares sin un marco técnico del todo claro, confiando en el respaldo gubernamental para subsanar brechas.
En 2024, la India lanzó el esquema Production-Linked Incentive (PLI) para atraer inversiones en el sector de semiconductores. Si bien varias empresas nacionales y extranjeras expresaron interés, muchas de estas propuestas han enfrentado retrasos, cancelaciones o falta de avances concretos. Las recientes decisiones de Zoho y Adani solo refuerzan la percepción de que las promesas del ecosistema local aún no están listas para ejecutarse a gran escala.
El fracaso temporal de este proyecto también revela la desconexión entre el entusiasmo político y la realidad industrial. Atraer inversiones millonarias y generar empleo de calidad en el sector tecnológico requiere algo más que incentivos fiscales y discursos. La ausencia de capacidades instaladas, marcos regulatorios maduros y alianzas tecnológicas sólidas continúa siendo un cuello de botella.
La planta en Mysuru representaba una oportunidad histórica para el estado de Karnataka, tradicionalmente un polo de innovación gracias a Bangalore, su capital. De haberse concretado, habría sido la primera instalación de fabricación de chips en la región, reforzando su perfil como hub tecnológico. La falta de reacción del gobierno estatal hasta el momento sugiere que la decisión tomó por sorpresa a las autoridades locales.
A pesar del paréntesis, Zoho no ha cerrado definitivamente la puerta al proyecto. Fuentes internas han indicado que la empresa podría reactivar la iniciativa si logra identificar un socio técnico confiable. Esto deja un margen de esperanza, aunque también plantea la necesidad de revisar las estrategias de implementación en un sector que avanza a ritmos vertiginosos.
El episodio deja varias lecciones: la fabricación de semiconductores no es una extensión natural del negocio de software, incluso para empresas exitosas; la voluntad política, aunque necesaria, no es suficiente; y el desarrollo industrial requiere de una visión integral, colaborativa y sostenida en el tiempo.
Por ahora, la pausa de Zoho reconfigura el panorama para la industria de chips en la India. Si el país desea competir con potencias como Taiwán, Corea del Sur o Estados Unidos, deberá redoblar esfuerzos para cerrar las brechas tecnológicas, atraer socios globales y crear un ecosistema industrial robusto. El camino hacia la soberanía tecnológica, como demuestra este caso, sigue plagado de obstáculos.













