Una explosión de gran magnitud sacudió este sábado a Irán en el puerto de Shahid Rajai, en la ciudad de Bandar Abás, provocando al menos 40 muertos y más de 1.000 heridos, según medios estatales y la Sociedad de la Media Luna Roja. El incidente, que ocurrió en la zona de aduanas al mediodía, generó un incendio que aún no ha sido completamente controlado, y cuyo origen sigue bajo investigación.
Las autoridades iraníes apuntaron que la explosión podría haber tenido lugar en un almacén de mercancías peligrosas y productos químicos. Mohammad Ashuri, gobernador de la provincia de Hormozgan, donde se ubica el puerto, reconoció que todavía no se ha determinado la causa exacta del estallido. Esmaeil Malekizadeh, funcionario regional, precisó que el incendio se inició en una sección del muelle, mientras que equipos de respuesta rápida fueron desplegados para contener las llamas.
El vicepresidente primero de Irán, Mohamad Reza Aref, ordenó una investigación exhaustiva y visitó la zona afectada. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, también viajó a Bandar Abás para seguir de cerca la situación. Hasta ahora, las autoridades confirman que cerca de 190 personas permanecen hospitalizadas, 20 de ellas en cuidados intensivos.
La explosión ocurrió mientras Irán y Estados Unidos mantenían en Omán una nueva ronda de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, lo que ha despertado especulaciones sobre las posibles implicancias políticas del incidente. Sin embargo, un portavoz del ministerio de Defensa iraní negó que la explosión esté relacionada con la manipulación de combustible sólido para misiles, pese a que informes de seguridad privados, como los de Ambrey, sugieren que el puerto recibió recientemente cargamentos de perclorato de amonio, utilizado en la fabricación de misiles balísticos.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran columnas de humo rojizo y daños estructurales extensos en edificios y vehículos a varios kilómetros del epicentro. La contaminación del aire con sustancias químicas como amoníaco, dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno ha obligado al cierre de escuelas y oficinas en la ciudad.
En respuesta al desastre, Rusia anunció el envío de tres aviones especializados en control de incendios para asistir en la extinción de las llamas, mientras los equipos locales siguen combatiendo focos secundarios alimentados por el viento.
La explosión revive temores sobre la gestión de materiales peligrosos en zonas portuarias, recordando incidentes como el ocurrido en Beirut en 2020. Aunque Irán no ha reconocido públicamente haber almacenado perclorato de amonio, los indicios de una posible conexión mantienen abiertas múltiples líneas de investigación.







