Fat Cat era el nombre de usuario que utilizaba Liu Jie, el joven originario de China, en el mundo de los videojuegos. Su historia recorrió rápidamente las redes sociales chinas y también en Occidente. No solamente por su atractivo contenido, sino también por su final trágico.
Liu nació en el año 2003, en la provincia de Hunan, China. Se ganaba la vida a través del «game boosting», actividad que consiste en jugar videojuegos en nombre de otras personas. Se trata de contratar jugadores más hábiles para aumentar artificialmente el rango de su cuenta de juego o sus posiciones ganadoras. Es una práctica que suele estar prohibida en las distintas plataformas gamers por su deslealtad hacia la competencia.
La historia de amor que terminó en una tragedia
El joven Liu, participando del juego móvil “Honor of Kings” en 2022, comenzó a relacionarse con una chica, llamada Tan Zhu, que se terminaría convirtiendo en su novia. Hasta aquí todo correcto. Ambos se conocieron en persona recién a finales de 2023 y comenzaron una relación más formal. En ese entonces, Liu empezó a llevar una vida más sencilla y austera, gastando solo lo necesario y evitando el lujo o los gastos innecesarios, para apoyar las necesidades financieras y los sueños empresariales de su novia, dejando de lado sus propios intereses.
La historia de amor del gamer chino fue ampliamente compartida en redes sociales, especialmente la forma en la que Liu apoyaba financieramente a su pareja a pesar de sus dificultades personales.
Desafortunadamente, esta relación enfrentó un final desgarrador cuando Tan decidió romper el vínculo con su novio, en medio de una difícil situación financiera que estaban transitando. Aunque la muchacha había prometido casarse con él a finales de 2024, tomó la decisión en abril, afirmando que no podía ofrecerle a su pareja el apoyo emocional que él deseaba o necesitaba.
En un intento por recuperarla desesperadamente, Liu viajó a Chongqing, donde vivía la joven, desde donde se encontraba él, en la provincia central de Hunan y le pidió que comenzaran a vivir juntos. Cuando ella se negó, él le transfirió 66,000 yuanes ($1,147 dólares) a su cuenta. Al parecer, esto no fue suficiente, dado que el 11 de abril Liu, evidentemente sumido en una depresión, saltó de un puente en Chongqing. Su cuerpo fue encontrado recién 12 días después. Tenía solo 21 años de edad.
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La reacción pública y la controversia financiera tras la tragedia
Luego de que los detalles de la desgracia se hicieron públicos, aquellas personas que seguían a Fat Cat en sus redes sociales y allegados, comenzaron a enviar comida y flores al puente donde murió, en señal de apoyo y conmemoración.
Tras el incidente, Tan Zhu se disculpó públicamente y expresó su arrepentimiento por sus acciones. Ella negó las acusaciones de que Fat Cat le había transferido 510.000 RMB. Sin embargo, la joven y el padre de Liu terminaron acordando una compensación de 130.000 RMB.
Tiempo después, la hermana de Fat Cat volvió a calcular la cantidad total de dinero que su hermano le había transferido a la muchacha a lo largo de su relación. Concluyó en una suma total de 510.000 RMB. Después, publicó un video en línea que exponía esta discrepancia, lo que atrajo mucha atención pública al incidente y provocó una lluvia de críticas dirigidas a Tan.
Lo sucedido con Fat Cat ha generado una serie de conversaciones significativa en China y alrededor del mundo. Se ha hablado bastante sobre impacto que pueden llegar a tener las redes sociales en las vivencias de las personas, las relaciones virtuales y las presiones de la fama en internet.
A medida que esta triste historia se difundía, se comenzó a llamar la atención sobre las luchas personales que enfrentaba el gamer chino, y las intensas conexiones emocionales que pueden formarse en la era digital. Su historia sirve como un recordatorio de las implicaciones reales de las experiencias y relaciones en línea.
En respuesta, la comunidad realizó un homenaje conmovedor a la vida de Liu Jie. Entre otros objetos significativos y llenos de buenos deseos, muchas personas dejaron comida rápida en el puente donde decidió terminar con su vida. Esto se debe a que Fat Cat solía decir que quería pedir de esta comida pero no podía permitirse ese gasto. Este acto de duelo colectivo es un gran ejemplo de las profundas conexiones que pueden generarse alrededor de espacios y relatos digitales compartidos.













