Los ministros de Finanzas del G7 acordaron avanzar de manera más rápida en la reducción de la fuerte dependencia que mantienen de China en el suministro de minerales críticos, un insumo clave para la economía global y para sectores estratégicos como la tecnología y la defensa. El consenso se alcanzó durante una reunión celebrada en Washington, en la que también participaron representantes de países aliados fuera del bloque, en un claro intento de ampliar la coordinación internacional frente a un problema que consideran urgente.
Tras el encuentro, la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, explicó que los países involucrados explorarán nuevas medidas de política para construir cadenas de suministro alternativas. El objetivo es disminuir vulnerabilidades que, según reconocieron los participantes, quedaron expuestas por la posición dominante de China en la extracción y, sobre todo, en el procesamiento de estos recursos esenciales.
Desde el Departamento del Tesoro de Estados Unidos se señaló que, a lo largo de las discusiones, hubo un fuerte consenso sobre la necesidad de actuar con rapidez para corregir las debilidades actuales en las cadenas de suministro. El secretario del Tesoro estadounidense expresó su confianza en que los países avanzarán hacia una estrategia de reducción de riesgos, sin llegar a una ruptura total con China, pero entendiendo la urgencia de corregir los desequilibrios existentes.
La reunión se desarrolló en un contexto de tensiones crecientes con Pekín, que en los últimos años ha utilizado su posición dominante en el mercado de tierras raras como una herramienta de presión económica y diplomática. China concentra la mayor parte de la producción minera de estos materiales y controla casi por completo su refinamiento, lo que le otorga una influencia decisiva sobre industrias clave en todo el mundo.
Desde Pekín, el Ministerio de Relaciones Exteriores defendió su postura y aseguró que China mantiene su compromiso con la estabilidad y la seguridad de la cadena global de suministro de minerales críticos. Al mismo tiempo, instó a todas las partes a asumir su responsabilidad en ese objetivo común. Sin embargo, estas declaraciones llegan poco después de que el gobierno chino endureciera los controles a la exportación de bienes de uso dual hacia Japón, una medida que podría incluir a las tierras raras.
El trasfondo político también pesa en esta disputa. Las relaciones entre China y Japón se deterioraron tras comentarios de la primera ministra japonesa sobre un eventual conflicto en torno a Taiwán, que Pekín considera una cuestión interna. Desde entonces, las restricciones comerciales y los mensajes diplomáticos cruzados se intensificaron.
Katayama explicó que durante la reunión compartió con sus pares la experiencia de Japón en la diversificación de proveedores, un proceso que comenzó tras un embargo chino aplicado años atrás en el marco de una disputa territorial. A partir de aquella crisis, Tokio logró reducir de forma significativa su dependencia de las importaciones chinas, una estrategia que ahora busca replicarse a mayor escala junto a sus socios.
Entre los temas discutidos figuró también la necesidad de establecer estándares comunes, no solo en términos de precios mínimos, sino también en materia de derechos laborales y condiciones de trabajo. Funcionarios japoneses señalaron que existe preocupación por prácticas que permiten ofrecer minerales a bajo costo a partir de salarios reducidos y entornos laborales precarios.
Los países participantes representan una parte sustancial de la demanda global de tierras raras, por lo que una mayor cooperación entre ellos podría tener un impacto real en el mercado. En esa línea, el bloque ya había lanzado un plan de acción para coordinar esfuerzos, monitorear posibles interrupciones y responder de manera conjunta a intentos de manipulación del mercado.
El desafío, coinciden los analistas, será transformar los compromisos políticos en proyectos concretos de minería, procesamiento y reciclaje que permitan construir una alternativa creíble a la actual hegemonía china sin agravar aún más las tensiones geopolíticas.







