El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este jueves que ha ordenado al Pentágono reanudar “de inmediato” las pruebas de armas nucleares, decisión que marca un giro radical en la política nuclear de Estados Unidos y que generó reacciones de preocupación en todo el mundo. El anuncio se produjo horas antes de su reunión con el presidente chino, Xi Jinping, en la ciudad surcoreana de Busan, y supone el fin de más de tres décadas sin ensayos atómicos por parte de Washington, cuya última prueba se realizó en 1992.
Trump realizó el anuncio a través de sus redes sociales, afirmando que la medida es “inevitable” dado que otras potencias nucleares, como Rusia y China, continúan realizando pruebas. En su mensaje, subrayó que Estados Unidos posee “más armas nucleares que cualquier otro país” y recordó que durante su primera presidencia modernizó el arsenal. “Por el tremendo poder destructivo, odié hacerlo, pero no tuve elección”, escribió, añadiendo que Rusia ocupa el segundo lugar y China “un distante tercero, aunque podría alcanzarnos en cinco años”.
El mandatario no ofreció detalles sobre cuándo o dónde se llevarán a cabo las pruebas, limitándose a decir que “ya tenemos sitios listos” y que los detalles se darán a conocer más adelante. A bordo del Air Force One, cuando periodistas le preguntaron por qué decidió retomar los ensayos, respondió: “Creo que es lo apropiado. Si ellos prueban, nosotros también debemos hacerlo”. No obstante, añadió que le gustaría avanzar hacia una desnuclearización global y aseguró que espera trabajar con Rusia y China en ese objetivo.
Trump había adelantado que el tema del desarme nuclear formaría parte de su agenda con Xi, en lo que será su primer encuentro cara a cara desde 2019. La decisión, sin embargo, podría tensar aún más el panorama internacional en materia de control de armas, en momentos en que los tratados multilaterales sobre no proliferación atraviesan una etapa de fragilidad.
La reacción en Japón fue inmediata. Supervivientes de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki expresaron su indignación y calificaron la orden como una “grave provocación a la opinión pública internacional”. En un comunicado, el grupo Nihon Hidankyo —organización que representa a las víctimas de las bombas atómicas y ganadora del Premio Nobel de la Paz— condenó con firmeza la decisión de Trump, señalando que “supone un retroceso en el compromiso con el desarme nuclear establecido en el Tratado de No Proliferación”.
Jiro Hamasumi, secretario general de la confederación y sobreviviente del bombardeo de Hiroshima, afirmó que la medida “promueve una carrera armamentista que el mundo no puede permitirse”. Hamasumi, de setenta y nueve años, fue expuesto a la radiación cuando aún estaba en el vientre de su madre el seis de agosto de 1945.
En Tokio, el portavoz del gobierno japonés, Minoru Kihara, evitó condenar directamente a Washington, pero reiteró el compromiso de su país con los esfuerzos “realistas y prácticos” hacia un mundo libre de armas nucleares, incluyendo la pronta entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. Japón, el único país que ha sufrido ataques atómicos, ha mantenido históricamente una postura firme en favor del desarme global.
La decisión de Trump reabre un debate que parecía cerrado desde el fin de la Guerra Fría. Con su orden, el presidente estadounidense introduce un nuevo elemento de incertidumbre en el equilibrio nuclear mundial y plantea un desafío directo a la arquitectura internacional de no proliferación.







