Un ensayo clínico internacional sobre cáncer de colon, liderado por investigadores del University College London (UCL) y el Hospital Universitario de Londres (UCLH), sugiere que administrar inmunoterapia antes de la cirugía puede mantener a los pacientes libres de cáncer durante casi tres años. Los resultados, presentados en la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR) en 2026, marcan un hito en la búsqueda de tratamientos más duraderos y personalizados.
Un nuevo paradigma en la lucha contra el cáncer de colon
El cáncer de colon constituye una de las principales causas de mortalidad por cáncer en el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se registran más de 1,9 millones de nuevos casos y alrededor de 900.000 muertes. Aunque los avances en detección temprana y cirugía han mejorado los resultados, todavía uno de cada cuatro pacientes experimenta una recaída dentro de los primeros tres años tras el tratamiento estándar.
El ensayo NEOPRISM-CRC, desarrollado en Reino Unido, propone un viraje respecto al modelo tradicional de cirugía seguida de quimioterapia. En su lugar, introduce la inmunoterapia como terapia previa al procedimiento quirúrgico, con resultados que sorprenden por su durabilidad: ninguno de los 32 participantes ha presentado recurrencia tras casi tres años de seguimiento.
La intervención consistió en un tratamiento de nueve semanas con pembrolizumab, un medicamento que estimula el sistema inmunitario para reconocer y atacar las células tumorales. Este fármaco ya había demostrado eficacia en otros tipos de cáncer, pero su aplicación previa a la cirugía en casos de cáncer colorrectal representa un paso innovador.
¿Cómo funciona la inmunoterapia en este contexto?
La inmunoterapia aprovecha los mecanismos naturales del organismo para combatir el cáncer. En el caso del pembrolizumab, actúa bloqueando una proteína llamada PD-1, que las células cancerosas utilizan para evadir el ataque del sistema inmunitario. Al inhibir esta proteína, las defensas del cuerpo pueden identificar y destruir las células malignas.
Los investigadores observaron que en el 59% de los pacientes el tumor desapareció completamente tras el tratamiento y antes de la cirugía. En el resto, aunque quedaban trazas microscópicas de cáncer, no se observó crecimiento posterior. Frente a estos resultados, las tasas de recaída en los protocolos tradicionales superan el 25% al cabo de tres años.
De acuerdo con el doctor Kai-Keen Shiu, oncólogo del Instituto del Cáncer del UCL, los resultados ofrecen una “prueba de concepto sólida” de que la inmunoterapia podría sustituir o reducir significativamente el uso de quimioterapia adyuvante en ciertos subtipos genéticos del cáncer de colon.
¿Qué papel juegan los análisis de sangre personalizados?
Uno de los aspectos más relevantes del ensayo NEOPRISM-CRC es la introducción de pruebas personalizadas basadas en el ADN tumoral circulante (ctDNA). Estas pruebas permiten detectar fragmentos de material genético del tumor en la sangre, lo que ayuda a los médicos a evaluar la presencia residual de cáncer sin necesidad de procedimientos invasivos.
Durante el estudio, los científicos comprobaron que cuando el ADN tumoral desaparecía del torrente sanguíneo, los pacientes permanecían libres de cáncer durante los casi tres años de observación. Esto no solo ofrece una medida eficaz de control, sino que también puede anticipar qué pacientes se beneficiarían de tratamientos más intensivos o prolongados.
La doctora Yanrong Jiang, autora principal del estudio, explicó que el seguimiento estrecho de los pacientes mediante estas pruebas permitió correlacionar la desaparición del ADN tumoral con la respuesta clínica duradera. En paralelo, el perfil inmunológico del tejido tumoral previo al tratamiento mostró ser un predictor de la efectividad del fármaco.
Estas herramientas pueden, en el futuro, guiar intervenciones más precisas y reducir la exposición innecesaria a terapias de alta toxicidad.
Cáncer de colon: estadísticas globales y tendencias
El cáncer de colon ocupa el cuarto lugar entre los más diagnosticados en el Reino Unido y el segundo en Europa. Cada año, solo en el Reino Unido, más de 44.000 personas reciben este diagnóstico. Una proporción creciente corresponde a pacientes menores de 50 años, un fenómeno que ha despertado preocupación en los sistemas de salud.
A nivel global, las tasas de incidencia presentan variaciones significativas. Mientras que en países desarrollados la tendencia general se mantiene estable o decreciente debido al tamizaje por colonoscopía, en regiones de ingresos medios está en aumento, en parte por los cambios en la dieta, el sedentarismo y el envejecimiento poblacional.
El pronóstico depende fuertemente del estadio al momento del diagnóstico: aproximadamente el 90% de los pacientes en etapa I sobreviven más de cinco años, mientras que en etapa III esta cifra desciende al 65%, y en etapa IV apenas llega al 10%.
Por ello, tratamientos como el del estudio NEOPRISM-CRC podrían modificar el panorama terapéutico, sobre todo para pacientes con subtipos genéticos de alto riesgo, como aquellos con deficiencia de reparación de errores de apareamiento del ADN (MMR deficientes o MSI alto).
