Beber tazas de café al día podría desacelerar el envejecimiento biológico

Beber 3 o 4 tazas de café al día podría desacelerar el envejecimiento biológico, según un estudio reciente publicado en BMJ Mental Health que analizó a más de 400 personas con condiciones de salud mental. Los hallazgos sugieren una correlación entre el consumo moderado de café y una edad biológica más joven, basada en marcadores celulares evaluados por los investigadores.

El estudio que relaciona el café con un envejecimiento celular más lento

La investigación, publicada en BMJ Mental Health, examinó a 436 adultos con trastornos mentales graves, un grupo poco analizado en estudios de nutrición. Los resultados mostraron que aquellos que consumían entre tres y cuatro tazas de café diarias tenían una edad biológica aproximadamente cinco años menor que los no consumidores. Los científicos estimaron la edad celular mediante biomarcadores epigenéticos, técnicas que permiten evaluar el envejecimiento a nivel del ADN.

El autor principal, Vid Mlakar, investigador del King’s College London, precisó que los hallazgos concuerdan con resultados registrados en poblaciones generales, reforzando la hipótesis de que el café podría funcionar como un factor de estilo de vida modificable con impacto sobre la salud celular. Sin embargo, el estudio tuvo un carácter observacional, por lo que no puede afirmar causalidad directa.

El envejecimiento biológico es un concepto que se refiere al desgaste progresivo de las células, distinto de la edad cronológica. Factores ambientales como el estrés, la dieta o la exposición a contaminantes influyen en el ritmo de ese proceso. En los últimos años, la ciencia ha buscado identificar hábitos que puedan ralentizar este deterioro.

¿Por qué el café podría influir en la biología del envejecimiento?

Las hipótesis sobre los mecanismos del café frente al envejecimiento biológico se centran en los compuestos antioxidantes presentes en el grano. El café contiene polifenoles, como el ácido clorogénico, que ayudan a reducir el daño causado por los radicales libres y la inflamación celular. Según la nutricionista Diana Guevara, de UTHealth Houston, estos efectos podrían frenar el deterioro de las células y las mutaciones en el ADN que ocurren con la edad.

Además, estudios previos han asociado el consumo moderado de café con menor riesgo de enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2 o la hipertensión, condiciones que aceleran el envejecimiento interno del organismo. Un metaanálisis de 2023, realizado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, encontró que las personas que bebían entre dos y cuatro tazas diarias presentaban menor incidencia de mortalidad general, en comparación con quienes consumían más de cinco o ninguna.

No obstante, los investigadores advierten que los beneficios observados dependen en gran medida de las cantidades y del perfil metabólico de cada individuo. El exceso de cafeína puede alterar el sueño, aumentar la presión arterial y afectar la función cardiovascular.

¿Cuánto café es demasiado para el cuerpo humano?

El punto óptimo parece situarse en un rango de tres a cuatro tazas diarias, según el estudio. Más allá de esa cantidad, los beneficios tienden a estabilizarse o incluso disminuir. Esto podría deberse a que el exceso de cafeína interfiere con el descanso y altera procesos hormonales que también influyen en la regeneración celular.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos recomienda no superar los 400 miligramos de cafeína al día, equivalente a aproximadamente cuatro tazas de café filtrado de 240 ml. Superar ese límite puede causar ansiedad, palpitaciones, insomnio o temblores, particularmente en personas sensibles a los estimulantes.

El sueño juega un papel esencial. La privación del descanso, incluso por cortos períodos, se ha asociado con un aceleramiento del envejecimiento cerebral. El investigador Lee Ryan, de la Universidad de Arizona, subraya que mantener un sueño profundo y constante es vital para conservar la salud cognitiva; la sobreestimulación por cafeína puede alterar dicho equilibrio.

El papel del café en la salud pública y las tendencias de consumo global

En términos históricos, el café ha sido una de las bebidas más investigadas del mundo. Desde las décadas de 1980 y 1990, numerosos estudios han examinado sus posibles vínculos con enfermedades crónicas. Inicialmente, ciertas investigaciones lo asociaron con riesgos cardiovasculares, aunque se comprobó que esos resultados estaban influenciados por factores como el consumo paralelo de tabaco o la falta de control dietario.

En la actualidad, el consenso científico ha evolucionado hacia la consideración del café como un elemento potencialmente protector en la dieta habitual. La Organización Mundial de la Salud retiró en 2016 al café de su lista de posibles carcinógenos, tras revisar más de mil estudios epidemiológicos. Investigaciones posteriores incluso lo han vinculado con un menor riesgo de cáncer hepático y de endometrio.

Según datos de la International Coffee Organization, en 2023 el consumo mundial de café superó los 170 millones de sacos de 60 kilos, con incrementos sostenidos en Asia y Oceanía. América Latina continúa siendo la principal región productora, con Brasil y Colombia a la cabeza. Esta expansión de la cultura cafetera ha impulsado también la investigación científica sobre sus impactos en la salud.

