Japón tiene previsto unirse a la misión Ramses de la Agencia Espacial Europea destinada a estudiar el asteroide Apophis durante su histórico acercamiento a la Tierra en 2029, informaron fuentes cercanas al proyecto. El país asiático aportará equipo técnico y un cohete para lanzar la sonda de observación, en lo que se perfila como un paso clave en los esfuerzos internacionales para la defensa planetaria frente a posibles colisiones con cuerpos celestes.
Apophis, con un diámetro de 340 metros, pasará a tan solo 32.000 kilómetros de la superficie terrestre en abril de 2029. Esa distancia es inferior a la de muchos satélites geoestacionarios y convertirá el evento en la aproximación más cercana de un objeto de ese tamaño jamás registrada. Aunque los astrónomos aseguran que no existe riesgo de impacto, la comunidad científica considera fundamental aprovechar la ocasión para estudiar el efecto de la gravedad terrestre sobre el asteroide y recopilar información que fortalezca las capacidades de prevención ante futuras amenazas.
El plan contempla que Japón suministre cámaras y paneles solares para la sonda, cuyo lanzamiento está programado para abril de 2028. El artefacto alcanzaría al asteroide en febrero de 2029, dos meses antes del máximo acercamiento, con el objetivo de observar cómo se deforma su estructura bajo la influencia de la gravedad terrestre y detectar posibles deslizamientos en su superficie. Estos datos permitirán conocer con mayor precisión la composición interna del cuerpo rocoso y la manera en que podría responder a un eventual intento de desviación.
La misión europea se coordinará con la participación adicional de Destiny+, una sonda japonesa que partirá a bordo del mismo cohete H3 desde el Centro Espacial de Tanegashima, en la prefectura de Kagoshima. Aunque su destino principal será otro asteroide, la nave realizará un breve sobrevuelo de Apophis para recopilar información complementaria y reforzar los estudios de Ramses.
La Agencia Espacial Europea solicitó formalmente la colaboración de Japón y se espera que en noviembre defina los detalles finales en una reunión ministerial. El Ministerio de Ciencia nipón planea incluir el proyecto en su propuesta presupuestaria para el próximo ejercicio fiscal, lo que daría respaldo político y financiero a la iniciativa.
El interés japonés responde no solo a la importancia científica y estratégica de la misión, sino también al objetivo de consolidar su presencia en el campo de la defensa planetaria, un ámbito que gana relevancia a medida que aumenta la capacidad tecnológica para detectar y rastrear objetos cercanos a la Tierra.
En contraste, la NASA había previsto enviar una sonda propia para el encuentro con Apophis, pero la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha planteado cancelar ese plan dentro de su propuesta presupuestaria para el ejercicio fiscal de 2026. Esta retirada ofrece a Japón una oportunidad para ganar protagonismo en una misión que podría marcar un hito en la cooperación espacial internacional.
El sobrevuelo de Apophis no representa peligro inmediato, pero constituye una oportunidad única para avanzar en la preparación global frente a un escenario que, aunque improbable, podría tener consecuencias devastadoras si llegara a producirse. Japón busca así posicionarse como un actor central en los esfuerzos internacionales para comprender y enfrentar uno de los riesgos más antiguos y universales de la Tierra: el impacto de un asteroide.







