La multinacional belga Jan de Nul hizo esta semana lo que pocas empresas en el mundo se ven obligadas a hacer antes de ganar una licitación: jurar que no tiene vínculos con China.
La multinacional belga Jan de Nul hizo esta semana lo que pocas empresas en el mundo se ven obligadas a hacer antes de ganar una licitación: jurar que no tiene vínculos con China.