¿Cómo afecta el tipo de café a sus posibles beneficios?

No todas las preparaciones aportan los mismos efectos. El filtrado o por goteo suele contener menos compuestos lipídicos que las versiones sin filtro, como el espresso o la prensa francesa, que retienen diterpenos (cafestol y kahweol). Estas sustancias, aunque poseen propiedades antioxidantes, pueden elevar levemente el colesterol LDL en consumos muy altos. Por eso, algunos expertos sugieren alternar entre diferentes métodos de preparación.

La temperatura y el tostado también influyen. Los granos medianamente tostados conservan una mayor concentración de polifenoles que los tostados oscuros. En contraste, el café instantáneo, aunque práctico, tiene menor densidad de antioxidantes debido al procesamiento industrial.

El estudio en BMJ Mental Health no especificó un tipo de preparación, pero los autores señalaron que las ventajas se asocian principalmente al café con cafeína. Estudios recientes en cohortes femeninas no hallaron los mismos efectos con café descafeinado o con té, lo que sugiere un papel particular de la cafeína en la modulación del metabolismo celular.

Evidencia acumulada y limitaciones metodológicas

Los científicos reconocen que la investigación sobre la relación entre café y envejecimiento biológico aún presenta limitaciones. La mayoría de los estudios disponibles son observacionales y dependen de cuestionarios autodeclarados, lo que puede introducir sesgos por recordatorio o errores en la cantidad consumida. Además, factores genéticos individuales pueden influir en la manera en que el organismo metaboliza la cafeína.

Vid Mlakar y su equipo plantean continuar su trabajo en muestras más extensas y diversas, utilizando marcadores epigenéticos longitudinales que midan variaciones en el ADN a lo largo del tiempo. De confirmarse los resultados, el café podría considerarse una herramienta complementaria en estrategias de prevención del envejecimiento prematuro.

Investigaciones adicionales también intentan determinar si otros componentes de la bebida, como el magnesio o los ácidos fenólicos, participan en los procesos de reparación celular. En modelos animales, se ha observado que la exposición a compuestos del café activa rutas enzimáticas relacionadas con la longevidad, como la AMPK y la sirtuina-1.

El café en el contexto de estilos de vida saludables

Aunque el café aparece como un posible aliado en la ralentización del envejecimiento biológico, su rol debe colocarse dentro de un contexto global de salud. Los especialistas coinciden en que los efectos benéficos son más evidentes cuando el consumo se acompaña de actividad física regular, dieta equilibrada y descanso adecuado.

En poblaciones donde el café se consume como parte de un patrón alimentario mediterráneo o con alimentos vegetales ricos en antioxidantes, los resultados suelen ser más consistentes. Esto sugiere que el café actúa como un cofactor más dentro de una red de hábitos positivos y no como un agente aislado.

El auge de la investigación sobre el envejecimiento ha impulsado el interés en sustancias naturales con capacidad de modular procesos celulares. En ese marco, el café ha pasado de ser una bebida recreativa a un foco de interés biomédico, con múltiples líneas de estudio abiertas. La posibilidad de que una costumbre cotidiana influya en el reloj biológico humano representa un nuevo punto de inflexión en la ciencia de la nutrición.

Los autores del estudio recalcan la importancia de la moderación. Beber 3 o 4 tazas de café por día —según sus resultados— podría integrarse sin riesgo evidente en adultos sanos, siempre que no existan contraindicaciones médicas. Los próximos años serán decisivos para corroborar si esta bebida común efectivamente prolonga la juventud de nuestras células o si su efecto se limita a ciertos grupos específicos.

Perspectivas futuras

El creciente interés en el envejecimiento biológico y la prevención de enfermedades relacionadas con la edad ha convertido al café en un modelo de estudio accesible y universal. Si la evidencia se consolida, se abrirían posibilidades para diseñar políticas públicas que promuevan moderación y educación sobre el consumo seguro de cafeína. Sin embargo, la prudencia científica continúa siendo esencial ante un fenómeno complejo y multifactorial.

Cada taza, más allá del aroma o la rutina diaria, podría estar ofreciendo pistas sobre cómo nuestro cuerpo envejece. Lo que hasta ahora se consideraba un simple estimulante matutino se ha transformado en objeto de una conversación global entre médicos, nutricionistas y genetistas. Y aunque las conclusiones definitivas aún requieren tiempo, las preguntas que plantea este hallazgo ya están redefiniendo la manera en que entendemos el impacto del café sobre el envejecimiento biológico.

Médica clínica especializada en nutrición y longevidad |  + posts

Oli Seoane es médica clínica especializada en nutrición y longevidad. Se dedica a la prevención y a derribar mitos de salud con información clara, basada en evidencia. Como comunicadora, traduce la ciencia a un lenguaje simple para ayudar a las personas a vivir mejor.