El G7 advierte que tomará medidas para frenar la crisis energética global por la guerra con Irán

G7

El G7 aseguró que está preparado para adoptar “todas las medidas necesarias” con el objetivo de garantizar la estabilidad del mercado energético mundial, en medio del impacto que genera la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán sobre el suministro de petróleo.

La advertencia surgió tras una reunión virtual que reunió a ministros de Finanzas, Energía y autoridades de bancos centrales de las principales economías industrializadas. En ese encuentro, los países reafirmaron su intención de coordinar acciones frente a la volatilidad creciente de los precios del crudo, impulsada por la interrupción de rutas clave de transporte.

Uno de los puntos más sensibles es la situación en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula una parte significativa del petróleo mundial y que ha quedado prácticamente bloqueada tras la escalada del conflicto en Medio Oriente. Esta interrupción ha generado tensiones en los mercados y un aumento sostenido de los precios.

En este contexto, el grupo también insistió en mantener la presión sobre Rusia en relación con las sanciones impuestas por la guerra en Ucrania, al tiempo que pidió a otros países evitar restricciones a las exportaciones de productos energéticos que puedan agravar la crisis.

Desde Tokio, el ministro de Industria japonés, Ryosei Akazawa, señaló que ya se están evaluando nuevas acciones, entre ellas una posible liberación adicional coordinada de reservas estratégicas de petróleo. Esta iniciativa sería impulsada por la Agencia Internacional de la Energía, que ya puso en marcha un mecanismo similar en las últimas semanas.

Por su parte, la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, expresó su preocupación por el impacto que el aumento del precio del crudo está teniendo no solo en los mercados financieros, sino también en la vida cotidiana de las personas y en la economía global. Según indicó, las autoridades siguen la evolución del conflicto con máxima atención.

La respuesta internacional no es nueva. A comienzos de mes, los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía iniciaron una liberación conjunta de reservas que supera los 400 millones de barriles, en lo que representa la mayor acción de este tipo desde la crisis desatada por la invasión rusa a Ucrania en 2022.

Dentro de ese esquema, Japón y Estados Unidos han sido los principales aportantes, reflejando la magnitud de la preocupación por garantizar el abastecimiento en un escenario de alta incertidumbre.

El desafío para las principales economías es doble. Por un lado, deben contener el impacto inmediato de la suba de precios y evitar desabastecimientos. Por otro, buscan sostener la coordinación internacional en un contexto geopolítico cada vez más complejo.

En ese marco, el G7 dejó en claro que seguirá de cerca la evolución del conflicto y que no descarta nuevas medidas si la situación se agrava. La estabilidad del mercado energético, clave para la economía global, se ha convertido en una de las principales preocupaciones ante un escenario que aún no muestra señales claras de distensión.

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