El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a agitar el escenario internacional al referirse con cautela a Reza Pahlavi, una de las figuras más visibles de la oposición iraní en el exilio, mientras aumentan las tensiones por la represión de las protestas en Irán y se multiplican los focos de conflicto en la agenda exterior de la Casa Blanca.
En una entrevista concedida a Reuters desde el Despacho Oval, Trump describió a Pahlavi como alguien “muy agradable”, pero dejó claro que no está convencido de que el hijo del último sha tenga la capacidad de reunir apoyo suficiente dentro de Irán para liderar una eventual transición política. El mandatario subrayó que todavía no se ha llegado a una instancia en la que Washington deba definir un respaldo explícito a un liderazgo alternativo, aunque admitió que no tendría objeciones si los propios iraníes aceptaran esa opción.
Las declaraciones reflejan la ambigüedad con la que Trump viene manejando la cuestión iraní. Por un lado, ha lanzado advertencias públicas y ha insinuado que podría intervenir en defensa de los manifestantes, en un contexto en el que organizaciones de derechos humanos denuncian miles de muertos durante la represión. Por otro, evita comprometerse con una oposición fragmentada, sin una estructura clara dentro del país y dividida entre corrientes ideológicas que van desde sectores republicanos hasta monárquicos que respaldan a Pahlavi, quien reside fuera de Irán desde antes de la Revolución Islámica.
Trump también reconoció que el colapso del gobierno clerical iraní es una posibilidad, aunque relativizó esa idea al señalar que cualquier régimen puede caer. A su juicio, el momento que atraviesa Irán es incierto y definirá un período especialmente sensible para la región.
Durante la entrevista, el presidente aprovechó para extender sus críticas a otros escenarios internacionales. Al referirse a la guerra en Ucrania, afirmó que el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo con Rusia es el presidente ucraniano, Volodímir Zelenskiy, a quien responsabilizó por el estancamiento de las negociaciones. Según Trump, el mandatario ruso estaría dispuesto a cerrar un trato, siempre y cuando Kiev acceda a avanzar en esa dirección.
En el plano interno, Trump desestimó las objeciones de legisladores republicanos que cuestionan la investigación del Departamento de Justicia sobre el titular de la Reserva Federal. El presidente reclamó lealtad a los miembros de su partido y minimizó las advertencias de economistas y líderes empresariales que alertan sobre un posible impacto inflacionario si se erosiona la independencia del banco central.
La entrevista también dejó señales sobre América Latina. Trump confirmó que recibirá en la Casa Blanca a la líder opositora venezolana María Corina Machado, con quien mantendrá su primer encuentro personal tras la captura de Nicolás Maduro y el cambio de poder en Caracas. El presidente elogió a Machado y se mostró dispuesto a mantener conversaciones básicas, mientras destacó su buena sintonía con la actual autoridad venezolana.
Con la mirada puesta en su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, Trump cerró la charla insistiendo en la fortaleza de la economía estadounidense. Dijo que ese será uno de los ejes de sus mensajes ante líderes internacionales, en un intento por proyectar estabilidad y liderazgo en un escenario global marcado por protestas, conflictos armados y tensiones diplomáticas crecientes.







