Críticos del capítulo sobre el tabaco en la Ley Bases afirman que los argumentos del nuevo marco regulatorio prometían reducir el consumo, aumentar la recaudación e incluso contribuir al sistema de salud, objetivos que no se cumplirían en la práctica. «Sin embargo, el informe publicado por la Consultora ABECEB, cuyo presidente es el exministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, mentor junto al Ministro Federico Sturzenegger de la actual Ley Massalin 3, prometía un aumento recaudatorio extra de 315 millones de USD este año y de 1.400 millones de USD más entre los años 2025 y 2026″, explicaron.
Finalmente, añadieron que, en contraposición a la decisión de Philip Morris y BAT, se ven obligados a aumentar sus precios para enfrentar la subida del impuesto. «Estas medidas ponen en desventaja a las empresas nacionales frente a las multinacionales, perjudicando las arcas públicas y beneficiando a los intereses extranjeros», concluyeron.
En este contexto, el escenario actual para las PYMES tabacaleras es particularmente desafiante. Las grandes multinacionales, aprovechando sus recursos y presencia global, pueden ajustar sus estrategias de precios rápidamente para adaptarse a los cambios legislativos, mientras que las empresas locales enfrentan barreras significativas para mantener su competitividad.
Este desbalance en la competencia tiene implicaciones directas no solo en la economía sino también en la salud pública. Al hacer el tabaco más accesible mediante la reducción de precios, el consumo puede incrementarse, contradiciendo los objetivos de salud pública de reducir las enfermedades y muertes relacionadas con el tabaquismo.
Además, la disminución en la recaudación fiscal limita la capacidad del gobierno para financiar programas de prevención y tratamiento del tabaquismo, así como otras iniciativas de salud pública. Esto coloca una carga adicional sobre el sistema de salud, que ya se encuentra presionado por las consecuencias del tabaquismo en la población.
Ante esta situación, es fundamental que las políticas públicas y las regulaciones se diseñen cuidadosamente para asegurar un equilibrio justo que proteja tanto la salud pública como la viabilidad económica de las empresas locales como Tabacalera Sarandí y miles de PyMEs que generan puestos genuinos de trabajo. El diálogo entre el gobierno, las empresas y los representantes de los trabajadores será clave para alcanzar soluciones que beneficien a todos los sectores involucrados y que, sobre todo, promuevan un entorno más saludable y equitativo para todos los argentinos.
Para avanzar hacia una solución integral, es necesario que las autoridades reconsideren los enfoques actuales hacia la regulación del tabaco. Esto podría incluir la implementación de políticas que equilibren mejor las necesidades del mercado y los objetivos de salud pública, como establecer un piso de precios que impida que las grandes tabacaleras reduzcan precios de manera predatoria, o aumentar los recursos para campañas de concientización sobre los riesgos del tabaquismo.
La situación actual requiere una revisión cuidadosa y colaborativa de las políticas para asegurar que las medidas adoptadas no solo favorezcan la competencia justa, sino que también protejan la salud pública y fortalezcan el sistema de salud, garantizando así un futuro más sano y equitativo para todos.