La Unión Europea y Vietnam se preparan para dar un paso significativo en su relación bilateral con la adopción de una declaración conjunta que apunta a reforzar el comercio y la inversión en sectores estratégicos como los minerales críticos, los semiconductores y la infraestructura. El documento, que será firmado en Hanói durante la visita del presidente del Consejo Europeo, António Costa, marca la elevación de los vínculos diplomáticos al nivel más alto reconocido por Vietnam y refleja un acercamiento político con implicancias económicas y geopolíticas.
El texto, aún sujeto a ajustes, establece la intención de ambas partes de profundizar la cooperación en áreas clave para la transición tecnológica y energética. Entre ellas se destaca el interés compartido en desarrollar cadenas de valor vinculadas a la minería sostenible y al procesamiento de minerales esenciales, un terreno en el que Vietnam cuenta con recursos importantes pero todavía poco explotados. El país asiático posee reservas relevantes de tierras raras y galio, materiales considerados estratégicos para la industria tecnológica, aunque su aprovechamiento se ha visto limitado por la falta de capacidades técnicas avanzadas.
En paralelo, los semiconductores ocupan un lugar central en la agenda común. Vietnam se ha consolidado como un actor relevante en etapas como el ensamblaje, el testeo y el empaquetado de chips, al albergar operaciones de empresas internacionales del sector. En este contexto, la Unión Europea busca fortalecer la cooperación en cadenas de suministro, en un momento en que la diversificación productiva se ha vuelto una prioridad para las economías occidentales.
La declaración también subraya la voluntad de avanzar en el desarrollo de infraestructuras de comunicación consideradas seguras, con especial atención a las redes móviles de nueva generación y a la conectividad satelital. Este punto adquiere relevancia en un escenario en el que compañías europeas participan en el despliegue tecnológico vietnamita, mientras firmas chinas han obtenido contratos en etapas recientes del desarrollo de redes. El documento refleja así el interés europeo por promover estándares propios en materia de seguridad y confianza digital.
Otro aspecto sensible del entendimiento es la apertura a una cooperación más estrecha en materia de seguridad y defensa. Aunque no se trata de compromisos vinculantes, la Unión Europea plantea la posibilidad de explorar transferencias de tecnología no sensible y de conocimientos técnicos, en línea con una estrategia de acercamiento gradual a Vietnam en este ámbito. A su vez, los países europeos manifiestan interés en invertir en grandes proyectos de infraestructura, como el sistema ferroviario de alta velocidad que el gobierno vietnamita planea desarrollar a escala nacional.
Más allá de los sectores económicos, el documento tiene un peso político considerable. Reafirma el apoyo a un orden internacional basado en reglas, al fortalecimiento del sistema multilateral de comercio y al respeto por la integridad territorial. En ese marco, incluye referencias a la situación en Ucrania y a la necesidad de estabilidad en el mar del Sur de China, una región atravesada por disputas territoriales en las que Vietnam y China mantienen posiciones enfrentadas.
La firma de la declaración se produce en un contexto de reacomodamiento global, con tensiones comerciales, disputas tecnológicas y una competencia creciente por recursos estratégicos. Para la Unión Europea, el acercamiento a Vietnam representa una oportunidad de ampliar su presencia en el sudeste asiático y de diversificar socios en sectores sensibles. Para Hanói, en tanto, el fortalecimiento de los lazos con Bruselas ofrece margen para equilibrar sus relaciones con las grandes potencias y avanzar en su desarrollo industrial y tecnológico.







