Una serie de deslizamientos de tierra, inundaciones y un rayo provocados por lluvias torrenciales dejaron al menos cuarenta y cuatro muertos en Nepal este domingo, mientras cinco personas permanecen desaparecidas, según informaron las autoridades. La región más golpeada fue el distrito montañoso de Illam, en el este del país, donde aldeas completas fueron arrasadas por los deslizamientos. En ese lugar se registraron la mayoría de las víctimas, y los equipos de rescate continúan buscando a los desaparecidos entre el lodo y los escombros.
Desde el viernes, fuertes precipitaciones azotaron Illam, una zona fronteriza con India conocida por sus plantaciones de té. Las lluvias no solo destruyeron caminos y viviendas, sino que también complicaron el acceso de los equipos de emergencia. En la madrugada del domingo, seis miembros de una misma familia perdieron la vida cuando un deslizamiento sepultó su casa mientras dormían, según detalló el funcionario local Bholanath Guragai.
La situación se agravó por el difícil acceso a las aldeas más afectadas. Muchas rutas fueron arrastradas por el agua o bloqueadas por desprendimientos de tierra, lo que obstaculizó la llegada de ayuda. Pese a las condiciones adversas, el ejército nepalí desplegó helicópteros para evacuar a heridos y trasladar a las personas más vulnerables a zonas seguras. En tierra, soldados y voluntarios trabajan sin descanso para asistir a los damnificados.
En distritos cercanos también se registraron víctimas. Un deslizamiento en una región vecina causó una muerte más, mientras que tres personas fallecieron tras ser alcanzadas por un rayo y otras tres perdieron la vida a causa de inundaciones en el sur del país.
El gobierno emitió una alerta por lluvias extremas que abarcó las zonas oriental y central desde el sábado hasta el lunes. Ante la magnitud del temporal, las autoridades cerraron carreteras principales y suspendieron los vuelos domésticos durante el fin de semana por la baja visibilidad. Aunque el domingo se reanudaron parcialmente las operaciones aéreas, muchas rutas seguían intransitables o cerradas por precaución.
La tormenta coincidió con el final del festival de Dashain, la celebración más importante del país, cuando miles de personas regresaban a Katmandú tras visitar a sus familias. La combinación de carreteras bloqueadas y vehículos varados generó un caos en las rutas, mientras el gobierno evaluaba los daños. En la capital, algunas zonas ribereñas resultaron anegadas, aunque sin reportes de víctimas.
El Ejecutivo declaró feriado nacional hasta el lunes para facilitar las tareas de emergencia. La tragedia revive el recuerdo del año pasado, cuando deslizamientos e inundaciones similares cobraron más de doscientas vidas en la misma época.
Desde India, el primer ministro Narendra Modi expresó su solidaridad con el pueblo nepalí y ofreció ayuda humanitaria. El gobierno de Nepal, por el momento, no ha respondido oficialmente a la propuesta.
Las lluvias que golpearon el país marcan el cierre de una temporada de monzones particularmente intensa, que comenzó en junio y se prolongó más de lo habitual, dejando tras de sí una nueva estela de destrucción y pérdida.







