Estados Unidos pasó a ser el mayor exportador de nafta hacia Corea del Sur desde el inicio del conflicto con Irán, en un cambio marcado en el mapa energético del país asiático. Así lo informó el Ministerio de Comercio, Industria y Energía, que atribuyó este giro a la necesidad de asegurar suministros en un contexto de alta incertidumbre.
Actualmente, el 24,7 por ciento de las importaciones surcoreanas de este insumo provienen de Estados Unidos, superando a otros proveedores tradicionales. India se ubica en segundo lugar, seguida por Argelia, Emiratos Árabes Unidos y Grecia. Antes del estallido de la guerra a fines de febrero, la situación era muy distinta: Estados Unidos ocupaba el séptimo puesto, mientras que los países de Medio Oriente lideraban con claridad.
El cambio responde, según explicó el viceministro Yang Ghi-wuk, a la mayor facilidad para asegurar cargamentos desde territorio estadounidense en medio de las disrupciones provocadas por el conflicto. La inestabilidad en rutas clave y las dificultades logísticas en la región del Golfo obligaron a Corea del Sur a diversificar rápidamente sus fuentes de abastecimiento.
Aun así, desde el gobierno evitan hablar de una transformación estructural. Yang sostuvo que el mercado de la nafta es muy sensible a los precios, por lo que la actual tendencia podría modificarse si cambian las condiciones. En ese sentido, remarcó que todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas sobre un cambio permanente en la cadena de suministro.
La nafta es una materia prima clave para la industria petroquímica, ampliamente utilizada en la producción de plásticos, productos químicos y otros insumos industriales. Por eso, garantizar su provisión es fundamental para el funcionamiento de sectores estratégicos de la economía surcoreana.
De cara a los próximos meses, el gobierno proyecta una cierta estabilización del suministro. Se espera que en mayo el país logre asegurar hasta el noventa por ciento del volumen que importaba antes del conflicto. En paralelo, las principales empresas petroquímicas han comenzado a ajustar sus operaciones para adaptarse al flujo de insumos disponible.
Además, las autoridades destacaron que los contratos firmados en abril muestran una aceleración en las compras. En apenas medio mes se igualó el volumen total acordado durante todo marzo, lo que refleja la urgencia por recomponer inventarios y sostener la actividad industrial.
Corea del Sur también ha incrementado la importación de materias primas petroquímicas básicas desde China como parte de su estrategia para amortiguar el impacto del conflicto. En conjunto, estas medidas buscan reducir la exposición a interrupciones externas y asegurar el funcionamiento de su industria en un escenario internacional todavía incierto.