¿Por qué el hallazgo del NEOPRISM-CRC podría redefinir la práctica médica?
El ensayo aborda un cambio conceptual en la secuencia terapéutica. En lugar de operar primero y administrar quimioterapia después, los investigadores proponen fortalecer el sistema inmunitario antes de retirar el tumor. Este enfoque busca crear una respuesta más robusta y duradera incluso cuando queden células residuales.
Además, los efectos secundarios fueron menores comparados con la quimioterapia estándar. Los pacientes reportaron buena tolerancia y rápida recuperación postoperatoria. Esta característica podría favorecer su adopción en perfiles clínicos seleccionados y disminuir la carga hospitalaria.
El profesor Marnix Jansen, del Instituto del Cáncer del UCL, señaló que la durabilidad de las respuestas observadas no solo confirma lo visto hace tres años, sino que ofrece información biológica valiosa sobre la interacción entre inmunidad y tumor. Estas observaciones podrían dar lugar a nuevas estrategias preventivas o combinadas con fármacos emergentes.
Testimonios y evidencia de impacto
El caso de Christopher Burston, un paciente de 73 años de Dorset, ejemplifica el potencial del enfoque. Tras un diagnóstico de cáncer de colon en estadio III en febrero de 2023, se incorporó al ensayo y recibió tres dosis de pembrolizumab antes de la cirugía. Según los informes médicos, el tumor “se derritió” prácticamente antes de la intervención.
Casi tres años después, Burston continúa libre de enfermedad y lleva una vida normal. Aunque su testimonio es solo uno entre decenas, ilustra la posibilidad de una mejor calidad de vida con un tratamiento menos invasivo.
Sin embargo, los especialistas subrayan que se requieren más estudios a gran escala para confirmar estos hallazgos y determinar si pueden extrapolarse a pacientes con otros subtipos tumorales o en etapas distintas.
Contexto histórico del tratamiento del cáncer de colon
La terapia para el cáncer de colon ha evolucionado significativamente desde los años setenta, cuando la cirugía era prácticamente la única opción viable. Con la introducción de la quimioterapia en los años ochenta y la radioterapia adyuvante en la década posterior, las tasas de supervivencia mejoraron gradualmente.
En los años 2000, la medicina dirigida revolucionó la oncología al introducir fármacos que atacan mutaciones específicas. Sin embargo, muchos pacientes continuaron mostrando resistencia o recaídas a largo plazo. La inmunoterapia, introducida clínicamente hace poco más de una década, se posiciona ahora como el siguiente gran paso, centrando el combate en la reactivación del sistema inmunitario.
El estudio NEOPRISM-CRC se inserta así en una corriente de investigación global orientada a personalizar las terapias en función del perfil molecular del tumor. Según datos disponibles en [estudios recientes de referencia externa], tratamientos de este tipo ya están en fase de evaluación para otros cánceres digestivos.
Desafíos y perspectivas a futuro
A pesar de los resultados alentadores, la comunidad científica plantea interrogantes pendientes. Entre ellos, el costo de la inmunoterapia y la logística de aplicarla antes de la cirugía. El pembrolizumab es uno de los fármacos más costosos del mercado, y su administración requiere infraestructura hospitalaria avanzada y seguimiento inmunológico constante.
Otro desafío es determinar el momento óptimo para la cirugía tras la inmunoterapia. Aunque nueve semanas mostraron eficacia, es posible que ajustes en la duración del tratamiento o en la combinación con otros agentes mejoren aún más los resultados.
Por último, la implementación de pruebas de ADN tumoral circulante a gran escala implicará una inversión en laboratorios especializados y protocolos estandarizados para garantizar su fiabilidad.
No obstante, si se confirma la durabilidad de las respuestas y la aplicabilidad en poblaciones más amplias, la inmunoterapia preoperatoria podría convertirse en un nuevo estándar para pacientes con cáncer de colon de alto riesgo genético.
Un cambio de paradigma que podría trascender fronteras
El impacto del ensayo NEOPRISM-CRC trasciende su propio ámbito. Representa el avance hacia una medicina oncológica más preventiva y adaptada al perfil de cada paciente. Si los resultados se mantienen, el enfoque podría replicarse en sistemas sanitarios de otros países y reducir significativamente la carga global de recaídas.
Además, la combinación de terapias inmunológicas y vigilancia molecular fina redefine el concepto de éxito terapéutico: no solo la eliminación del tumor, sino la supresión sostenida de su retorno. En este contexto, el cáncer de colon podría pasar, en algunos casos, de ser una enfermedad con alto riesgo de recurrencia a un trastorno controlable a largo plazo.
El avance científico ofrece una nueva esperanza, no sustentada en optimismo superficial, sino en evidencia clínica y biológica acumulada. Los próximos años determinarán si esta estrategia puede consolidarse como una de las más importantes en la historia reciente de la oncología.
Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.
