Corea del Sur envía emisarios a África para asegurar suministros ante la crisis en Medio Oriente

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Corea del Sur intensificó sus gestiones diplomáticas en África para asegurar el abastecimiento de recursos en medio de la crisis en Medio Oriente, que ha afectado las rutas marítimas y el comercio energético global. El canciller Cho Hyun confirmó que su país envió representantes a Argelia y Libia, mientras prepara una nueva misión hacia la República del Congo, con el objetivo de diversificar sus fuentes de suministro.

El anuncio se produjo tras una reunión del gabinete encabezada por el presidente Lee Jae Myung, quien instó a su gobierno a buscar alternativas ante el impacto que ha tenido el conflicto entre Estados Unidos e Irán sobre el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de petróleo y gas. La interrupción del tránsito en esa zona ha generado preocupación en economías altamente dependientes de las importaciones energéticas, como la surcoreana.

En ese contexto, el viceministro de Asuntos Exteriores para temas económicos, Park Jong-han, inició una visita a Argelia y Libia con el fin de explorar posibles acuerdos de cooperación en materia de suministro. Ambos países del norte de África aparecen como opciones relevantes dentro de la estrategia de Seúl para reducir su dependencia de Medio Oriente.

Al mismo tiempo, el gobierno surcoreano decidió nombrar al exdiplomático Jung Hai-ung como enviado especial a la República del Congo. Jung, quien fue embajador en Argelia, tendrá la tarea de abrir nuevas vías de diálogo y cooperación en un país que cuenta con recursos energéticos y minerales de interés.

Cho Hyun señaló que el ministerio continuará evaluando el envío de más emisarios presidenciales, en coordinación con otras agencias del gobierno y actores del sector energético, como la Asociación de Petróleo de Corea. El objetivo es reforzar la capacidad del país para garantizar el suministro en un escenario internacional cada vez más incierto.

En paralelo, la presidencia surcoreana también decidió involucrarse de manera directa en la gestión de la crisis. El jefe de gabinete, Kang Hoon-sik, fue enviado a Medio Oriente como representante especial, en una señal del alto nivel de preocupación en Seúl por la evolución del conflicto.

A su vez, el enviado especial a Irán, Chung Byung-ha, mantiene contactos con altos funcionarios en Teherán. Las conversaciones abordan tanto la situación regional como la seguridad de los ciudadanos surcoreanos, así como de los buques y tripulaciones vinculados al país que operan en la zona.

Las autoridades surcoreanas buscan así equilibrar una respuesta diplomática activa con medidas concretas para proteger sus intereses económicos. La dependencia del país de las importaciones energéticas lo obliga a reaccionar con rapidez ante cualquier alteración en las rutas de suministro.

Mientras la crisis en Medio Oriente continúa sin una resolución clara, Seúl apuesta por ampliar su red de socios y reducir riesgos. La estrategia combina contactos políticos, misiones diplomáticas y coordinación con el sector privado, en un intento por asegurar estabilidad en un momento de fuerte presión sobre los mercados energéticos.

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